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domingo, 14 de agosto de 2011

Combatir el Crimen es trabajo de Todos

Por John E. Mudd
Abogado Litigante con 28 años de experiencia.

El jueves 11 de agosto de 2011, el Juez Presidente del Tribunal Supremo, Hon. Federico Hernández Denton dijo lo siguiente:

“La Rama Judicial no tiene la responsabilidad de combatir el crimen. La Rama Judicial tiene la responsabilidad de juzgar los casos que trae el Estado para procesar a las personas que han sido imputadas de delitos y tenemos además la responsabilidad de asegurarnos que a las personas que se les impute algún delito se le garanticen unos derechos constitucionales. Es un fino y delicado balance el que tiene que hacer la Rama Judicial”.

Yo respetuosamente difiero; el combatir el crimen es responsabilidad de todos. Pero hay que analizar como se reparte esta responsabilidad.

LA CIUDADANIA:

Nuestra sociedad es una que ha perdido su norte moral. El robarle al gobierno no es malo para muchos, llevarse la luz también. Si el ciudadano no le enseña a sus hijos que violar la ley es malo, crecerá pensando que eso esta bien. Además, el ciudadano común es el que presencia los crímenes, sea por que es la víctima o sea por que es testigo del mismo. Sin embargo, muchos se rehúsan a testificar, sea por miedo o sea por que esperan el poder vengarse. Sin testigos, las agencias del orden público nada pueden hacer.

EL EJECUTIVO:

Pensamos en el gobierno como el responsable del orden público pero es un poco más complicado que eso. Existen tres áreas de responsabilidad del ejecutivo en cuanto al crimen; (1) la policía; (2) CSI (a falta de mejor nombre); y los fiscales.

La policía de Puerto Rico esta compuesta, valga la redundancia, de puertorriqueños, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Los estándares para su reclutamiento no son los mejores. Cuarto año de escuela superior o su equivalente, ser fuerte y pasar dos pruebas sicológicas estándares. He tenido casos donde personas cuyos resultados en las pruebas los ponían como riesgos moderados o altos fueron aceptados en la Academia, a lo más con una entrevista con un sicólogo aprendiz. Luego de salir de la academia, no tienen evaluaciones sicológicas requeridas, reciben muy poco entrenamiento en técnicas de investigación, casos nuevos del Tribunal Supremo Federal o de Puerto Rico. Puedo dar fe que los policías en general toman su trabajo bien en serio y hacen lo que pueden. Pero no les dan las herramientas suficientes para hacer su trabajo.

Por CSI me refiero a los laboratorios y Medicina Forense. De nuevo estamos ante profesionales con poco entrenamiento, demasiado trabajo y una actitud de dejadez. Aunque no frecuento la corte estatal, en un caso que tuve había el testimonio de una química. Le pregunte cual era el margen de error de la técnica que utilizó y nunca entendió la palabra. Sin embargo, el Tribunal Supremo de PR ya había indicado que esto era importante para sopesar la prueba pericial, ver, Dye-Tex v. Royal Insurance Company of Puerto Rico, Inc., 150 D.P.R. 658, 663 (2000).
Los fiscales son también producto del Puerto Rico moderno. Obviamente son abogados pero lo que muchos no saben es que para ser fiscal, hay que ser abogados por unos años y tener alguna pala política para que los nombren fiscal. La paga es relativamente buena y el nombramiento, aunque no es por vida, es por varios años. Eso hace la posición bien atractiva para aquellos que no tienen más que palas políticas. Esto no quiere decir que no haya muchos buenos y dedicados fiscales pero no son los más. Voy a darles un ejemplo.

Rara vez voy a la corte estatal pero en un caso que tuve que llevar, en descubrimiento de prueba solicite una información sobre el “source code” de un instrumento computarizado. El fiscal no entendía lo que pedía y decía que no lo podía dar. Le enseñe una carta del CEO de la compañía que fabricaba la maquina indicando que con un acuerdo de confidencialidad el proveería la información y aún así no entendía. Afortunadamente el juez me dio la razón y desestimó el caso.

