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lunes, 24 de septiembre de 2012

ELA Soberano es independencia


Por José M. Saldaña, Expresidente UPR
24 de Septiembre de 2012 - Opinión Política / Vocero.com

Amigos Populares y Estadolibristas, llegó el momento de desprenderse de lo que por años el liderato del PPD te hizo creer: que no tenías necesidad de considerar ni de resolver el estatus de Puerto Rico porque ya este estaba resuelto. Te dijeron que el estatus “no estaba en ‘issue’” pues con la creación del Estado Libre Asociado habíamos logrado una fórmula política y de gobierno, única en el mundo, que garantizaba el progreso constante del País. Por años esto aparentó ser cierto y creímos vivir en el mejor de dos mundos. Hasta que la revolución en la tecnología de las comunicaciones y la transportación movió el planeta hacia la globalización. Esa nueva realidad hizo que se derrumbaran las barreras que impedían el comercio abierto entre los distintos países. Lo que nos brindaba unas ventajas competitivas frente al resto del mundo por la relación política y comercial única que tenemos con los Estados Unidos se derrumbó y con ella la sensación de progreso que vivíamos.

La realidad es que hoy –al cabo de seis décadas del presente estatus– nos mantenemos muy por debajo del desarrollo económico que han experimentado los demás estados y territorios de los Estados Unidos. Tan es así que recientemente en un evento histórico, en su plataforma política, el Partido Demócrata de los Estados Unidos nos ha llamado la atención de que en lugar de progreso, lo que hemos experimentado ha sido atraso. Nos ha advertido sobre la necesidad de resolver el estatus de Puerto Rico con la mayor premura posible señalando: “El estatus político de Puerto Rico permanece como un asunto de extrema importancia, pero la falta de una resolución respecto al estatus ha mantenido a la isla atrasada”. Señala además: “El éxito económico de Puerto Rico está íntimamente ligado a una rápida solución del asunto del estatus así como a esfuerzos consistentes enfocados en mejorar la vida del pueblo de Puerto Rico”.

Señala también: “Si los esfuerzos en la isla no ofrecen un resultado claro a corto plazo, el presidente debe apoyar y el Congreso debe aprobar legislación autoejecutable que especifique por adelantado para el pueblo de Puerto Rico un conjunto claro de opciones de estatus, como las recomendadas en el Informe de Casa Blanca que Estados Unidos está comprometido políticamente a llevar a cabo en su totalidad”.
El plebiscito del 6 de noviembre quizás sea la última iniciativa diseñada y auspiciada localmente que tendremos para expresarnos con claridad sobre nuestra preferencia de estatus.

Alejandro García Padilla ha expresado que este plebiscito es un embeleco. Te ha dicho que la posición oficial del PPD es que en la primera pregunta del plebiscito votes ‘Sí’ para decirle ‘No’ a Fortuño. Eso es un engaño al pueblo porque en esa pregunta lo que se desea saber es si tú prefieres quedarte en el actual estatus que nos mantiene atrasados o si prefieres un cambio de estatus.

Te ha dicho también que no votes en la segunda pregunta, que es para escoger una de tres opciones de estatus, la Estadidad, Independencia o ELA Soberano. Pero eso también es un engaño, ya que por lo bajo lo que hacen los soberanistas/independentistas del PPD como Charlie Hernández, ‘Willito’ Miranda, Carmen Yulín Cruz y otros que no le prestan ninguna atención ni respetan a su presidente (que no es su líder), es promover el que se vote por el ELA Soberano que es la independencia.

Amigos Populares, no se dejen engañar: Ese ELA Soberano por el que quieren que votes no es el que Muñoz creó y respaldó. No es el ELA con unión permanente por el que tradicionalmente los Populares y muchos puertorriqueños han votado en el pasado. Este no es un ELA a desarrollarse ni un nuevo ELA, ninguno de los cuales tiene cabida bajo la Constitución de los Estados Unidos. El ELA Soberano es la libre asociación que es la independencia.Los Populares soberanistas/independentistas–-que son el liderato del PPD– lo saben pero lo disfrazan para confundirte de manera que votes por él, pues su interés es llevarnos hacia la independencia.

Votar mayoritariamente por ese ELA Soberano sería decirle al presidente de los Estados Unidos y al Congreso que queremos la independencia con todas las fatales consecuencias que esta conllevaría. El elector tiene que tener claro que bajo la independencia o libre asociación, Puerto Rico renunciaría a recibir las ayudas económicas que hoy tenemos como las becas Pell, las ayudas sociales para salud, vivienda y nutrición (WIC, PAN). Es decirles que queremos que todas las instituciones federales –fiscalía federal, el Tribunal federal, el FBI, la Guardia Costera, etc. se vayan del país. Es decirles también que no queremos ser ciudadanos americanos ya que “la ciudadanía sigue a la soberanía”.

Amigo Popular, el 6 de noviembre debes votar ‘NO’ en la primera pregunta del plebiscito y por la Estadidad en la segunda si quieres frenar la Independencia por la cocina, salir del atraso y progresar.


- Nota del Editor:


lunes, 16 de abril de 2012

De la colonia a la estadidad (Parte I)


De la colonia a la estadidad (Parte I)
16 de abril de 2012
Opinión- José Garriga Picó, Profesor de Ciencia Política UPR-RP
Parte 3 de la serie ‘La Nueva Escuelita Estadista’.

Dedicada a los educadores voluntarios de la estadidad.

Visto en la columna anterior (‘La estadidad que queremos’) qué es la estadidad, vamos entonces a retrotraernos a los orígenes de nuestra presente condición para, en esta y próximas columnas, indagar sobre cómo llegamos aquí y cómo vamos a movernos hacia la estadidad. De hecho, la estadidad, como ya he dicho, está mucho más cerca de lo que nos damos cuenta. Estamos en lo que podemos llamar una ‘etapa pre-estadidad’.

Desde que se asentó el dominio de las tropas americanas sobre Puerto Rico en 1899, los puertorriqueños demandaron la anexión de la Isla a Estados Unidos. Tanto el Partido Republicano que fundó don José Celso Barbosa, como el Partido Federal que fundó don Luis Muñoz Rivera favorecían que Puerto Rico se convirtiera en estado. Desgraciadamente, ese deseo fue descarrilado por la respuesta del Gobierno federal. Esa fue una época en la que las ambiciones imperialistas y las nociones racistas de gobernantes y jueces del Tribunal Supremo federal impidieron que los puertorriqueños lográramos esa meta política de la misma manera que las mujeres, los afroamericanos, los méxicoamericanos, los chinos y otros grupos étnicos veían frustrados sus deseos de respeto e igualdad.

El Gobierno federal nos definió una condición política, la condición territorial, distinta a la estadidad que queríamos. Lo hizo a través de un tratado, unas leyes y la jurisprudencia asociada que definieron la posición de la Isla y sus habitantes en el sistema federal americano. Estos son: el Tratado de París de 1898-1899; la Cláusula Territorial de la Constitución de Estados Unidos de América; El Acta Foraker de 1900; Caso Downes v. Bidwell; el Acta Jones de 1917; el Caso de Balzac v. El Pueblo de Puerto Rico. En esta columna vamos a discutir los primeros tres de estos y en una próxima, los demás.

