Mostrando entradas con la etiqueta Valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valores. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de agosto de 2011

Combatir el Crimen es trabajo de Todos

Por John E. Mudd
Abogado Litigante con 28 años de experiencia.

El jueves 11 de agosto de 2011, el Juez Presidente del Tribunal Supremo, Hon. Federico Hernández Denton dijo lo siguiente:

“La Rama Judicial no tiene la responsabilidad de combatir el crimen. La Rama Judicial tiene la responsabilidad de juzgar los casos que trae el Estado para procesar a las personas que han sido imputadas de delitos y tenemos además la responsabilidad de asegurarnos que a las personas que se les impute algún delito se le garanticen unos derechos constitucionales. Es un fino y delicado balance el que tiene que hacer la Rama Judicial”.

Yo respetuosamente difiero; el combatir el crimen es responsabilidad de todos. Pero hay que analizar como se reparte esta responsabilidad.

LA CIUDADANIA:

Nuestra sociedad es una que ha perdido su norte moral. El robarle al gobierno no es malo para muchos, llevarse la luz también. Si el ciudadano no le enseña a sus hijos que violar la ley es malo, crecerá pensando que eso esta bien. Además, el ciudadano común es el que presencia los crímenes, sea por que es la víctima o sea por que es testigo del mismo. Sin embargo, muchos se rehúsan a testificar, sea por miedo o sea por que esperan el poder vengarse. Sin testigos, las agencias del orden público nada pueden hacer.

EL EJECUTIVO:

Pensamos en el gobierno como el responsable del orden público pero es un poco más complicado que eso. Existen tres áreas de responsabilidad del ejecutivo en cuanto al crimen; (1) la policía; (2) CSI (a falta de mejor nombre); y los fiscales.

La policía de Puerto Rico esta compuesta, valga la redundancia, de puertorriqueños, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Los estándares para su reclutamiento no son los mejores. Cuarto año de escuela superior o su equivalente, ser fuerte y pasar dos pruebas sicológicas estándares. He tenido casos donde personas cuyos resultados en las pruebas los ponían como riesgos moderados o altos fueron aceptados en la Academia, a lo más con una entrevista con un sicólogo aprendiz. Luego de salir de la academia, no tienen evaluaciones sicológicas requeridas, reciben muy poco entrenamiento en técnicas de investigación, casos nuevos del Tribunal Supremo Federal o de Puerto Rico. Puedo dar fe que los policías en general toman su trabajo bien en serio y hacen lo que pueden. Pero no les dan las herramientas suficientes para hacer su trabajo.

Por CSI me refiero a los laboratorios y Medicina Forense. De nuevo estamos ante profesionales con poco entrenamiento, demasiado trabajo y una actitud de dejadez. Aunque no frecuento la corte estatal, en un caso que tuve había el testimonio de una química. Le pregunte cual era el margen de error de la técnica que utilizó y nunca entendió la palabra. Sin embargo, el Tribunal Supremo de PR ya había indicado que esto era importante para sopesar la prueba pericial, ver, Dye-Tex v. Royal Insurance Company of Puerto Rico, Inc., 150 D.P.R. 658, 663 (2000).
Los fiscales son también producto del Puerto Rico moderno. Obviamente son abogados pero lo que muchos no saben es que para ser fiscal, hay que ser abogados por unos años y tener alguna pala política para que los nombren fiscal. La paga es relativamente buena y el nombramiento, aunque no es por vida, es por varios años. Eso hace la posición bien atractiva para aquellos que no tienen más que palas políticas. Esto no quiere decir que no haya muchos buenos y dedicados fiscales pero no son los más. Voy a darles un ejemplo.

Rara vez voy a la corte estatal pero en un caso que tuve que llevar, en descubrimiento de prueba solicite una información sobre el “source code” de un instrumento computarizado. El fiscal no entendía lo que pedía y decía que no lo podía dar. Le enseñe una carta del CEO de la compañía que fabricaba la maquina indicando que con un acuerdo de confidencialidad el proveería la información y aún así no entendía. Afortunadamente el juez me dio la razón y desestimó el caso.

Ultimo ejemplo de los fiscales. El Tribunal Supremo de USA, en Crawford v. Washington, 541 U.S. 36 (2004), indicó que un testigo que escribe un informe testifical tiene que testificar el y no alguien por el. En Pueblo v. Guerrido López, 2010 TSPR 205, el fiscal trato de introducir en evidencia el informe químico en un caso de drogas. El juez se percató (no el abogado de defensa) que el testigo que estaba hablando del informe no era el autor del informe y no lo admitió. Esto ocurrió en el 2007, tres años después de Crawford. Cabe preguntarse si el fiscal o el abogado de defensa se mantienen al día con la jurisprudencia del Tribunal Supremo Federal.