Ultimo ejemplo de los fiscales. El Tribunal Supremo de USA, en Crawford v. Washington, 541 U.S. 36 (2004), indicó que un testigo que escribe un informe testifical tiene que testificar el y no alguien por el. En Pueblo v. Guerrido López, 2010 TSPR 205, el fiscal trato de introducir en evidencia el informe químico en un caso de drogas. El juez se percató (no el abogado de defensa) que el testigo que estaba hablando del informe no era el autor del informe y no lo admitió. Esto ocurrió en el 2007, tres años después de Crawford. Cabe preguntarse si el fiscal o el abogado de defensa se mantienen al día con la jurisprudencia del Tribunal Supremo Federal.

LA JUDICATURA:

Igual que los fiscales, los jueces en PR lo que necesitan para que los nombren es unos años en la práctica y alguna pala política que los nomine. Tienen un buen sueldo y su nombramiento es por 12 años para los de Primera Instancia y 16 años para los del Apelativo. Una vez los nombran, trabajan a su propio paso. Pueden ser unos fajones que resuelven bien rápido (los menos) o unos vagos.

El juez tiene muchas funciones en un sistema adversativo como el de PR. El pone el calendario, admite testigos y evidencia o la suprime. Y muy importante, impone la sentencia.

El sistema federal de justicia aprendió hace mucho tiempo que el porciento de la población que comete crímenes es relativamente pequeña. En otras palabras, cada criminal comete varios crímenes antes de ser arrestado. Por ello, una vez el sospechoso es encontrado culpable, lo guardan por mucho, mucho tiempo, especialmente los jueces federales en PR.

Ese detalle no lo hemos aprendido en PR. A juzgar por las declaraciones del Juez Presidente, uno imaginaría que su única preocupación es los derechos de los acusados. Aunque eso es importante y ustedes han visto las garatas que hemos tenido en este foro sobre la acusadora de Dominique Strauss-Khan, no son menos importantes los derechos de las víctimas. Esa preocupación no se refleja en las declaraciones del Juez Presidente. Esas es la visión de mundo del Juez Presidente, que yo no comparto pero aún tomándolas como ciertas, el olvida un asunto muy importante. Una vez un juez o jurado determina que el acusado es culpable, ya no es un acusado si no un criminal. Más aún, quien impone la pena es el juez y es su responsabilidad el imponer una sentencia que proteja a la sociedad que paga su sueldo.

El caso reciente del asesino de su esposa que fue encontrado culpable de sólo asesinato atenuado nos trae otros problemas. La mayoría de los casos donde cosas como esta ocurren son casos donde el acusado renuncia al jurado y el juzgador es el juez o como decimos en el argot, por Tribunal de Derecho. Hay que preguntarse por que en un caso como este, cuando tantas cosas pueden salirle mal al fiscal con un jurado (por ejemplo, necesitas por lo menos 8 para condenar en PR por jurado), los acusados van por Tribunal de Derecho. Más aún, la diferencia entre asesinato en primer grado es de 99 años. Los de asesinato atenuado (antes homicidio) la pena es entre tres (3) años un (1) día y ocho (8) años. ¡Que mamey!. Y ni hablar de probatoria. Todo esto debe ser investigado por la Administración de Tribunales.

Las expresiones de la Sonia Vélez de que la Administración no puede examinar lo hecho por la juez puede ser cierto pero no evita que se investigue lo que a todas luces es algo que apesta.
Sin embargo, no toda la culpa es de los jueces. Cuando cada juez federal tiene dos ayudantes jurídicos (law clerks), amén de que el Tribunal tiene cuatro magistrados que hacen parte de sus funciones, en PR hay tres o cuatro ayudantes por cada 40 o 50 jueces. Los jueces de PR no tienen herramientas como Westlaw, Lexis, Microjuris, etc. Más de un juez me ha solicitado que si voy a citar un caso federal que por favor se lo incluya con la moción. Considerando que nuestra Constitución, Reglas de Procedimiento Civil, Evidencia, etc. son copia de leyes federales, pueden entender que los precedentes federales son importantes.