El Tratado de París se concretó entre Estados Unidos y España en 1898 al finalizar la Guerra Hispanoamericana y entra en vigor en 1899. En el Art. 2, España le cede a Estados Unidos las colonias que le quedaban: Puerto Rico, Filipinas, las Islas Marianas y Guam. En el Art. 9, el Congreso recibió de manera explícita la soberanía última sobre Puerto Rico y los puertorriqueños: el poder para decidir sus “derechos civiles y status político”. Desde entonces, el Congreso ejerce ese poder explícitamente y sin ambages. Nunca lo ha renunciado y lo habrá de seguir ejerciendo. Lo que nosotros queremos es que lo ejerza de manera definitiva y final al hacernos el estado 51.

La Constitución de Estados Unidos es el próximo documento importante. Viene a regir sobre Puerto Rico en virtud de las disposiciones del Tratado de París. De la Constitución nos interesa aquí (el 1-2-3-4) la primera oración del segundo párrafo, de la tercera sección del cuarto artículo, es decir, la llamada Cláusula Territorial. Esta autoriza al Congreso a ejercer aquellos poderes que le concede el Tratado de París. Dice esta cláusula: “El Congreso podrá disponer de, o promulgar todas las reglas y reglamentos necesarios en relación con, el territorio o cualquier propiedad perteneciente a los Estados Unidos”.

El Tratado de París y la Cláusula Territorial siguen hoy vigentes sobre Puerto Rico y además de autorizar al Congreso a decidir nuestro status en momentos cruciales, día a día, le da el poder de gobernar la Isla con “poderes plenarios”. Decir que tiene “poderes plenarios” significa que el Congreso puede ejercer sobre Puerto Rico (1) todos los poderes que de ordinario tiene sobre los estados y sus ciudadanos; y, (2) además, todos los poderes que la Constitución le reserva a los estados para que solo estos puedan ejercerlos sobre sus ciudadanos. De hecho, si el Gobierno de Puerto Rico tiene ahora mismo poder para legislar, es solo en virtud de que el Congreso le ha delegado esos poderes. (Véase el Acta Foraker Secc. 32 y el Acta Jones o de Relaciones Federales, Secc. 37)

Volviendo a 1900, blandiendo el poder plenario que le da el Tratado de París y la Cláusula Territorial, el Congreso hace caso omiso de los deseos de estadidad de los puertorriqueños y aprueba el Acta Foraker. Esta ley es el fundamento definitorio del status de Puerto Rico. Contiene dos tipos de disposiciones: unas establecen las instituciones civiles de gobierno interno, como el gobernador, las cámaras legislativas y las cortes locales, de las cuales no me voy a ocupar aquí. Las que nos interesan por ahora son las que determinan condición de Puerto Rico dentro del sistema federal.

Para empezar, los hago notar que el Acta Foraker de 1900 estableció tres de lo que luego los Populares llamarán: ‘los cuatro pilares del ELA’: (1) El mercado común, (2) La moneda común y (3) La común defensa.

Pero la ley Foraker hizo mucho más: (1) no solo nos permitió el comercio libre, nos incluyó dentro de la zona aduanera de Estado Unidos; (2) prohibió cobrar arbitrios por los bienes del comercio entre Puerto Rico y los estados (con excepciones); (3) estableció normas diferentes a las de los estados para cobrar otras contribuciones federales; (4) estableció que el Gobierno interno de Puerto Rico tendrá que ser pagado por los puertorriqueños y tendría, por lo tanto, autonomía fiscal; (5) hizo a los puertorriqueños, “Ciudadanos de Puerto Rico”, y como tal, parte de la población que está bajo la protección y las leyes de Estados Unidos (es decir, eran ‘nacionales’ de Estados Unidos aunque no fueran ‘ciudadanos’ americanos); (6) dio vigencia en Puerto Rico a todas las leyes de Estados Unidos ya aprobadas o por aprobarse (excepto las que el propio Congreso dijera que no eran aplicables); (7) extendió a Puerto Rico la jurisdicción de todos los departamentos y agencias del poder ejecutivo; (8) integró a los puertorriqueños de manera incompleta al poder legislativo al crear la posición de Comisionado Residente; (9) puso la Isla bajo la jurisdicción del Tribunal Supremo federal y estableció el Tribunal de Distrito para Puerto Rico.

De lo anterior debe quedarle claro que el acta Foraker, aprobada y puesta en vigencia hace establecida hace 112 años, estableció casi todos los aspectos de la condición política o status actual. Pero hay todavía muchas aclaraciones que tendré que hacer en mis próximas columnas.

Solo resta concluir por hoy que es ya tiempo de cambiar unas condiciones ignominiosas que, a partir de lo que he dicho, hemos tenido que vivir desde el siglo pasado. Es hora de pasar de la colonia a la estadidad.

Comentarios a: GarrigaPico@Yahoo.com

sábado, 14 de abril de 2012

El Costo de la Luz


Por John E. Mudd
Abogado

Luis Dávila Colón nos pregunta en el foro sobre la responsabilidad del alto costo de la energía eléctrica. La respuesta, como muchos asuntos en Puerto Rico, tiene su origen histórico. Aquí http://www.aeepr.com/HISTORIA.ASP pueden ver en más detalle la historia del sistema de energía eléctrica en P.R. Para nuestro análisis, basta con señalar que el 2 de mayo de 1941, bajo la égida del PPD, se crea la Autoridad de Fuentes Fluviales y para 1945, se monopoliza el sistema de producción de electricidad para P.R. Todo esto ocurrió bajo la gobernación de Rexford G. Tugwell, el gobernador norteamericano más socialista en la historia de P.R. Ver, Amity Schlaes, “The Forgotten Man”. Este proceso fue largo y acabó en los Tribunales, siendo victorioso el gobierno de P.R., ver, el libro de Tugwell, “The Stricken Land”.

A medida que el crecimiento económico de P.R. continuó, se necesito más que la fuerza de las represas y se pasó a utilizar el petróleo para generar vapor y mover las turbinas de las plantas. Debemos recordar que el petróleo era barato hasta 1973 con el embargo y 1978 con al Revolución Islámica de Irán. Poco a poco los costos de compra del petróleo fueron aumentando.

Al mismo tiempo, la AEE, al ser una corporación pública se encontró con uniones tongoneadas por el PPD que exigían más y mejores salarios y beneficios y más empleados para fortalecer sus finanzas. Todo estuvo bien hasta la crisis del petróleo de los 70’s, que forzaron medidas de austeridad para el gobierno de Hernández Colón de esa época que desembocó en huelgas que duraron hasta la administración de Romero. Si recuerdan el Cerro Maravilla, los muchachos asesinados fueron allí para tumbar, con fósforos, torres del tendido eléctrico.