LA JUDICATURA:

Igual que los fiscales, los jueces en PR lo que necesitan para que los nombren es unos años en la práctica y alguna pala política que los nomine. Tienen un buen sueldo y su nombramiento es por 12 años para los de Primera Instancia y 16 años para los del Apelativo. Una vez los nombran, trabajan a su propio paso. Pueden ser unos fajones que resuelven bien rápido (los menos) o unos vagos.

El juez tiene muchas funciones en un sistema adversativo como el de PR. El pone el calendario, admite testigos y evidencia o la suprime. Y muy importante, impone la sentencia.

El sistema federal de justicia aprendió hace mucho tiempo que el porciento de la población que comete crímenes es relativamente pequeña. En otras palabras, cada criminal comete varios crímenes antes de ser arrestado. Por ello, una vez el sospechoso es encontrado culpable, lo guardan por mucho, mucho tiempo, especialmente los jueces federales en PR.

Ese detalle no lo hemos aprendido en PR. A juzgar por las declaraciones del Juez Presidente, uno imaginaría que su única preocupación es los derechos de los acusados. Aunque eso es importante y ustedes han visto las garatas que hemos tenido en este foro sobre la acusadora de Dominique Strauss-Khan, no son menos importantes los derechos de las víctimas. Esa preocupación no se refleja en las declaraciones del Juez Presidente. Esas es la visión de mundo del Juez Presidente, que yo no comparto pero aún tomándolas como ciertas, el olvida un asunto muy importante. Una vez un juez o jurado determina que el acusado es culpable, ya no es un acusado si no un criminal. Más aún, quien impone la pena es el juez y es su responsabilidad el imponer una sentencia que proteja a la sociedad que paga su sueldo.

El caso reciente del asesino de su esposa que fue encontrado culpable de sólo asesinato atenuado nos trae otros problemas. La mayoría de los casos donde cosas como esta ocurren son casos donde el acusado renuncia al jurado y el juzgador es el juez o como decimos en el argot, por Tribunal de Derecho. Hay que preguntarse por que en un caso como este, cuando tantas cosas pueden salirle mal al fiscal con un jurado (por ejemplo, necesitas por lo menos 8 para condenar en PR por jurado), los acusados van por Tribunal de Derecho. Más aún, la diferencia entre asesinato en primer grado es de 99 años. Los de asesinato atenuado (antes homicidio) la pena es entre tres (3) años un (1) día y ocho (8) años. ¡Que mamey!. Y ni hablar de probatoria. Todo esto debe ser investigado por la Administración de Tribunales.

Las expresiones de la Sonia Vélez de que la Administración no puede examinar lo hecho por la juez puede ser cierto pero no evita que se investigue lo que a todas luces es algo que apesta.
Sin embargo, no toda la culpa es de los jueces. Cuando cada juez federal tiene dos ayudantes jurídicos (law clerks), amén de que el Tribunal tiene cuatro magistrados que hacen parte de sus funciones, en PR hay tres o cuatro ayudantes por cada 40 o 50 jueces. Los jueces de PR no tienen herramientas como Westlaw, Lexis, Microjuris, etc. Más de un juez me ha solicitado que si voy a citar un caso federal que por favor se lo incluya con la moción. Considerando que nuestra Constitución, Reglas de Procedimiento Civil, Evidencia, etc. son copia de leyes federales, pueden entender que los precedentes federales son importantes.

Más aún, el sistema federal tiene una burocracia llamada el Federal Sentencing Commission que hace recomendaciones al Congreso sobre las penas a imponerse basada en el crimen, el historial del criminal, etc. Aunque el Tribunal Supremo Federal en U.S. v. Booker, 543 U.S. 220 (2005), determinó que los guidelines era sólo eso, unas guías, el primer paso de un juez federal al sentenciar es ver cual es el margen de la sentencia. Como contraste a lo que verán más adelante, los Federal Sentencing Guidelines que yo uso consta de dos gruesos volúmenes. Además, el juez sentenciador en el sistema federal tiene que cumplir con 18 U.S.C. § 3553, que dice, inter alia;

(a) Factors To Be Considered in Imposing a Sentence. The court shall impose a sentence sufficient, but not greater than necessary, to comply with the purposes set forth in paragraph (2) of this subsection. The court, in determining the particular sentence to be imposed, shall consider—
(1) the nature and circumstances of the offense and the history and characteristics of the defendant;
(2) the need for the sentence imposed—
(A) to reflect the seriousness of the offense, to promote respect for the law, and to provide just punishment for the offense;
(B) to afford adequate deterrence to criminal conduct;
(C) to protect the public from further crimes of the defendant; and
(D) to provide the defendant with needed educational or vocational training, medical care, or other correctional treatment in the most effective manner;

(3) the kinds of sentences available;
(4) the kinds of sentence and the sentencing range established for—
(A) the applicable category of offense committed by the applicable category of defendant as set forth in the guidelines—
(i) issued by the Sentencing Commission pursuant to section 994 (a)(1) of title 28, United States Code, subject to any amendments made to such guidelines by act of Congress (regardless of whether such amendments have yet to be incorporated by the Sentencing Commission into amendments issued under section 994 (p) of title 28); and
(ii) that, except as provided in section 3742 (g), are in effect on the date the defendant is sentenced . . .