Más aún, el sistema federal tiene una burocracia llamada el Federal Sentencing Commission que hace recomendaciones al Congreso sobre las penas a imponerse basada en el crimen, el historial del criminal, etc. Aunque el Tribunal Supremo Federal en U.S. v. Booker, 543 U.S. 220 (2005), determinó que los guidelines era sólo eso, unas guías, el primer paso de un juez federal al sentenciar es ver cual es el margen de la sentencia. Como contraste a lo que verán más adelante, los Federal Sentencing Guidelines que yo uso consta de dos gruesos volúmenes. Además, el juez sentenciador en el sistema federal tiene que cumplir con 18 U.S.C. § 3553, que dice, inter alia;

(a) Factors To Be Considered in Imposing a Sentence. The court shall impose a sentence sufficient, but not greater than necessary, to comply with the purposes set forth in paragraph (2) of this subsection. The court, in determining the particular sentence to be imposed, shall consider—
(1) the nature and circumstances of the offense and the history and characteristics of the defendant;
(2) the need for the sentence imposed—
(A) to reflect the seriousness of the offense, to promote respect for the law, and to provide just punishment for the offense;
(B) to afford adequate deterrence to criminal conduct;
(C) to protect the public from further crimes of the defendant; and
(D) to provide the defendant with needed educational or vocational training, medical care, or other correctional treatment in the most effective manner;

(3) the kinds of sentences available;
(4) the kinds of sentence and the sentencing range established for—
(A) the applicable category of offense committed by the applicable category of defendant as set forth in the guidelines—
(i) issued by the Sentencing Commission pursuant to section 994 (a)(1) of title 28, United States Code, subject to any amendments made to such guidelines by act of Congress (regardless of whether such amendments have yet to be incorporated by the Sentencing Commission into amendments issued under section 994 (p) of title 28); and
(ii) that, except as provided in section 3742 (g), are in effect on the date the defendant is sentenced . . .

Contrasten esto con el Código Penal de PR, que dice, inter alia;
Artículo 71. Circunstancias atenuantes. Se consideran circunstancias atenuantes a la pena los
siguientes hechos relacionados con la persona del convicto y con la comisión del delito:

(a) Las causas de exclusión de responsabilidad penal cuando no concurran todos sus requisitos para eximir.

(b) El convicto no tiene antecedentes penales.

(c) El convicto observó buena conducta con anterioridad al hecho y goza de reputación
satisfactoria en la comunidad.

(d) La temprana o avanzada edad del convicto.

(e) La condición mental y física del convicto.

(f) El convicto aceptó su responsabilidad en alguna de las etapas del proceso criminal.

(g) El convicto cooperó voluntariamente al esclarecimiento del delito cometido por él y por
otros.

(h) El convicto restituyó a la víctima por el daño causado o disminuyó los efectos del daño
ocasionado.

(i) El convicto trató de evitar el daño a la persona o a la propiedad.

(j) La víctima provocó el hecho o éste se produjo por su descuido.

(k) El convicto fue inducido por otros a participar en el incidente.

(l) El convicto realizó el hecho por causas o estímulos tan poderosos que le indujeron arrebato,
obcecación u otro estado emocional similar.

(m) La participación del convicto no fue por sí sola determinante para ocasionar el daño o
peligro que provocó el hecho.

(n) El daño causado a la víctima o propiedad fue mínimo.

Artículo 72. Circunstancias agravantes. Se consideran circunstancias agravantes a la pena los
siguientes hechos relacionados con la persona del convicto y con la comisión del delito:

(a) El convicto tiene historial delictivo que no se consideró para imputar reincidencia.

(b) El convicto cometió el delito mientras disfrutaba de los beneficios de sentencia suspendida, libertad bajo palabra, restricción terapéutica, restricción domiciliaria o libertad provisional bajo fianza o condicionada, o en un programa de desvío.

(c) El convicto mintió en el juicio que se llevó en su contra estando bajo juramento y no se le
procesó por perjurio.

(d) El convicto amenazó a los testigos, los indujo a cometer perjurio u obstaculizó de otro modo el proceso judicial.

(e) El convicto se aprovechó indebidamente de la autoridad del cargo o empleo que desempeñaba o del servicio o encomienda que tenía bajo su responsabilidad.

(f) El convicto cometió el delito mediante la utilización de un uniforme que lo identificaba como agente del orden público estatal, municipal o federal o como empleado de una agencia
gubernamental o de entidad privada.

(g) El convicto utilizó un menor o impedido para la comisión del delito.

(h) El convicto indujo o influyó o dirigió a los demás partícipes en el hecho delictivo.

(i) El convicto planificó el hecho delictivo.

(j) El convicto realizó el hecho delictivo a cambio de dinero o cualquier otro medio de
compensación o promesa en ese sentido.

(k) El convicto utilizó un arma de fuego en la comisión del delito o empleó algún instrumento,
objeto, medio o método peligroso o dañino para la vida, integridad corporal o salud de la
víctima.