Ahora podemos acercarnos a la década del 90, cuando al final de la misma, la EPA demandó a la AEE por exceso de azufre en sus emisiones y ganó el caso. Para el año 2000, la AEE fue forzada a tres grandes cambios; (1) modificar una de sus plantas para quemar Fuel no. 2 (diesel) en vez de Fuel no. 6 (bunker fuel); comprar este último con menos contenido de azufre y (3) debido a la ley federal conocida como PURPA, http://energy.gov/oe/services/electricity-policy-coordination-and-implementation/other-regulatory-efforts/public comprar energía de dos cogeneradoras, una que produce electricidad con gas natural y otra con carbón.

Debido a estos cambios, la AEE se vio forzada a solicitar un aumento de tarifas y pasó por las vistas públicas provistas por ley. El resultado fue un sistema tarifario nuevo, http://www.aeepr.com/DOCS/manuales/LibroTarifas02.pdf
Este sistema divide la factura de electricidad en dos; tarifa básica y fórmula de ajuste de combustible y compra de energía. La fórmula de ajuste de combustible es para que la AEE recupere el costo de la compra del Fuel no. 2 y Fuel no. 6. La fórmula de compra de energía persigue lo mismo. Estas fórmulas son las siguientes:

Compra de combustible:

FCC ($/kWh)= $BBL x BBLS ± Ajústese_______________
                        0.89 x Generación Neta Estimada x Ei


Compra de Energía:

FCE($/kWh)= Costo Estimado de la Energía Comprada ± Ajústese
                             0.89 x Generación Neta Estimada x Ei

            Si desean más información sobre la formula, el manual de la AEE que señalo anteriormente la explica. Sin embargo, notarán que ambas tienen un 1/.89 en el denominador (la parte de abajo de la fracción) de la fórmula. Esto hace que su factura por ambos factores aumente en un 12.3595%. La AEE lo justifica diciendo que esto es para pagar el 11% a los municipios requerido por ley. Hay dos problemas con esta justificación. Primero, si el aumento de su factura es de 12.3595% y el impuesto es 11%, de todas formas hay un exceso de 1.3595%. Segundo, la AEE no paga el 11% en todo o en parte, hace varios años. Además, sabemos por la prensa que la AEE paga tarde a sus suplidores y les pasa a los consumidores el costo adicional.

            ¿A dónde, entonces, va ese exceso de facturación, cuyo costo aumenta con el costo del petróleo? A los sueldos fabulosos de los empleados, sindicatos, gerenciales, y los gastos alegres de la Junta de Directores. Si alguien tiene duda de lo que digo, mire su facture y verá que el costo de compra de energía (la que la AEE compra de las cogeneradoras) fluctúa entre 4-6 centavos kilovatio/hora mientras que el de la AEE fluctúa entre 18-21 centavos kilovatio/hora.

            Además, la AEE no usa su propio dinero para financiar sus gastos, lo toma prestado y según su acuerdo con los bonistas, les tiene que pagar a ellos primero. El Centro para la Nueva Economía en su informe sobre la AEE del 2010, nos dice que está en efecto, insolvente, http://grupocne.org/2010/06/27/darkness-visible-a-financial-analysis-of-the-puerto-rico-electric-power-authority/ . Por eso el asalto al consumidor.

            Y esto se pone peor. Cabe preguntarse si el aumento del costo del petróleo comenzó hace casi 40 años, por que la AEE no ha decidido cambiar a otros combustibles. La respuesta, por lo menos desde el año 2000, es clara. Los costos fijos de la AEE tienen que ser cubiertos por la tarifa básica, que no ha cambiado desde entonces. Todos sabemos que los costos han aumentado y es con la fórmula que la AEE empata la pelea. Si cambia a un combustible más barato, sus ingresos por esa avenida bajarían. Recuerden que TODOS los gastos de la AEE los pagan los consumidores, incluyendo su ineficiencia. Sin embargo, la AEE tiene que cumplir para diciembre de 2014, con nuevas regulaciones de la EPA para reducir sus emisiones de azufre. O cambia sus plantas a diesel, lo cual va a ser bien caro, o lo cambia a gas natural, lo cual es más barato PERO reduciría sus ingresos. Eso se llama en buen español, un Catch-22. Y esta es la razón por la cual nadie puede decir que la facture de la luz va a bajar.

viernes, 30 de marzo de 2012

McClintock calls for elimination of trade barriers between Puerto Rico and US mainland

Honorable Kenneth D. McClintock
Secretary of State of Puerto Rico
 Welcoming Remarks
Domestic Trade Roundtable Summit 2012
Puerto Rican Chamber of Commerce of Florida
Ponce, Puerto Rico
March 29, 2012


First, I would like to thank Elizabeth Cuevas-Neunder, Founder and CEO of the Puerto Rican Chamber of Commerce of Florida for having invited me to appear before you this evening. I am honored by the invitation and quite pleased to see among you so many friends…

Congratulations are also in order to Elizabeth who has done such a great job in developing the Chamber into an important tool for opening and developing trade between Florida and Puerto Rico.

Judging from the approximately 850,000 Puerto Ricans living in Florida one could say that the island is colonizing the American peninsula… and who could be surprised if, after all, Florida and the United States was discovered by a Puerto Rican…

I guess that chapter was not included in your history book… But I am speaking, of course, of Juan Ponce De León who, while being Governor of Puerto Rico, set out from the Island an expedition in search for the Fountain of Youth.

            To those of you who are looking at me in disbelief, you are right… Ponce De León was born in Spain, just as I was born in London. But… should place of birth disqualify Ponce De León or McClintock as a Puerto Rican? Of course not! He was, after all, the first Governor of Puerto Rico as I am its 22nd Secretary of State…

Not convinced? Think of California… Of the 38 governors of California, 29 were born in other states and two were born in Europe… Who would say that Arnold Schwarzenegger is not a “real citizen” of “Cahl-ifoh-nia”?

            There you have it… a historical tidbit that you may not have known about Florida and that you can proudly pass to your friends and business partners when you return home.
            When I address business and professional organizations that visit the Island, I usually extoll on the many attributes that make Puerto Rico such a great place to invest and do business... in sum, on why Puerto Rico Does it Better. But I was to do that with you, I would be preaching to the choir.

            One of the key reasons why the Puerto Rico consumer market is so attractive to Florida businesses is that Puerto Rico is the only U.S. territory which is included in the customs area of the United States together with the 50 States of the Union and the District of Columbia.

            There is, however, a barrier to the free flow of trade between Puerto Rico and the rest of the United States which hurts both Florida and Puerto Rico. And that is the requirement of filing Electronic Export Information (EEI) —previously known as the Shipper’s Export Declaration— for shipments between the States and Puerto Rico which is contained in the Foreign Trade Statistics Regulations (FTSR) and administered by the U.S. Census Bureau.