Contrasten esto con el Código Penal de PR, que dice, inter alia;
Artículo 71. Circunstancias atenuantes. Se consideran circunstancias atenuantes a la pena los
siguientes hechos relacionados con la persona del convicto y con la comisión del delito:

(a) Las causas de exclusión de responsabilidad penal cuando no concurran todos sus requisitos para eximir.

(b) El convicto no tiene antecedentes penales.

(c) El convicto observó buena conducta con anterioridad al hecho y goza de reputación
satisfactoria en la comunidad.

(d) La temprana o avanzada edad del convicto.

(e) La condición mental y física del convicto.

(f) El convicto aceptó su responsabilidad en alguna de las etapas del proceso criminal.

(g) El convicto cooperó voluntariamente al esclarecimiento del delito cometido por él y por
otros.

(h) El convicto restituyó a la víctima por el daño causado o disminuyó los efectos del daño
ocasionado.

(i) El convicto trató de evitar el daño a la persona o a la propiedad.

(j) La víctima provocó el hecho o éste se produjo por su descuido.

(k) El convicto fue inducido por otros a participar en el incidente.

(l) El convicto realizó el hecho por causas o estímulos tan poderosos que le indujeron arrebato,
obcecación u otro estado emocional similar.

(m) La participación del convicto no fue por sí sola determinante para ocasionar el daño o
peligro que provocó el hecho.

(n) El daño causado a la víctima o propiedad fue mínimo.

Artículo 72. Circunstancias agravantes. Se consideran circunstancias agravantes a la pena los
siguientes hechos relacionados con la persona del convicto y con la comisión del delito:

(a) El convicto tiene historial delictivo que no se consideró para imputar reincidencia.

(b) El convicto cometió el delito mientras disfrutaba de los beneficios de sentencia suspendida, libertad bajo palabra, restricción terapéutica, restricción domiciliaria o libertad provisional bajo fianza o condicionada, o en un programa de desvío.

(c) El convicto mintió en el juicio que se llevó en su contra estando bajo juramento y no se le
procesó por perjurio.

(d) El convicto amenazó a los testigos, los indujo a cometer perjurio u obstaculizó de otro modo el proceso judicial.

(e) El convicto se aprovechó indebidamente de la autoridad del cargo o empleo que desempeñaba o del servicio o encomienda que tenía bajo su responsabilidad.

(f) El convicto cometió el delito mediante la utilización de un uniforme que lo identificaba como agente del orden público estatal, municipal o federal o como empleado de una agencia
gubernamental o de entidad privada.

(g) El convicto utilizó un menor o impedido para la comisión del delito.

(h) El convicto indujo o influyó o dirigió a los demás partícipes en el hecho delictivo.

(i) El convicto planificó el hecho delictivo.

(j) El convicto realizó el hecho delictivo a cambio de dinero o cualquier otro medio de
compensación o promesa en ese sentido.

(k) El convicto utilizó un arma de fuego en la comisión del delito o empleó algún instrumento,
objeto, medio o método peligroso o dañino para la vida, integridad corporal o salud de la
víctima.

(l) El convicto causó grave daño corporal a la víctima o empleó amenaza de causárselo.

(m) El convicto abusó de la superioridad física respecto a la condición de la víctima y le produjo deliberadamente un sufrimiento mayor.

(n) La víctima del delito era particularmente vulnerable ya sea por ser menor de edad, de edad
avanzada o incapacitado mental o físico.

(o) El delito cometido fue de violencia y su comisión revela crueldad y desprecio contra la
víctima.

(p) El delito se cometió dentro de un edificio perteneciente al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, dependencia pública o sus anexos u ocasionó la pérdida de propiedad o fondos públicos.

(q) El delito fue cometido motivado por prejuicio hacia y contra la víctima por razón de raza,
color, sexo, orientación sexual, género, identidad de género, origen, origen étnico, status civil,
nacimiento, impedimento físico o mental, condición social, religión, edad, creencias religiosas o políticas. Para propósitos de establecer motivo como se dispone en este inciso, no será suficiente probar que el convicto posee una creencia particular, ni probar que el convicto meramente pertenece a alguna organización particular.