(l) El convicto causó grave daño corporal a la víctima o empleó amenaza de causárselo.

(m) El convicto abusó de la superioridad física respecto a la condición de la víctima y le produjo deliberadamente un sufrimiento mayor.

(n) La víctima del delito era particularmente vulnerable ya sea por ser menor de edad, de edad
avanzada o incapacitado mental o físico.

(o) El delito cometido fue de violencia y su comisión revela crueldad y desprecio contra la
víctima.

(p) El delito se cometió dentro de un edificio perteneciente al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, dependencia pública o sus anexos u ocasionó la pérdida de propiedad o fondos públicos.

(q) El delito fue cometido motivado por prejuicio hacia y contra la víctima por razón de raza,
color, sexo, orientación sexual, género, identidad de género, origen, origen étnico, status civil,
nacimiento, impedimento físico o mental, condición social, religión, edad, creencias religiosas o políticas. Para propósitos de establecer motivo como se dispone en este inciso, no será suficiente probar que el convicto posee una creencia particular, ni probar que el convicto meramente pertenece a alguna organización particular.

Artículo 73. Aplicabilidad de las circunstancias atenuantes o agravantes. Las circunstancias
agravantes o atenuantes que se refieran al convicto en sus relaciones particulares con la víctima o en otra causa personal, sirven para agravar o atenuar la responsabilidad sólo de aquél en quien concurran.
Las circunstancias agravantes o atenuantes que consisten en la ejecución material del delito o en los medios empleados para realizarlo, sirven únicamente para agravar o atenuar la
responsabilidad de quien ha tenido conocimiento de ellas en el momento de realizar o cooperar en el delito. Las circunstancias agravantes o atenuantes que la ley ya haya tenido en cuenta al tipificar el delito, al igual que las que son inherentes al mismo, no serán consideradas en la fijación de la pena.

Artículo 74. Fijación de la Pena. En la fijación de la pena se observarán, según haya o no
circunstancias atenuantes o agravantes, las siguientes reglas:

(a) Cuando no concurran circunstancias atenuantes ni agravantes, o cuando concurran unas y
otras, se seleccionará la pena mediana del intervalo de pena señalado en este Código para el
delito, tomando en consideración las circunstancias personales del convicto, las necesidades de prevención y la mayor o menor gravedad del hecho.

(b) Cuando concurran una o varias circunstancias agravantes se seleccionará la pena de la mitad superior del intervalo de pena establecido por este Código para el delito.
(c) Cuando concurran dos o más circunstancias atenuantes o una sola, pero que el juez estime de peso, se seleccionará la pena de la mitad inferior del intervalo de pena establecido por este
Código para el delito.

Todo esto nos lleva al otro responsable por combatir el crimen.

LA LEGISLATURA

En el año 2004, la legislatura dominada por el PPD aprobó el nuevo Código Penal. Su autora fue la Dra. Dora Nevares, conocida penóloga que no litiga casos. Les aconsejó que el den una ojeada en este enlace, http://www.ramajudicial.pr/leyes/Codigo-Penal-de-Puerto-Rico-Enmiendas-hasta-2010.pdf. Las “penas” que impone son risibles. Sin embargo, la legislatura PNP de 2009-2011 nada ha hecho para resolver este problema. Más aún, aparte de lo que cite, guía legislativa alguna sobre la función del juez sentenciador.

RECOMENDACIONES

Los ciudadanos tienen que tener más responsabilidad sobre la educación moral de sus hijos. Cuando llegan a la escuela ya han pasado varios años absorbiendo los principios de sus padres y lo seguirán haciendo por varios años.

El Gobernador tiene que escoger mejor a los jueces y fiscales. La lealtad política y el premio a tus seguidores no puede ser el norte de estos nombramientos. Mi sugerencia es que elijamos a los jueces de primera instancia en elecciones que no concuerden con las del gobernador por periodos de 6 años. Podemos seguir nombrando a los apelativos. En cuanto a los fiscales, creo que el Secretario de Justicia debe también ser elegido y que los fiscales locales sean como los federales, empleados regulares. Eso evitaría el juego político que vimos con Boberto y Aníbal sobre sus trajes.