Inasmuch as commerce between Puerto Rico and the States is interstate rather than foreign commerce, it is unwarranted to impose a requirement that is designed to enable the Census Bureau to compile foreign trade statistics and various federal agencies to enforce laws relating to exporting. Moreover, continuing to impose the EEI requirement would make Puerto Rico’s participation in the U.S. Customs area and the application of the Constitution’s Commerce Clause to Puerto Rico virtually meaningless.

Among the key purposes of the Commerce Clause is to promote an American common market system and thereby foster economic growth. However, requiring EEI filings is tantamount to placing a boundary that separates Puerto Rico from the rest of the nation to the detriment of the Islands’ economic well-being.

Complying with that requirement not only adds a cost that increases the price of many goods, but also imposes an unnecessary burden on interstate commerce that restricts the flow of trade within the U.S.

The EEI barrier also impedes some businesses —particularly, shipping companies— from affording Puerto Rico shipping rates that are comparable to those offered for other U.S. destinations.


Moreover, consumers in Puerto Rico should be entitled to receive from the businesses that benefit from the American common market —including the protection provided by the Commerce Clause against discrimination by States— the same treatment as consumers in the States and D.C.

            By means of your participation in the election of the President and your representation in the House and the Senate, as residents of Florida you have the means to influence federal policy-making in ways that are not available to the American citizens of Puerto Rico.

            My plea to you this evening is that you exert that influence so that the U.S. Commerce Department takes the necessary steps to amend the Foreign Trade Statistics Regulations so that EEI is no longer required for goods shipped between the States and Puerto Rico.

            Trade is not a zero-sum game… It is a win-win relationship were both parties to a transaction benefit. And by doing away with the EEI requirement for shipments to the Island, both Florida and Puerto Rico will benefit.

Thank you very much.

viernes, 23 de marzo de 2012

La realidad del “Ellos no nos quieren”


La realidad del “Ellos no nos quieren”

Por Raúl R. Vidal

Desde que tengo uso de razón, uno de los argumentos más utilizados por estadolibristas e independentistas es que aunque el pueblo quiera la unión con los Estados Unidos, “ellos” no nos quieren. Muchos de mis compañeros estadistas se han topado con este argumento. Sin duda alguna, se han sentido frustrados ante tal aseveración. Por su beneficio y el de todo aquel interesado, analizaremos el argumento. Éste se divide en tres partes: 1) La aceptación de los opositores de la estadidad de que el pueblo ya no está con ellos; 2) La presunción que nosotros somos diferentes a los llamados “ellos”; y 3) Que nuestros conciudadanos no nos quieren.

El creciente uso de este argumento es significativo, ya que indica que los enemigos de la estadidad han aceptado la opinión del puertorriqueño sobre el tema. Ningún otro movimiento político en Puerto Rico ha crecido tanto en tan poco tiempo. Cierto que no se ha certificado aún en un plebiscito federal o estatal, pero sin duda alguna, la proyección que lleva desde 1967 indica que la estadidad será la preferencia mayoritaria permanente. La oposición concede este punto al usar su argumento preferido – y aunque no lo admita, su argumento le traiciona.

La segunda premisa del argumento es la distinción entre nosotros y “ellos.” Ahora bien, ¿a quién se refieren al decir “ellos”? Claro, dirían, a los americanos, pero ¿a cuáles americanos se refieren? No es posible que se basen en ciudadanía, ya que nosotros, desde Luis Fortuño Burset hasta Filiberto Ojeda Ríos, somos ciudadanos Americanos. Hasta ese punto, el “ellos” no tiene mucho sentido. Tal vez se refieren a los ciudadanos que viven en los estados de la Unión. De referirse a éstos, estarían incluyendo a todos nuestros hermanos hispanos de la nación, esos 45.5 millones. Los hispanos componemos un 15% de la población (un 44% de la población de Nuevo México, y un 35% de la población en California y Tejas). Por definición, también incluyen a los más de 4.5 millones de puertorriqueños que viven en el resto de la nación. Dudo mucho que éstos estén en contra de nuestra estadidad de nosotros optar por ella, y mucho menos creo que esos 45.5 millones de hispanos se distingan tanto de nosotros como la oposición nos distingue de los misteriosos “ellos.” Siendo justos, tal vez la oposición se refiere a esos “anglos,” esos “blanquitos” del norte, pero hasta eso es insensato por dos razones. Primero, los ciudadanos de la mayoría racial no están en su mayoría en contra de nuestra estadidad (cosa en la que elaboraré más adelante). Segundo, ninguna medida en nuestra nación es decidida por un solo sector. Todas las medidas son discutidas y decididas por el entero de nuestra nación, esto incluye a todas las razas y todas las tradiciones culturales que habitan en el país. En fin, si bien es cierto que no podemos distinguirnos del resto de la ciudadanía, el “ellos” no existe. De hecho, al decir “ellos,” también nos estamos incluyendo.

La tercera premisa se basa en que, sea quien sea que tenga que tomar el último paso de nuestra estadidad, no nos querrá como estado. Esto no es cierto, y de hecho solo existe evidencia de lo contrario. Sería fácil descartar este argumento citando el abrumador apoyo – 185 coauspiciadores – que el más reciente proyecto de status (Puerto Rico Democracy Act ó HR 2499) disfruta en la Cámara de Representantes federal, pero prefiero indagar un poco más profundamente citando datos y experiencias que he tenido en la capital, Washington, DC.[1] Cuando el pueblo de Puerto Rico vote en su mayoría por la estadidad, el Congreso federal (quienes tal vez son los “ellos”) tendrá la responsabilidad de decidir el asunto a través de legislación. De inmediato, y sin contar doble, uno puede estar seguro del apoyo de todos los congresistas hispanos (25), más los congresistas no hispanos con distritos nutridos de hispanos (70), más los congresistas no-hispanos que han apoyado tradicionalmente nuestra integración (30), más sus aliados y miembros del Congreso que ya se han comprometido a respetar la decisión del pueblo (90), más uno que otro congresista en la periferia (20+/-), nos da un total de 235 +/-. Una pieza de legislación se aprueba con 218. En el Senado podríamos contar con alrededor de 55 votos al momento – teniendo en cuenta las mismas consideraciones que en la Cámara baja.

Algunos dirían que estas son cifras altamente optimistas, pero al aplicar un carácter humano, uno se da cuenta de su veracidad. Por ejemplo, uno de los detractores más grandes del proyecto HR2499 es el Representante Broun de Georgia, aun así, el congresista ha dicho en el record que si un 56% del pueblo de Puerto Rico apoya la estadidad, el también la apoyará. Lo mismo han dicho varios otros congresistas con cuyo apoyo típicamente no contamos los estadistas. Es importante notar que la falta de apoyo por un referéndum que requiere mayoría simple, no es sinónimo a que no nos quieren como Estado. De la misma forma, ser republicano o conservador en los Estados Unidos no es sinónimo de ser anti-estadista – contrario al argumento de los independentistas y estadolibristas sobre los “ellos.” Como ejemplo, comparto esta anécdota: Durante una cena con el conocido congresista conservador, Joe Wilson – a quien recordarán por ser el congresista que le gritó al Presidente Obama “¡Mientes!” durante un discurso en el Congreso –, el representante compartió con todos en la mesa su adoración por Puerto Rico, añadiendo que no hay un ciudadano más americano que el puertorriqueño. No tengo que mencionar que el congresista Wilson es un fierro partidario de la estadidad. Lo mismo puedo decir de famosos líderes del movimiento conservador con quienes he podido compartir y, para incredulidad de los proponentes del “ellos,” reclutar para nuestra causa. Personalidades como el Gobernador Jeb Bush, Michael Steele (líder del Partido Republicano), David Keene (presidente de la Unión Conservadora), los congresistas Chris Smith, Dan Burton, Rob Bishop, John Mica, Mike Pence, Doc Hastings y muchos más.