Artículo 73. Aplicabilidad de las circunstancias atenuantes o agravantes. Las circunstancias
agravantes o atenuantes que se refieran al convicto en sus relaciones particulares con la víctima o en otra causa personal, sirven para agravar o atenuar la responsabilidad sólo de aquél en quien concurran.
Las circunstancias agravantes o atenuantes que consisten en la ejecución material del delito o en los medios empleados para realizarlo, sirven únicamente para agravar o atenuar la
responsabilidad de quien ha tenido conocimiento de ellas en el momento de realizar o cooperar en el delito. Las circunstancias agravantes o atenuantes que la ley ya haya tenido en cuenta al tipificar el delito, al igual que las que son inherentes al mismo, no serán consideradas en la fijación de la pena.

Artículo 74. Fijación de la Pena. En la fijación de la pena se observarán, según haya o no
circunstancias atenuantes o agravantes, las siguientes reglas:

(a) Cuando no concurran circunstancias atenuantes ni agravantes, o cuando concurran unas y
otras, se seleccionará la pena mediana del intervalo de pena señalado en este Código para el
delito, tomando en consideración las circunstancias personales del convicto, las necesidades de prevención y la mayor o menor gravedad del hecho.

(b) Cuando concurran una o varias circunstancias agravantes se seleccionará la pena de la mitad superior del intervalo de pena establecido por este Código para el delito.
(c) Cuando concurran dos o más circunstancias atenuantes o una sola, pero que el juez estime de peso, se seleccionará la pena de la mitad inferior del intervalo de pena establecido por este
Código para el delito.

Todo esto nos lleva al otro responsable por combatir el crimen.

LA LEGISLATURA

En el año 2004, la legislatura dominada por el PPD aprobó el nuevo Código Penal. Su autora fue la Dra. Dora Nevares, conocida penóloga que no litiga casos. Les aconsejó que el den una ojeada en este enlace, http://www.ramajudicial.pr/leyes/Codigo-Penal-de-Puerto-Rico-Enmiendas-hasta-2010.pdf. Las “penas” que impone son risibles. Sin embargo, la legislatura PNP de 2009-2011 nada ha hecho para resolver este problema. Más aún, aparte de lo que cite, guía legislativa alguna sobre la función del juez sentenciador.

RECOMENDACIONES

Los ciudadanos tienen que tener más responsabilidad sobre la educación moral de sus hijos. Cuando llegan a la escuela ya han pasado varios años absorbiendo los principios de sus padres y lo seguirán haciendo por varios años.

El Gobernador tiene que escoger mejor a los jueces y fiscales. La lealtad política y el premio a tus seguidores no puede ser el norte de estos nombramientos. Mi sugerencia es que elijamos a los jueces de primera instancia en elecciones que no concuerden con las del gobernador por periodos de 6 años. Podemos seguir nombrando a los apelativos. En cuanto a los fiscales, creo que el Secretario de Justicia debe también ser elegido y que los fiscales locales sean como los federales, empleados regulares. Eso evitaría el juego político que vimos con Boberto y Aníbal sobre sus trajes.

Estos servidores públicos necesitan más recursos para llevar a cabo sus labor, al igual que la policía y el CSI. Finalmente, la legislatura tiene que actuar. Lo podemos hacer, pero no creo que se haga y por ende seguiremos siendo las víctimas de un sistema judicial anacrónico y que da un flaco servicio a PR.

jueves, 21 de abril de 2011

Reflexiones de Semana Santa

Reflexiones de Semana Santa
Por Luis G. Fortuño



La Semana Santa es un tiempo privilegiado para hacer propio los valores de la muerte y resurrección de Jesucristo, valores que han formado parte de la vida de nuestro pueblo por más de cinco siglos. Las reflexiones de Semana Santa que comparto a continuación se enmarcan dentro del contexto de los seis pilares éticos de Tus Valores Cuentan, la iniciativa de nuestra administración que precisamente busca integrar aquellos distintivos que nos hace un pueblo noble y que merecen conservarse y transmitirse a nuestros hijos, nietos, vecinos y amigos.

Para fortalecer las raíces de nuestros valores, en el 2010 lanzamos el programa Tus Valores Cuentan. Hasta ahora, el programa ha impactado más de 75,000 estudiantes en 205 escuelas a lo largo y ancho de la Isla. Los resultados de esta iniciativa ética se hacen papables.