Estos servidores públicos necesitan más recursos para llevar a cabo sus labor, al igual que la policía y el CSI. Finalmente, la legislatura tiene que actuar. Lo podemos hacer, pero no creo que se haga y por ende seguiremos siendo las víctimas de un sistema judicial anacrónico y que da un flaco servicio a PR.

jueves, 28 de abril de 2011

McClintock ofrece mensaje de instalación a Presidenta de UCB

Mensaje del Secretario de Estado
Hon. Kenneth McClintock Hernández
Actos de Instalación de la VI Presidenta
Dra. Lilliam Negrón Colón
Universidad Central de Bayamón (UCB)
a pronunciarse el
29 de abril de 2011

Amigas y amigos:

Les agradezco el privilegio de participar en esta emotiva ceremonia de instalación de la doctora Lilliam Negrón Colón como la Sexta Presidenta de la Universidad Central de Bayamón y de dirigirme a tan distinguida audiencia de estudiantes y profesores.




Al dirigirles un breve saludo en representación del Gobierno de Puerto Rico, permítaseme una reflexión sobre la crisis de conducta antisocial que se vive en nuestro País. La historia contemporánea que nos ha tocado compartir nos habla de una sociedad asolada por el flagelo del narcotráfico que a su vez provoca la degradación de los valores éticos y morales que, en el pasado, fueron básico ingrediente del ser puertorriqueño. Esa crisis de valores que a diario nos castiga los sentidos cuando la prensa explaya el último bestial evento criminal, el gobierno la ha combatido principalmente con estrategias de seguridad pública que, como se ha comprobado, no son suficientes.

Tal y como se ha clasificado la primera década del Siglo XXI como "la década perdida", refiriéndose al estancamiento económico y los errores de política fiscal adoptados en la administración pública, igualmente se habla, en sentido todavía más grave y doloroso, sobre "la generación perdida", a manera de resignada aceptación a la gravedad de los problemas sociales que vivimos.

Yo puedo aceptar lo primero porque son evidentes los errores que se cometieron en los primero años del nuevo siglo, según ha quedado evidenciado por los remedios muy severos que la presente administración tuvo que adoptar para subsanarlos. Lo segundo, por duro que nos castigue la guerra civil que el narcotráfico ha desatado en la calle, es inaceptable. El fruto, hoy aquí desplegado, del trabajo académico que se ha desarrollado por esta noble institución universitaria, lo niega.

La dedicación, el compromiso académico y social de la Presidenta Negrón Colón, de los miembros de la Junta de Síndicos de este centro universitario; el de los administradores, decanos, profesores; y el de los estudiantes, que aquí adquieren las destrezas intelectuales para así demostrar lo que realmente somos como pueblo bendecido de Dios; se constituyen en prueba fehaciente y palpable de que la nueva generación puertorriqueña no se ha perdido sino que, por el contrario, está preparada para ir al rescate de Puerto Rico.

El ilustre filósofo y educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos dijo en 1901 unas palabras que se ajustan certeramente a lo que hoy vive Puerto Rico: "Dadme la verdad, y os doy el mundo. Vosotros, sin la verdad, destrozareis el mundo, y yo, con la verdad, con sólo la verdad, tantas veces reconstruiré el mundo cuantas veces lo hayáis vosotros destrozado. Y no os daré solamente el mundo de las organizaciones materiales: os daré el mundo orgánico, junto con el mundo de las ideas, junto con el mundo de los afectos, junto con el mundo del trabajo, junto con el mundo de la libertad, junto con el mundo del progreso…" Ése mundo al que se refería De Hostos, es la opción que a ustedes les ofrece el amor al ejercicio de transmitir conocimientos, de ampliar las fronteras del saber, de cosechar la inteligencia que se siente y se respira en la Universidad Central de Bayamón.

A la doctora Lilliam Negrón Colón, y a sus compañeros, mi más ferviente deseo de que haya vía franca hacia los más altos derroteros en la misión de forjar puertorriqueños que, con la verdad como arma de moral, salgan de estas aulas a reconstruir a Puerto Rico.

Muchas gracias.

viernes, 28 de enero de 2011

Huelga en UPR causante directo del aumento en la criminalidad




Por Carlos Diaz
Ex- Senador y Representante


Desde que comenzaron las manifestaciones en la UPR la tendencia de aumento en la criminalidad se ha duplicado casi dos veces y media. Durante este mes de enero es cuando mas hemos observado ese aumento. La razon, la utilizacion de recursos extraordinarios para garantizar el cumplimiento de la ley y el orden en el mayor sistema de educacion universitaria de la Isla.