Enumerando todos nuestros partidarios, me vuelvo a preguntar la validez del argumento colonialista – “ellos no nos quieren.” Si los “ellos” no puede ser el pueblo americano, ni puede ser el Congreso de los Estados Unidos, ni tampoco el movimiento conservador, ¿quiénes serán? Tal vez “ellos” son nada más y nada menos que los estadolibristas e independentistas que se oponen recalcitrantemente a la igualdad y pretenden arriesgar la permanencia de nuestra ciudadanía.

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Raúl R. Vidal es el pasado Presidente del Puerto Rico Statehood Students Association y Co-Presidente de los Young Republican of Puerto Rico. PRSSA es una organización sin fines de lucro con la meta de adelantar el debate académico y político sobre la libre determinación de Puerto Rico al igual que su posible admisión como Estado de la Unión.

[1] Para el estudio formal, visite nuestra página Web, www.statehoodpr.org

miércoles, 21 de marzo de 2012

Dear Compay Santorum


Por  Dr. Pablo A. Jiménez

Dear compay Santorum

I write this open letter in response to your recent visit to Puerto Rico. / Escribo esta carta abierta en reacción a su reciente visita a Puerto Rico. Y le escribo de manera bilingüe porque usted no habla español.

In an interview given to a local newspaper, you said: "Like any other state, there has to be compliance with this and any other federal law. And that is that English has to be the principal language. There are other states with more than one language such as Hawaii but to be a state of the United States, English has to be the principal language." / En una entrevista, reseñada en un periódico local, usted dijo:

Your remarks were understood as a insult, summarized in two words: "Learn English". / Sus expresiones fueron interpretadas como un insulto, resumido en dos palabras: "Aprendan inglés".

Let's deconstruct your remarks, shall we? Your observations betray two suppositions: first, that federal law establishes English as the official language of the United States; and, second, that Puerto Ricans do not speak English. / Permítame deconstruir sus expresiones. Sus observaciones delatan dos supuestos: primero, que la ley federal establece el inglés como el idioma oficial de los Estados Unidos; y, segundo, que los puertorriqueños no hablamos inglés.

The problem is that both suppositions are false. On the one hand, the United States has no official language; there is no law establishing English as the official language. On the other hand, most Puerto Ricans speak some English, and millions of us are fully bilingual, speaking both languages with ease. / El problema es que ambos supuestos son falsos. Por un lado, los Estados Unidos no tienen un lenguaje oficial; no hay ley que establezca el inglés como su lenguaje oficial. Por otro lado, la mayor parte de los puertorriqueños habla algo de inglés, y millones de puertorriqueños somos bilingües.



The question is why you made these unfortunate remarks. Did you know your premises are false? If you didn't know, then you spoke out of ignorance. If you did now, then you twisted the truth. One way or the other, your remarks are not worthy of a presidential candidate. / La pregunta es por qué hizo usted estas expresiones tan desafortunadas. ¿Sabía usted que eran falsas? Si no lo sabía, hablo motivado por la ignorancia. Si lo sabía, tergiversó la verdad. De cualquier manera, sus expresiones no son dignas de un candidato presidencial.

I know that you have tried to backtrack, in an effort to explain the unexplainable. But a "clarification" is not an apology, and that is what the people of Puerto Rico deserve. And such an apology should be addressed not only to the 3.7 millions Puerto Ricans who live in the Island, but also to the 3.9 millions who live on the Mainland. / Sé que ha tratado de retractarse, tratando de defender lo indefendible. Empero, una "clarificación" no es una disculpa. Y usted debe pedirles excusas tanto a los 3.7 de millones de puertorriqueños que viven en la Isla como a los 3.9 millones que viven en los Estados Unidos continentales.

Of course, you will not apologize, given that your remarks were addressed to your conservative supporters in the States. Your aim was to throw "red meat" to the extreme right wing of your party. You did not mean to offend Puerto Ricans. You simply used the audience as a prop to demonstrate how conservative you are. / Por supuesto, usted no va a pedir perdón, dado que sus expresiones estaban dirigidas a sus correligionarios conservadores en los Estados Unidos. Su objetivo era complacer a la extrema derecha de su partido. Usted no deseaba ofender al pueblo de Puerto Rico. Simplemente, usted usó a la audiencia como una excusa para hacer alarde de cuán conservador es usted.

Good bye, compay Rick Santorum. Good bye and good riddance. / Adiós, compay Rick Santorum. Adiós y hasta nunca.

¿Qué opina usted? Le invito a compartir su opinión, comentando tanto el contenido de esta columna como los comentarios de otros lectores y de otras lectoras.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. http://www.drpablojimenez.com . Publicado Originalmente en El Nuevo Día, el 20 de Marzo de 2012 en la columna de Estilos de vida: Vicios, virtudes y valores. 

lunes, 19 de marzo de 2012

"US Commonwealth of Puerto Rico"


Por Dr. Hernán Padilla
19 de Marzo de 2012

Aunque el nombre de “Estado Libre Asociado” es una contradicción política y jurídica, la Ley Pública 600, la Constitución de Puerto Rico y el “US Commonwealth of Puerto Rico” viabilizan la transición de Puerto Rico a la estadidad.

La Ley Pública 600, aprobada por el Congreso en 1950, autorizó a Puerto Rico a adoptar su propia Constitución para crear un gobierno que rigiera sobre cuestiones locales, al igual que las otras constituciones estatales

El entonces gobernador Luis Muñoz Marín, la Asamblea Constituyente, y el pueblo de Puerto Rico aceptaron las condiciones fundamentales impuestas por el Congreso: (1) que incluyese una carta de derechos; (2) que crease un gobierno de forma republicana; (3) que estuviese de acuerdo y sujeta a las disposiciones de la Constitución de Estados Unidos, y (4) que estuviese de acuerdo con la Ley Pública 600.

La intención primordial de estos requisitos es la de asemejar y hacer viable que todo territorio pueda ser un estado de la Unión en un futuro.

De tal forma, la constitución de un territorio puede permanecer vigente cuando sea admitido como un estado de la Unión, como sería en el caso de Puerto Rico.

Obviamente, la Constitución de Puerto Rico tenía que subordinarse a la Constitución nacional, ya que ésta prevalece y es de mayor rango que cualquier ley o constitución estatal o territorial.