Tal como lo reseñé la semana pasada en mi discurso ante la Legislatura. en una reciente visita a Las Piedras, un niño de cuarto grado se paró y me contó cómo Tus Valores Cuentan había cambiado su vida. La realidad es que no hacían falta sus palabras, pues su tímida mirada y sus lágrimas me lo dijeron todo. Sin para de llorar este niño me confesó que él había sido un “bully” o abusador, buscando peleas en su hogar y en la escuela…pero gracias a las lecciones que había recibido de Confiabilidad, Respeto, Responsabilidad, Justicia, Bondad y Civismo, aprendió que su conducta estaba mal y tuvo las herramientas para encontrar el camino correcto. Su madre, quien se convirtió en una de las muchas voluntarias en la escuela, me confirmó que su hijo era otro gracias a Tus Valores Cuentan.



Con Tus Valores Cuentan queremos darles a los estudiantes – y a todos nuestros ciudadanos – las herramientas necesarias para que podamos reflexionar sobre nuestras actitudes, con el beneficio de un compás certero para guiar las decisiones que definirán nuestros pasos. De hecho, la Oficina de Ética Gubernamental se ha convertido en la agencia líder de Tus Valores Cuentan a nivel del gobierno central, y decenas de medios de comunicación, empresas y organizaciones sin fines de lucro se están uniendo a este importante esfuerzo.

Respeto

Recordamos cómo nuestros padres, abuelos, maestros y vecinos ofrecían el todo por el todo con tal de educar a las nuevas generaciones en el respeto, en hacernos hombres y mujeres juiciosos para enfrentar el devenir de la vida. El respeto germina cuando nos ocupamos de que nuestro prójimo desarrolle el máximo de sus capacidades y permitimos su mayor crecimiento posible. El ejercicio del respeto muestra la consideración de la dignidad del otro como ser creado a imagen y semejanza del Creador.

Bondad

En la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén en un manso jumento cientos de personas lo aclamaron Rey, y el Señor en su humildad, derrocha bondad, valor que es la inclinación natural a hacer el bien con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades. Un bien que es infinito por la redención de la Humanidad venida de su inmolación en la Cruz y que se proyecta en tantos detalles bondadosos por parte de nuestros padres y educadores.

Confiabilidad

En su paso por la Vía Dolorosa brotaban gestos de compasión, sufrimiento y esperanza de quienes recibieron la gracia de escuchar y conocer al Señor: las mujeres que lloran por Jesús, la Verónica que limpia Su rostro o Simón el Cireneo que le ayuda a llevar la cruz.

El valor de la confiabilidad se presenta aquí como fruto recíproco de quien por su palabra y acción inspira transparencia, mantiene sus compromisos y escucha a los demás. Esa confianza trasciende el momento y se proyecta como la fe en el Cristo que nos salva.

A los gestos tiernos del Señor hacia sus amigos, se suma la mirada dolorosa y sublime de su madre María quien derrocha amor por su Hijo que sufre camino del Calvario. El amor es la cumbre de todas los valores y fruto del esfuerzo de sembrar de buenos hábitos en nuestros niños.

Justicia

Jesús, por nuestros pecados se entregó a la divina justicia. La profundización en este acto, sobre todo de amor y justicia por parte del Señor, anima al abrazo de este valor mediante el cual la persona se esfuerza constantemente en dar a los demás lo que le es debido de acuerdo al cumplimiento de sus propios deberes y de acuerdo con los derechos personales. Dios mismo nos regaló grandes lecciones de justicia.

Responsabilidad

En la Semana Mayor, todo converge al recogimiento, y de estas lecciones divinas podemos reflexionar que existe un alto grado de responsabilidad en todas nuestras acciones.

Por eso a nivel escolar, a través de Tus Valores Cuentan nuestros estudiantes y maestros se nutren de una amplia gama de talleres y experiencias educativas que fortalecen la capacidad de todo ser humano para reconocer y aceptar las consecuencias de sus actos. No tengo la menor duda de que la siembra de estos valores mejorará la calidad de vida de nuestros ciudadanos.
Civismo

La materialización de estos esfuerzos llevará inexorablemente al mejoramiento de las relaciones interpersonales y a una mayor convivencia en paz entre los puertorriqueños.

Aspiramos a alcanzar la capacidad de llevar la cortesía, el respeto y el orden a toda la sociedad en su conjunto en vías de crear un clima propicio para la sana convivencia.
Nuestro gobierno, junto a múltiples instituciones del sector privado y organizaciones sin fines de lucro, trabajamos con valentía para resembrar los buenos valores en la sociedad puertorriqueña. Tus Valores Cuentan es un punto de partida que en esta Semana Santa cobra un significado especial.