El gobierno le garantizo espacio para manifestaciones durante los primeros siete meses y todo se le salio de control a los lideres estudiantiles cuando permitieron cambiar su agenda, de una perfectamente legitima, de protestar, con razon o no, por el aumento de la matricula, por una agenda politica e ideologica.

En ese momento el estado se vio forzado a garantizarle la seguridad a los estudiantes, que representan la mayoria, con mayor interes en estudiar que dedicarse a la politica.

Recordemos los actos vandalicos que ocurrieron contra la propiedad de la universidad recientemente, por cierto, muy parecidos y con los mismos protagonistas politicos, que ocurrieron en Vieques durante la tarde y la noche del dia en que salio la marina de los Estados Unidos la Isla Nena.

Esto a representado una inversion de recursos policiacos a traves de todo Puerto Rico.

Lo que se traduce en que mientras la uniformada siga viendose forzada a actuar como niñera de los estudiantes malcriados e irresponsables, como vimos ayer en el capitolio, los otros criminales seguiran campeando por su respeto, lo que hace responsables directo a los estudiantes por el aumento directo en el alza en la criminalidad de nuestra patria.

lunes, 24 de enero de 2011

A mejorar la economía para paliar la criminalidad

Por Josean Feliciano
Presidente de la firma Consultoría de Negocios, Inc.

El problema de la criminalidad no solo se resuelve con más o menos Policías, con más o menos Guardias Nacionales en la calle, con más o menos patrullas…también se resuelve mejorando nuestra economía.



En los primeros días del año hay dos temas que están en boca de todos… la economía y la violencia, este último no es para menos, porque aún no finaliza el primer mes del año, cuando se han registrado 70 asesinatos, sin contar los casos de violencia doméstica o maltrato de menores.

Ambos temas, además de estar relacionados, merecen una profunda discusión. Desgraciadamente, por el clima político de la Isla, algunos demagogos se culpan a unos a otros por la desgracia que vive el país, sin entrar en el origen, así como en las consecuencias de la violencia.

Al día de hoy, la economía de Puerto Rico enfrenta su quinto año de recesión. El 2010 cerró con 38 mil empleos menos que en 2009, con una tasa de desempleo de 16.1%, la más alta en los últimos 17 años. Situaciones como estas provocan presiones sociales que pudieran generar violencia.

Aunque es difícil probar una correlación directa entre los ciclos económicos y la violencia, durante el 2009 – año en que concluyó la recesión económica en los Estados Unidos - los gobiernos estatales, municipales, así como los medios de comunicación brindaron particular interés a este tema. En una encuesta realizada por el Police Executive Research Forum, tomando en cuenta los datos de 100 cuerpos policiacos, se mostró que 43% reportó un incremento en los niveles de criminalidad, considerando que los mismos estuvieron asociados a la situación de recesión.

Richard Rosenfeld, un sociólogo que la Universidad de Missouri, asegura que en los periodos de recesión la delincuencia alcanza puntos altos. Además destaca que el problema se agrava, si a raíz de la crisis económica, se reducen los recaudos del estado y por consiguiente los recursos para la seguridad pública. Situaciones como estas ocurrieron en diversos estados de la nación, por ejemplo en Atlanta los policías se tomaron días libres, sin paga, cada dos semanas de trabajo o el caso de Virginia donde se propuso un recorte de 7% al presupuesto del presupuesto policiaco. Puerto Rico no ha sido la excepción, de acuerdo a la información publicada en el portal electrónico de la Oficina de Gerencia y Presupuesto, entre los Años Fiscales 2008 y 2010, el presupuesto de la Policía de Puerto Rico se redujo en 14%.

Durante el periodo de recesión, en los Estados Unidos los delitos que reflejaron un mayor aumento fueron: escalamientos (con un aumentos de hasta 32%), robos de vehículos (con un incrementos de 40%), fraude a las aseguradoras, robo de identidad, abuso de drogas, prostitución y violencia doméstica.

Una investigación realizada por el economista José Alameda señala que existen determinantes económicos que son identificados como motivadores y otros como controladores de la actividad delictiva en la Isla, por lo que concluyó que sobre el 94% de los delitos tienen motivación económica.