De la misma manera, la Constitución de Puerto Rico cumple con el requisito de ser un territorio organizado políticamente como un estado para poder ser admitido a la Unión.

El Preámbulo de nuestra Constitución sostiene: “Consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América y la aspiración a continuamente enriquecer nuestro acervo democrático en el disfrute colectivo de sus derechos y prerrogativas... la lealtad a los postulados de la Constitución federal... la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano”. Estos postulados son la base del camino hacia la estadidad.

No cabe duda, la Constitución que se aprobó en 1952 es la antesala a la estadidad. En esencia, la comunidad política creada por virtud de la Constitución de Puerto Rico es como un estado no admitido, pero en proceso de ser admitido.

En el 1901 la Corte Suprema de Estados Unidos creó la diferencia entre un “territorio incorporado” en vías de convertirse en estado y otro “no incorporado”, con otras opciones. En el 1922, en el histórico y famoso caso Balzac vs. Porto Rico, la Corte Suprema efectivamente “legisló” que Puerto Rico era un “territorio no incorporado” aunque sus residentes fueran nacionales y ciudadanos americanos”. Por suerte, parece que cuando el Congreso aprobó la Ley 600 y la Constitución de Puerto Rico, tuvo el efecto revocar el caso Balzac “en silencio”.

A pesar de ese desatino jurídico-constitucional, parece que el proceso de Puerto Rico como territorio incorporado comenzó en 1917 a través de la concesión de la ciudadanía americana. Aunque no fue la intención del Congreso cambiar la relación política de Puerto Rico con Estados Unidos, sino meramente disponer sobre su gobierno interno, la Ley 600 y la Constitución del 1952 se convierten en la antesala del “territorio colonial incorporado”  en ruta a la estadidad.

De hecho, durante décadas nos han considerado como si fuéramos un estado llamado “the Commonwealth of Puerto Rico” y nos incluyen en muchos de los programas nacionales, como transportación, agricultura, justicia, ambiente, educación, vivienda, asistencia médica y asistencia nutricional, entre otros.

Por tanto, no podemos negar que la federalización de jure y de facto del “US Commonwealth of Puerto Rico” tratando a Puerto Rico como si fuera territorio nacional incorporado, es otro paso irreversible y el preludio político-jurídico a la estadidad.

jueves, 15 de marzo de 2012

La realidad lógica y simple del idioma oficial



Por: José F. Rovira- Ortíz
Ex- Presidente de PRSSA- UPR Río Piedras 
Estudiante de Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara
15 de marzo de 2012

Recientemente se ha vuelto a mencionar el llamado “English Only” referente a la posibilidad de Puerto Rico convertirse el estado 51 de los Estados Unidos de América. Claro que no podía faltar el escándalo y bullicio que acompaña dicho comentario cada vez que es sonado en los medios, específicamente cuando proviene de un pre candidato a la presidencia, como lo es Rick Santorum. Este asunto a los propios estadistas se les ha salido de las manos. Esto ya que los líderes de dicho movimiento no han tenido la capacidad de aclarar el asunto de una vez y por todas. Pero esta situación se puede explicar de manera lógica y simple, utilizando como referencia hechos reales.

Primeramente, es de conocimiento general que en los Estados Unidos  no existe ley de idioma oficial.  El mismo periódico cibernético “The Blaze”,  que de hecho es conservador fundamentalista y apoya a Rick Santorum ha expresado este 15 de marzo de 2012 que el pre candidato se equivoca en sus comentarios hechos referentes a la estadidad para Puerto Rico al citar a Reuters en su segundo párrafo:
 “un planteamiento que pone en duda la constitución”, reportando que no se estipula que un estado debe oficialmente adoptar  el Ingles. “La Constitución de los Estados Unidos no  designa idioma oficial y no existe como requerimiento  que un territorio adopte el Ingles como lengua primaria para poder volverse un estado.”(http://www.theblaze.com/stories/constitutional-santorum-says-puerto-rico-must-adopt-english-to-become-u-s-state/)

Al esto no estar presente en la Constitución Federal, el asunto cae en manos del gobierno estatal. Tan es así que estados adoptan muchísimos idiomas oficiales, para proteger su cultura e identidad. Nuevo México y Alaska son ejemplos de estas situaciones. Al no estar en la constitución Federal, y por ende no ser requerido a los estados, debe aplicársele a todos por igual. Sería un trato desigual si solo se aplica a uno solo. Si hay algo que distingue la Constitución Federal es que protege y recae sobre todos los ciudadanos de los estados por igual. La Constitución Federal existe para que los ciudadanos americanos estén cubiertos por leyes y derechos básicos en cualquier estado o territorio que se encuentren. Por lo tanto un ciudadano de Nuevo México que visita a Puerto Rico estaría sujeto a esas leyes, por ende no haría sentido que por ley federal este ciudadano pueda hablar español en su estado y no en Puerto Rico. De surgir el caso de que a Puerto Rico se le obligue adoptar un solo idioma oficial como exigencia para convertirse en estado el deber está, nosotros los puertorriqueños tendríamos que acudir a la corte federal y buscar que ese trato desigual se invalide.

¿Y si el Congreso aprueba el English Only? Pues, el tiempo dirá, pero hay que tener en consideración el grupo minoritario que somos. Los latinos serán la minoría más grande para el 2025 por lo tanto no duden que estados “superconservadores” y con poca población hispana se preocupen por este hecho. Estamos hablando de gente que le teme al cambio, pero los cambios son inevitables. Una ley como la propuesta hace un tiempo por un congresista de Iowa donde la población latina no llega ni a 10% jamás será aprobada cuando existen estados con mucho mas poder político como Nueva York, California, Texas, Florida etc. Estos son estados, con poblaciones significativas de latinos que representan votos para sus políticos. Esa es la lógica simple del asunto y lo que los políticos de Puerto Rico no han podido llevar a los puertorriqueños. No tenemos porque caer en lenguajes de miedo, porque mientras reconozcamos nuestra importancia a nivel nacional no seremos tocados. Yo les apuesto que si mañana 100,000 latinos ciudadanos americanos se mudan a un distrito congresional representado por un exponente del “English Only” este retirara su apoyo en cuanto comience a perder en las encuestas.