Mis hijos María Luisa, Luis Roberto y Guillermo como mi esposa Lucé y yo le deseamos que este tiempo les ayude a acercarse a Dios y que pasen unas felices pascuas de Resurrección junto a sus seres más queridos!

martes, 4 de enero de 2011

La Patria

Martes, 4 de enero de 2011

Por Phillip H. Arroyo
Presidente, Juventud Demócrata de Puerto Rico

Aun recuerdo aquella tarde solemne…

Aquella tarde donde compartía con mi abuelo, Don Alipio Arroyo Ramos en la terraza de su humilde hogar en el barrio Los Pollos, Sector La Luna en Patillas. En aquella simple terraza se encontraban dos sillitas de madera. Es allí donde abuelo se sentaba para reflexionar. Al ocupar la segunda silla, lo acompañé esa tarde mientras ambos conversábamos y apreciábamos la belleza del paisaje montañoso cuyo esplendor solo la produce nuestra patria. Es allí donde aquel hombre de cabello blanco, bigote acicalado y ojos claros, solía darme los mejores consejos e impartía su sabiduría. Un hombre trabajador y honesto, que le sirvió sobre treinta años orgullosamente a la Policía de Puerto Rico. Un hombre de pocas palabras y mucha humildad, que siempre nos enseño con el buen ejemplo. Cuando niño, es allí donde le pedía ansiosamente que me contara las historias del pasado.

La época de la guerra hispanoamericana, la época azucarera, los tiempos de Don Luis Muñoz Marín y Don Luis A Ferre y la industrialización eran solo algunos de los tópicos que solíamos discutir. Recuerdo como me daba aquel banquete de recuerdos históricos que me transportaban a esos tiempos, como si de una maquina de viajar atrás en el tiempo se tratara. Abuelo era seguidor del Partido Estadista Republicano, sin embargo nunca hablaba de política, cosa que encontré curioso. Siempre pensé que guardaba silencioso para mantener la unión familiar, o su ecuanimidad no lo llevaba a vociferar sus posturas políticas. Abuela Helena, era Popular, más extrovertida e hizo campaña desde chiquita recorriendo los campos de Patillas con Muñoz, lo que pudo haber sido otro factor por el silencio de mi abuelo. De hecho, nunca supe de la inclinación política de abuelo hasta que encontré una foto suya junto a otros líderes de barrio con la bandera del ya extinto Partido Estadista Republicano que luego se convirtió en el Partido Nuevo Progresista. Que muchas historias y recuerdos pude revivir junto a él durante esas tardes.

Sin embargo, en esta ocasión, abuelo lucia agotado, cansado, y pensativo. Su mirada parecía perderse entre la hermosura de aquel paisaje puertorriqueño….Una vista de las montanas del sur y el horizonte resplandeciente del mar azul ocasionaba que no se pudiera diferenciar del azul del cielo. Recuerdo el sonido de los gallos cantando, de las guineas corriendo entre el pastizal, de los pollitos corriendo detrás de las gallinas, y el viento fuerte pero sutil que soplaba aquella tarde y que ocasionaba que aquel cabello lacio de mi abuelo invadiera sus ojos. “¿En qué piensas en esta ocasión abuelo?”, le pregunté. “Hay mijo, descansando, descansando y pensando…. ¿Qué bello es Puerto Rico verdad?”, me preguntó. En ese momento llegó mi padre y se unió a nosotros desde la cocina donde Abuela había culminado de cocinar un buen arroz con habichuelas o como decía abuelo, “rais an bin” (rice and beans) utilizando la versión puertorriqueña del Ingles. Allí, tres generaciones de la familia Arroyo juntos compartíamos. De momento mi padre le preguntó a su padre, mi abuelo, “¿Qué te pasa papi?” ¿“En que piensas?” Luego de mirar fijamente hacia el horizonte del mar, abuelo emitió una oración lenta pero clara…. “Hace 20 años que no voy a la playa, me gustaría visitar el mar…” Mi padre y yo nos miramos y sin emitir una sola palabra accedimos a cumplir con el deseo de abuelo. A pesar de que ya no podía casi caminar, buscamos la manera de montar a abuelo en la guagua Astro Van que Papi tenía en aquel entonces y partimos hacia la Playa de Guardarraya, en Patillas. Mi hermano gemelo, Nikolas nos acompañó. Recuerdo haber sorprendido a mi abuelo mirando por el cristal de la guagua y disfrutándose la travesía. Pasamos por un puentecito del barrio Los Pollos, y recuerdo haber visto las casas humildes, algunas de ellas de madera y techos de zinc, personas tendiendo ropa, hombres con machete en mano limpiando los patios, niños corriendo bicicletas, y uno que otra persona vendiendo guarapo o quenepas bajo la sombra de un árbol Flamboyán. Cuando por fin llegamos noté una sonrisa que se desplegó por el rostro de mi abuelo. Al fin, habíamos llegado a su destino solicitado.