Al considerar algunas variables económicas, la tasa de desempleo resultó ser una variable significativa en delitos como escalamientos y violaciones; al considerar el factor de bebidas alcohólicas y tabaco, la tasa arrojada resultó significativa en las apropiaciones ilegales, escalamientos, hurtos de auto, violaciones, agresiones agravadas y asesinatos.

Además del vínculo que pudiera existir entre la actividad delictiva con la economía, esta no deja de tener un impacto directo sobre la economía. Un estudio de la Universidad de Iowa concluyó que el costo de un crimen para la humanidad es de $17.25 millones, una violación cuesta $448 mil, un robo a mano armada $335 mil, un asalto agravado $145 mil, mientras que un robo cuesta $41 mil.

El problema de la criminalidad no solo se resuelve con más o menos Policías, con más o menos Guardias Nacionales en la calle, con más o menos patrullas…también se resuelve mejorando nuestra economía.

Para preguntas o comentarios Josean@consultadenegocios.com

miércoles, 19 de enero de 2011

El beneficio práctico de la descolonización VII: La oportunidad del crimen

Dr. Ricardo Rosselló Nevares | VOCERO



Los altos niveles de crimen y la degradación social en las colonias han sido documentados por historiadores y confirmado por científicos sociales. Experimentos en territorios descolonizados, como la isla vecina de St. Vincent, han estipulado cómo la violencia y la tendencia criminal han disminuido significativamente luego del proceso descolonizador (Austin, 1983). Estos estudios también apuntan a dos factores en las colonias que inciden en los altos niveles de criminalidad: 1.) la falta de recursos del individuo, que lo induce a actuar de manera agresiva; 2.) la falta de opciones de desarrollo socioeconómico, lo que obliga a muchos a considerar el crimen como su única salida o mecanismo para mejorar su estatus social ante sus iguales, alcanzar cierto respeto y/o lograr remuneración económica.

En el caso de Puerto Rico, ¿Son evidentes los enlaces estipulados entre el colonialismo y la alta incidencia criminal? ¿Cuáles son las condiciones y la necesidad en Puerto Rico que inducen al crimen? ¿Qué oportunidades alternas existen? ¿Cómo comparamos con otras jurisdicciones?

Como modelo sencillo de análisis, el concepto que impera es el de riesgo y recompensa. Cuando un individuo toma una decisión, la evalúa en el contexto de cuánto puede ganar, pesado contra lo que puede perder. Esa decisión depende de (1) las condiciones particulares, (2) la necesidad de tomar la decisión, y (3) la oportunidad de hacerlo. Consideremos dos casos. Primero, si un individuo está ponderando robarse un producto, teniendo una necesidad increíble, observando que no hay nadie para evidenciar su robo, y sabiendo que si lo detienen, las consecuencias son mínimas, se le hace más fácil robar. Comparemos esto con un segundo individuo que no sufre de necesidades, entra a un comercio vigilado, y sabe que las consecuencias de sus acciones delictivas pueden ser nefastas. Se deduce lógicamente que el primer individuo tiene todo el incentivo para robar (necesidad alta; riesgo bajo), mientras que el segundo tiene incentivo para desistir (no hay necesidad; alto riesgo).

En Puerto Rico, las condiciones sociales tienden a favorecer a aquél primer individuo. En nuestra última columna hablamos de la disparidad social y cómo está correlacionada con la alta criminalidad (somos 15 en el mundo en términos de disparidad social). También, hemos visto cómo el sistema público educativo produce un desempeño académico sub-básico en más del 90% de los estudiantes, y rinde estudiantes preparados para la universidad en sólo el 1% ó 2% de los casos. La deficiencia en la educación les da pocas herramientas a los estudiantes y limitan sus oportunidades. Y esta carencia se magnifica ante el panorama económico en el que nos encontramos, uno donde existen pocas oportunidades (sólo 4 de cada 10 puertorriqueños forman parte de la fuerza laboral), y aquellos que tienen trabajo, no les rinde suficiente para pagar sus necesidades. Esta poca oportunidad crea condiciones de alta necesidad, y satisface las características que enlazan los niveles de criminalidad y la condición colonial.