Cabe aclarar que mi escrito no es uno que va en contra del idioma ingles, sino en contra de la idea del “English Only”. Como puertorriqueños buscando convertirnos en un estado  entendemos que si queremos formar parte de dicha unión debemos aprender a comunicarnos en ingles ya que en una corte federal o  sesión congresional ese es el idioma que te van a hablar. Por otra parte es imposible que dejemos de hablar español así porque si. Llevamos poco más de 500 años hablando español, aun más tiempo de lo que los 50 estados llevan hablando ingles. Estados Unidos con 114 años de presencia en la isla no ha podido imponerle dicha condición a un territorio sujeto a sus poderes plenarios, ¿como podrá hacerlo con un estado que posee voz y voto dentro de dicha unión? En Puerto Rico se debe fomentar la enseñanza de ambos idiomas y no por cuestiones políticas, sino por cuestiones de enriquecimiento intelectual y social. Así que les digo: ¿Por qué creerle a Santorum? Este 18 de marzo demostremos como todos esos latinos en los 50 estados el poder que tenemos cuando se nos amenaza con trato desigual.

domingo, 13 de noviembre de 2011

McClintock remarks at SOMOS Winter Conference 2011

 Keynote remarks
prepared for delivery by
Kenneth D. McClintock
Puerto Rico Secretary of State
SOMOS 2011 Winter Conference
San Juan, Puerto Rico
Veterans Day 2011

Amigas y amigos puertorriqueños... hermanas y hermanos hispanos.  Although I could continue speaking in Spanish, for the benefit of the “culturally-impaired”, I’ll continue in English!

First, I would like to thank SOMOS for their kind invitation… I am very pleased to have been asked to speak at the Puerto Rican/Hispanic Task Force Winter Conference. But I do not want to speak long…

Rather than having you listen to my concerns and my opinions, I would like this to be an opportunity to exchange views… to discuss issues… and to strengthen ties with the members of the larger Hispanic community in New York porque nosotros los puertorriqueños somos solidarios con nuestras hermanas y hermanos hispanos.

I would like this to become more of a town hall meeting than a dinner keynote because a town hall meeting helps to bring together the members of the community, however diverse the community is —and, let’s face it, it’s Friday night and who wants to listen to me talking for forty minutes on end…

Latinos are a diverse group, but whether we are from Mexico, Central America, Cuba, Puerto Rico, the Dominican Republic, or South America, we are bound together not only by our common history and cultural heritage but also by our concerns and interests… by the goals and objectives that we share.

By bringing together the members of the community, we raise awareness about our common concerns and interests and help foster Hispanic leadership in this great Nation of ours.

A town hall is also the seat of local government… and a town hall meeting is perhaps the best example of participatory and representative democracy in America… Therefore, it would be fitting to begin my remarks by talking about an issue that is at the heart of what representative democracy means…

Hispanics are taking an active part in all areas of endeavor and every institution of our democratic society.

Hispanics are having an ever growing influence in the arts and culture, and we are seeing more and more Hispanics in the national media.

Our purchasing power has also been increasing and we are in the marketing plan of every major company in the United States. In 2009, Hispanics accounted for more than 9% of total buying power, compared to less than 4% in 1980. The buying power of Hispanics exceeded $1 trillion in 2010, and the population includes a significant number of high-income households.

We are doing better in business. Hispanics in the United States have been opening businesses at a rate that is three times as fast as the national average. We are driving economic growth and creating jobs.

Make no mistake about it. Immigrants, and the sons and daughters of immigrants, helped to build this great Nation of ours and Hispanics will help to bring this Nation out of recession.

And, more Hispanics become appointed to key positions in the federal government such as the Director of the Office of Intergovernmental Affairs at The White House.

Cecilia Muñoz, the highest-ranking Hispanic in the Executive Office of The President, oversees the Obama Administration’s relationships with state and local governments. She has done an extraordinary job at keeping Puerto Rico issues at the top of the agendas of cabinet members. Not only does she lead and follow-through, but she is also available at all times. And I can tell you from my experience in government that finding all three is not a common sight at that high level.

Had it not been for her, President Obama probably wouyld not have broken last June 14th the 49 and a half year spell of Presidents not visiting Puerto Rico.  While she doesn’t have a pilot’s license, she was certainly the driving force when Air Force One flew over our skies five months ago!

But in the White House, she’s not only in charge of Puerto Rico-related issues although we like to see her that way here, but in charge of relations with all local governments and intergovernmental organizations, such as the National Governors Association, the National Conference of State Legislatures,  the Council of State Governments that I chaired 13 years ago and, among others, two I’m now active in, the National Lieutenant Governors Association as well as the National Association of Secretaries of State.   And they all speak highly of Cecilia.

Other Hispanics providing leadership in the Obama administration come to mind among which are: Ambassador Carlos Pascual, Special Envoy and Coordinator for International Energy Affairs at the State Department; Julissa Reynoso, Deputy Assistant Secretary of State for Western Hemisphere Affairs who was recently appointed as U.S. Ambassador to Paraguay; Anna Gómez, Deputy Assistant Secretary of Commerce for Communications and Information; Bill Ramos, Director of Intergovernmental Affairs at the Office of the Secretary of Commerce; and James Albino, Program Manager at the Office of National AIDS Policy of The White House.

Yet Hispanics, including Puerto Ricans, are still underrepresented in politics.  In the case of Puerto Ricans who live in the Islands it is not a question of under-representation, but rather of lack of representation.

The nearly 4 million American citizens that reside in Puerto Rico… 4 million Latinos… have no proportional or voting representation in the U.S. House of Representatives… no representation whatsoever in the U.S. Senate and no direct participation in the election of the President and Vice President.

While Congress adopts legislation that the American citizens of Puerto Rico must abide, our only representation in Congress is a Resident Commissioner in the House that cannot vote on the floor.  And our only participation in the election of the President is choosing the delegates to the national political party conventions. This is simply undemocratic.

I make no secret of the fact that I favor Puerto Rico becoming a State---if you didn’t get that in the panel discussion this afternoon, you must’ve been on the beach! But this is not about political status preferences or party politics. This goes to the heart of democracy. Let me quote from three lifelong advocates of Puerto Rico’s current political status known as “commonwealth” or “estado libre asociado”.

In February 2002 former Governor Sila Calderón was interviewed by the South Florida Sun-Sentinel about a voting registration drive the Government of Puerto Rico was conducting in the States and which she described as “an effort to empower Puerto Ricans politically so that they can be a voice in the issues that affect them.”

Regarding the situation of Puerto Ricans in the Islands, Governor Calderon said:
We need a solution to this problem of lack of representation.
Which particular solution at this point, I cannot tell you. But it is something we must deal with because there are so many (U.S.) laws that apply to Puerto Rico in which we have no representation and no participation.

Former Governor Aníbal Acevedo Vilá, in his remarks at Harvard University’s John F. Kennedy’s School of Government on April 26th 2002 —he was Resident Commissioner at the time— referred to “the problem of the current democratic asymmetry in the US-Puerto Rico relationship”, recognizing the existence of the same problem: that we have no participation in the decisions that are made in Washington.

Former Governor Rafael Hernández-Colón, published an article in the 1998 July/August edition of Foreign Affairs magazine entitled, “Doing Right by Puerto Rico: Congress Must Act.”  In that article, he made the following assertion: “All factions do agree on the need to end the present undemocratic arrangement, whereby Puerto Rico is subject to the laws of Congress but cannot vote in it [emphasis provided].”

At Harvard, Governor Acevedo Vilá spoke of building a new consensus, but it seems that we are already before a strong one. The current political status is unacceptable and we need to give the people a full self-government choice.