Mi padre se llevó astutamente una silla plástica que yo cargué con una mano mientras le aguantaba el brazo a mi abuelo con la otra. Mi padre y mi hermano Nikolas, hacían lo propio mientras caminábamos los cuatro hacia la orilla. Al llegar, abuelo nos pidió que lo soltáramos para que pudiera pararse por sí solo. Al acceder, aun mantengo vivo en mi mente aquella mirada de felicidad de mi abuelo mientras miraba el reflejo del agua y disfrutaba del sonido de las olas de nuestras costas sureñas… En ese momento, mi padre y yo ubicamos la silla plástica dentro del agua para que finalmente abuelo se sentara y disfrutara al máximo la riqueza del mar. Allí, papi, Nikolas y yo nos tomábamos turnos recogiendo agua entre nuestras manos y derramándola sobre la cabeza de abuelo. Su sonrisa se mantenía fija cuando de momento se tornó serio. Con sus ojos aguados, nos hizo señas para que nos bajáramos. Tenía algo que decirnos a los cuatro. Recuerdo como con sus manos frágiles y débiles nos agarró una oreja a mi hermano y a mí y nos dijo, “Estudien mijos, siempre sean honestos, siempre cuiden a sus familias, ayuden al prójimo y siempre recuerden hacer el bien.”

Al bajarse papi, abuelo agachó a su único hijo varón por la oreja y le dijo, “Has sido un buen padre, un gran proveedor para mis nietos y sobre todo un gran hijo…… Te Amo hijo.” La relación de mi padre y abuelo se había tornado distante desde que papi se unió al ejercito de nuestra nación, lo que levantó algunas ronchas a raíz del poco tiempo familiar compartido y la gran distancia geográfica entre la familia. Como toda familia, existían diferencias familiares. Por cuestión de hecho, no fue sino hasta los 12 años de edad que pude compartir con mi abuelo consistentemente ya que vivíamos en los estados unidos. Sin embargo, con las palabras de mi abuelo recuerdo haber notado una exhalación de alivio de mi padre. Quizás por fin recibió esa aprobación que nunca había recibido y la alegría de haber hecho las paces. Noté una lagrima recorrer una de las mejillas de mi padre y los cuatro nos confundimos en un gran abrazo bajo aquel sol al atardecer en las playas sureñas de nuestro Borinquén. Fue un gran día para mi abuelo y recuerdo cómo iba sonriente durante el camino de regreso a la casa.

Una semana después de aquella tarde inolvidable, mi abuelo falleció…

He decidido compartir este relato para expresar de una manera muy personal e íntima de lo que representa para mí la familia puertorriqueña y el amor a nuestra patria. He aprendido a través de mi corta edad que el significado de patria, realmente no se encuentra en ningún diccionario. La patria se refleja en nuestras familias, en nuestros árboles, en nuestros animales, en nuestros pueblos, en las personas que tenemos alrededor, en las enseñanzas de nuestros abuelos, en nuestras tradiciones, en nuestros campos, en nuestra gastronomía, en nuestra calidad humana y en nuestros valores. No existe mayor representación de patria, que la familia puertorriqueña. Hace unas semanas, el último informe del Negociado del Censo reveló que nuestra isla de Puerto Rico era una de solo dos jurisdicciones americanas cuya población había disminuido en comparación con el censo del año 2000. Es alarmante la gran cantidad de hermanos y hermanas puertorriqueñas que han abandonado la isla en busca de una mejor calidad de vida para ellos y sus familias, entre estos se encuentra mi familia inmediata entera. Lo más preocupante para mi es cuando pienso en todas esas familias puertorriqueñas que han sido divididas a raíz de esta fuga masiva de nuestro pueblo.

¿Cuántas relaciones mas como la de mi padre y mi abuelo se han visto afectadas a raíz del éxodo de nuestros hermanos y hermanas puertorriqueños al continente?, ¿Cuántos niños y jóvenes en Puerto Rico sufren, al tener que mudarse a los Estados Unidos continentales en busca de una mejor educación, y dejar atrás a sus amiguitos y amiguitas?, ¿Cuántos hijos se han despedido de sus madres llorosas antes de partir a una guerra impulsado por un Presidente que no podemos elegir y aprobada por un Congreso donde no tenemos representación equitativa y que precisamente los envía al fuego cruzado?, ¿Y qué me dicen de aquellos hijos de padres divorciados cuyos padres o madres trabajan en los Estados Unidos mientras que el otro vive en Puerto Rico porque no tiene los recursos para irse también?