No debe ser sorpresa entonces que el Puerto Rico colonial se encuentre entre las primeras 10 jurisdicciones en el mundo en homicidios; 3ra. en homicidios por jóvenes. Esto es muchísimo más alto que cualquier lugar en los Estados Unidos (tres veces más alto que el promedio nacional). También, estamos entre las primeras en violencia doméstica generalizada, y número 1 en el mundo en víctimas asesinadas por su pareja (14.10/millón, Informe Internacional de Violencia Doméstica). Si le añadimos a esto el ascenso en incidencias criminales en los planteles educativos, y el patrón creciente en otros tipos de delitos, vemos una tendencia tenebrosa que puede descontrolarse fácilmente.

En cuanto a los que sirven, protegen, y velan por la ley y orden, nuestros policías son los peores remunerados en la nación. Además, el entrenamiento y la tecnología a su disposición son anticuados, lo que los pone en una desventaja significativa ante el criminal. Esto crea el ambiente para motivar inclinaciones criminales, ya que disminuye para los delincuentes el riesgo de ser atrapados.

En la colonia de Puerto Rico, la evidente ausencia de oportunidades ha limitado las opciones de progreso para nuestros niños y clase trabajadora. Por tanto, las expectativas más prevalecientes para muchos ciudadanos en estos grupos son una vida de dependencia (el famoso “mantengo”) o una vida de crimen. Y entre las opciones que ven disponibles, aunque tiene un riesgo mayor, el crimen ofrece mayor recompensa.

Existen soluciones. Tenemos que atender los sectores sociales que impactan o son impactados por el crimen con el propósito de crear opciones reales, minimizar la necesidad y aumentar el riesgo que conlleva una vida criminal. Podemos: (1) revitalizar el Fideicomiso del Niño para invertir en el desarrollo del individuo a temprana edad; (2) maximizar el impacto de los fondos federales a fin de aumentar el tiempo contacto en el salón de clases para los niños; (3) crear programas de educación continua y talleres para mantener a nuestra clase trabajadora a la vanguardia de los nuevos mercados globalizados; (4) aumentarle el sueldo a los policías e incentivarlos de manera proactiva; requerirles educación y proveerles adiestramiento moderno para combatir el crimen; (5) subir las penalidades para disuadir el crimen; (6) fomentar un terreno fértil para industrias innovadoras, aumentando así la cantidad y diversidad de oportunidades de negocio y crecimiento económico en Puerto Rico. También tenemos que (7) trabajar agresivamente en programas de prevención. ¿Por qué? Porque mantener a un criminal en prisión cuesta dinero. Se estima que una de cada 17 personas en Puerto Rico estará algún tiempo en prisión, lo que le cuesta al erario sobre $60,000 anuales por cada confinado – más de 5 veces el salario promedio, y aproximadamente el costo de educar entre 10 y 12 niños en Puerto Rico por un año. Como dice el conocido refrán, más vale educar a un niño hoy, que mantener un criminal en el futuro.

Pero yo diría que un paso aún más fundamental en nuestra lucha contra el crimen estriba en eliminar, de una vez y por todas, el propio sistema colonial que limita las opciones de verdadero progreso para nuestro pueblo. Al ser colonia, por definición, estamos más propensos a ser una sociedad violenta y criminal.

Esto no significa que al eliminarse el ELA se elimina el crimen automáticamente. Pero lo que sí es cierto es que, para su supervivencia y en su diseño, la colonia del ELA depende de bajos niveles de educación, altos niveles de dependencia y del inmovilismo del pueblo, todos ellos factores que crean un terreno fértil para la alta actividad delictiva. Aquí el punto fundamental: Cualquier país puede tener alta incidencia criminal basada en los factores discutidos, pero ellos tienen el poder para enfocar sus esfuerzos a reducirla y encaminar su destino. En la colonia, no tenemos esa opción; somos un sistema dependiente que se caracteriza por la desigualdad social, alta necesidad, y pocas oportunidades. Por ende, si queremos tomar control de nuestro ambiente y reducir dramáticamente la tendencia alcista que vemos en el crimen, es tiempo no sólo de implantar las soluciones que proponemos aquí, sino también llegó la hora de erradicar el sistema colonial del ELA que entorpece nuestro desarrollo social.

Por tu seguridad y la de los tuyos, tenemos que escoger entre quedarnos rezagados en un sistema que corroe la propia fibra de nuestra sociedad, o definirnos finalmente por un futuro distinto, lleno de oportunidades para los puertorriqueños. La decisión está en nuestras manos.

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Estaré aceptando a través de mi página en Facebook (www.facebook.com/rossello.nevares) sugerencias de temas relacionados que quieras discutir.