Has Congress lived-up to its responsibility in making possible that choice? No. On three occasions the U.S. Senate had the opportunity to take action on bills passed in the House —in 1998 with H.R. 856; in 2007 with H.R. 900; and in 2010 H.R. 2499— but didn’t.

And because Congress has failed to take action to solve Puerto Rico’s political status problem, Hispanics are losing the opportunity to have a larger and more powerful voice in our Nation’s Capital.  Think of this: if Puerto Rico were a State, Hispanics would have two more Senators and five more Representatives in Congress. And, would immigration reform be held-up in a Congress with a full delegation of Senators and Representatives from Puerto Rico? I don’t think so!

It is not that Congress has failed to give sufficient consideration to this question.  During the last 20 years Congress has devoted a prodigious amount of time to discuss the question Puerto Rico’s political status.  But the time spent on hearings did not translate into a law to provide the American citizens of Puerto Rico the opportunity to choose among status options that are constitutionally sound, politically viable, and involve a full measure of self-government.

In fact, during the one hundred and twelve years after the annexation of Puerto Rico, Congress did not sponsor a single plebiscite to resolve the Islands’ political status.

Let me quote once more from former Governor Hernández Colón’s article in FOREIGN AFFAIRS:
“It is morally unacceptable, unfair, and harmful to Puerto Rico and the United States for Congress to relegate the issue to business as usual —that is, do nothing, wait for a Puerto Rican initiative, play with it for a while but take no action, wait for the next initiative, and repeat the cycle.  Such insensitivity undermines Puerto Rico’s capacity for self-government, inflicts considerable hardship on its society, and drains the U.S. Treasury.”

We could not keep waiting for Congress. That is why the administration of Governor Fortuño has taken action to establish a two-step process by which the people of Puerto Rico can choose a final and permanent political status with full self-government.

The first step will be a referendum to be held on August 12, 2012. Voters will be asked whether they want to maintain the current status under the territorial clause of the U.S. Constitution or whether they prefer a non-territorial option.

If more voters choose a non-territorial option, a plebiscite would take place on the same day as the general election in November 6, 2012, giving voters the three status options recognized by the U.N. General Assembly as full-self-government choices: statehood, independence or free association.

At the heart of this issue is that the founders of this Nation meant for the citizenship of the United States to be a source of equal rights but that four million American citizens who reside in Puerto Rico do not have the same rights as those who live in the States.

If citizenship is to truly be a source of equal rights in America, Puerto Rico’s political status must change. The options are obvious: either the people of Puerto Rico continue to be American citizens with all its rights and responsibilities under statehood or they achieve separate sovereignty be it under complete independence or a compact of free association with the United States.

Some may ask, why am I addressing this? I’ll tell you… Because Puerto Ricans in the States and in the Islands need to stand together…

…because Puerto Ricans in the Islands and Latinos in the States are part of the same fabric…

…because Puerto Rico’s political status problem diminishes the political power of Hispanics in the States.

…and because the voting and representation rights that Puerto Rican’s in the Islands lack underscore the value of the exercising the rights that you have in the States.

To those Puerto Ricans who live in the States; I would like to ask: Do you feel boricua? Of course you do… You don’t feel any less boricua because you can vote.

Los boricuas en la Isla y en los estados ya estamos unidos por la identidad de la cultura; es hora que también estemos unidos por el poder del voto. Y, cuando todos los puertorriqueños —los de aquí y los de allá— tengamos el poder del voto, entonces sí que nadie podrá detenernos.

For now, Puerto Ricans who live in the Islands cannot vote to elect Senators or Representatives to Congress and cannot vote to elect the President but those of you who live in the States can and should vote.

Voting is not an option but a necessary and fundamental part of being a citizen in a democratic society and if you are registered to vote not only are you equipped to further you own goals and objectives… but can also be solidarios with the members of the community to which we belong —con nuestras hermanas y hermanos hispanos.

Can your vote make a difference? The answer is an unequivocal and resounding yes!

History provides many examples of how a single vote changed the course of entire nations.  Let me give you an example. Most of us would not conceive of this country without Texas being a part of it, but Texas may not have been admitted into the Union if it was not because of the vote of a farmer in the backwoods of Switzerland County, Indiana, named Freeman Clark.

On Election Day in 1844 Freeman Clark laid seriously ill in bed. He begged his sons to carry him to the county seat so he could vote for David Kelso, the Democratic candidate for the State Senate. Clark owed him. David Kelso had defended Clark on a murder charge and obtained his acquittal. The old farmer got to vote for Kelso but Clark died on his way back home. Guess what? Kelso won the election by one vote…

In 1844 when the new Indiana Senate convened, Democrats had a majority of one —counting, you guessed it, David Kelso. At that time, State senates had the task of electing the States' delegation to the U.S. Senate. The Indiana Senate Democrats held a caucus where a majority of the party delegation favored a man who would vote against the annexation of Texas if elected to the U.S. Senate. David Kelso refused to vote for the Democratic Party choice and a deadlock resulted between the Democratic and Whig candidates. The impasse continued for days. Finally, Kelso made his move. He proposed a new candidate: Edward A. Hannigan. In his party caucus, Kelso notified his Democratic colleagues he would bolt and vote with the Whigs —thus electing a Whig to the U.S. Senate— unless the Democrats supported Hannigan. The Democrats felt constrained to accept Hannigan who was then elected as U.S. Senator for the State of Indiana by one vote —that of David Kelso.

In 1845, Texas was admitted to the Union as a State by one vote —that of Edward A. Hannigan from Indiana. California too was admitted to the Union by a margin of one vote in 1850.

In the 1960 presidential election, one more vote per precinct in the states of Illinois, Missouri, New Jersey, and Texas may have altered the course of America's modern history by denying John F. Kennedy the presidency and placing Richard Nixon in the White House 8 years earlier.

In 1962, the governors of Maine, Rhode Island, and North Dakota were all elected by a margin of one vote per precinct.

Your vote makes a difference and registering to vote is easy.  What is most exciting is that Latinos are one of the fastest growing ethnic groups in the United States and they have the potential of transforming the electoral landscape of this country next November as the nation elects the next President of the United States.  In fact, many analysts predict that the presidential race in 2011 will turn on how Latinos vote in several key States.

If one vote can change the course of a nation’s history, just imagine the unrealized potential for change as millions of Hispanic men and women cast their votes.

However, Latinos will only realize their true political potential in this democratic society if you are registered to vote and go to polls. Your vote will make a difference in this country next November.

I will not take more time… As I said, I want to listen to your views.  I would like to close by thanking you for this extraordinary opportunity… gracias por la oportunidad de dirigirme a ustedes… and we look forward to strengthening our ties to Latinos in New York as we endeavor to increase and improve the participation of Hispanics in America.¡Juntos podemos alcanzar nuestras metas y juntos triunfaremos!

Ahora me gustaría escuchar sus comentarios y responder a sus preguntas.  Así que los que tengan preguntas o comentarios por favor levanten la mano.