Hermano y hermana puertorriqueño, esto no debe ser así. La reducción de la población puertorriqueña es un indicador preocupante de la división de la familia puertorriqueña y señoras y señores, si se divide la familia, se destruye la patria. Todos merecemos vivir en el lugar que nos vio crecer, en el lugar donde aguardamos nuestros más íntimos e inolvidables recuerdos de niñez. Como orgulloso joven puertorriqueño, no quisiera tener que abandonar la isla y dejar atrás la belleza y los recuerdos de mi isla, como los momentos vividos con mi abuelo que acabo de compartir. Recientemente, el Secretario de Estado de Puerto Rico, Honorable Kenneth McClintock señaló en una de sus numerosas columnas, la existencia del “Plan A “y el “Plan B” que hemos utilizado los puertorriqueños por décadas. El Plan A, representa la opción de quedarse en Puerto Rico a pesar de las dificultades e ir abonando al mejoramiento de nuestra patria colectivamente como pueblo. El “Plan B” representa la opción de abandonar la isla en busca de una mejor calidad de vida. Este señalamiento del Sr. Secretario de Estado, no puede ser mas cierta, y tengo que concordar con él al expresar que jamás y nunca debe de haber existido, ¡ni debe de existir un “Plan B”!

No hay duda que se hace latente y se requiere una introspección de cada puertorriqueño y puertorriqueña sobre el causante de este mal que mes tras mes, año tras año, divide más y más a nuestro pueblo y abona directamente al deterioro de Puerto Rico. Por eso es imperativo ir directamente a la raíz de ese cáncer social y extirparlo de una vez y por todas. Nuestras problemáticas económicas y sociales poseen ambos un denominador común que es creado por precisamente un problema político. Un problema político que la inmensa mayoría del pueblo jamás pensaba que iba tornarse problemático durante la década de los años cincuenta.

El llamado Estado Libre Asociado, nuestro actual estatus político, irónicamente le trajo mucho progreso y bienestar a Puerto Rico durante las décadas de los cincuenta y sesenta a través de la industrialización, sin embargo hoy continúa dando indicios de disfuncionalidad y se ha convertido en el catalítico y razón principal de la fuga masiva y la división de la familia puertorriqueña. De los pocos que pudo predecir y advertir en aquella época al indicarnos que el actual Estado Libre Asociado iba a decaer más adelante y que no representaba una relación permanente con los Estados Unidos fue precisamente Don Luis A. Ferre, ex Gobernador de Puerto Rico. Lo advertía durante una época cuando el ideal estadista era una súper minoría a gran diferencia de la súper mayoría de hoy. Antes que él, el Dr. José Celso Barbosa fue uno de nuestros más grandes visionarios o como se dice en el continente Americano “a man ahead of his time” llegando a expresar que ninguna relación colonial de Puerto Rico iba a ser positivo, funcional y permanente, ya sea bajo España o los Estados Unidos. Cabe señalar que Don Celso Barbosa murió 31 años antes de que se estableciera el Estado Libre Asociado.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que se hace imperativa la toma de acción. Como expresó el ex Gobernador Pedro Rosselló cuando anunció su candidatura en el 1991, “Ha llegado el momento de hacer algo, o nos quedamos sin pueblo…” y como expresó nuestro actual Gobernador Luis Fortuño en el 2008, “ Esto tiene que cambiar!” Ahora nos toca juntos como pueblo tomar la acción correspondiente para determinar el futuro de nuestros hijos e hijas y las futuras generaciones de Puerto Rico! Nuestra legislatura y nuestro Gobernador han anunciado la posibilidad de llevarse a cabo un plebiscito en el 2011 ó 2012 donde el pueblo decidirá de una vez y por todas, nuestra identidad política. No existe mejor oportunidad para acabar con ese “cáncer” colonial que tanto ha dividido a la familia y tanto daño social ha generado durante las últimas tres décadas.

Solo existen dos opciones morales y respetables: la independencia como país soberano ó alcanzar la igualdad política, social y económica a través de la Estadidad. No existe ninguna otra alternativa…

Nos jugamos la vida hermano y hermana puertorriqueño. Pero peor aún, nos corremos el riesgo de perder la patria y tener que observar la isla con ojos llorosos desde la ventana de un avión en ruta de éxodo hacia los Estados Unidos.

Yo confío en la sabiduría de nuestro pueblo… Yo confío en nuestra gente, ¡Vamos al rescate de la familia puertorriqueña!

Solo así, estaremos haciendo verdadera patria...que Dios bendiga a nuestro Puerto Rico.

“La patria no es bandera, ni es himno, ni es ruido. La patria es esfuerzo creador, es sentido de responsabilidad social, es respeto a la razón y es amor a la libertad”
– Don Luis A. Ferre, ex Gobernador de Puerto Rico

En dedicación a mi abuelo Don Alipio Arroyo Ramos y mi hija Camila Zoé.
Siempre daré la batalla por ella y por Puerto Rico…Que así me ayude Dios.