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jueves, 28 de abril de 2011

La independencia energética que necesitamos

Por Luis Fortuño
Gobernador de PR

Por años he sido un firme proponente de que en Puerto Rico tenemos que reducir significativamente nuestra dependencia del petróleo mediante el desarrollo de fuentes alternas de energía como la solar, la de viento, las tecnologías de recuperación de recursos y el gas natural.




Hace apenas tres semanas, el presidente Obama instó a la nación a hacer exactamente lo mismo. ¡Y eso que la emergencia energética que confrontamos en Puerto Rico es mucho mayor! Aquí dependemos del petróleo en un 70% para generar nuestra electricidad, mientras que la mayoría de los estados la obtienen de otras fuentes más baratas y limpias, sobre todo del gas natural. Por eso es que aquí la luz es el doble de cara que allá.

Todo el que paga su cuenta de luz mensualmente, o llena el tanque de su automóvil, sabe que estamos en una emergencia de grandes proporciones. Por eso el verano pasado hice un llamado para que aunáramos esfuerzos para acelerar el proceso de sustituir el petróleo por fuentes alternas de energía.




Para ello, aprobamos leyes que facilitan la construcción de proyectos de energía renovable como el sol y el viento, creamos un Fondo de Energía Verde para ayudar a financiar dichos proyectos y nos impusimos metas bien ambiciosas de generación de energía renovable. Además, firmé una Orden Ejecutiva para acelerar, no obviar, los procesos de permisos de todo proyecto de fuentes alternas al petróleo. Aunque siempre haremos las cosas correctamente, la emergencia energética es real y no hay tiempo que perder.

La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) ya ha firmado contratos para la compra de más de 600 megavatios de diversos proyectos de energía renovable, principalmente de sol y viento. Todos son proyectos buenos para nuestro futuro energético, pero los mismos no representarán un ahorro significativo a tu bolsillo a corto plazo porque esas tecnologías siguen siendo caras y van a tomar años en desarrollarse. Por eso es que a corto plazo necesitamos cambiar las plantas generatrices de la AEE de petróleo a gas natural. Y la manera más rápida y segura de hacerlo es con Vía Verde. Otras propuestas de suplido de gas natural a las plantas de la AEE – como la construcción de tanques en la costa norte, o suplir las plantas mediante barcazas – se tomarían años, serían más caras y/o menos seguras que Vía Verde.




Mientras el costo del petróleo ha aumentado más de 30% en lo que va de año, el precio del gas natural está es su nivel más bajo en nueve años. Además de ser mucho más barato que el petróleo, el gas natural es mucho más limpio, mejor para el ambiente y mejor para nuestra salud. Además, el gas natural es seguro, siendo utilizado en todas las partes del mundo con gran regularidad. Por las calles de Washington, DC., Nueva York y otras ciudades discurren tubos de gas natural que suplen energía directamente a los edificios.

Vía Verde cumple a cabalidad con los cinco requisitos que hemos impuesto para el desarrollo de proyectos de energía alterna al petróleo: (1) Con Vía Verde el costo de la luz en tu casa o negocio bajará significativamente; (2) protegemos el ambiente, pues las emanaciones de carbón al ambiente se reducirán a menos de la mitad; (3) es seguro, pues la agencia federal que regula las tuberías de este tipo supervisará su diseño e instalación; (4) se podrá construir solamente si es debidamente aprobado por las agencias federales y estatales pertinentes; y (5) como en todo proyecto en esta administración, Vía Verde se llevará a cabo cumpliendo con los más altos estándares de transparencia y rectitud. De ellos me aseguraré yo personalmente.

Contrario a lo que se ha dicho, la construcción de Vía Verde no ha sido contratada todavía.
Las contrataciones que se han hecho hasta el presente han sido las preliminares requeridas para poder llevar a cabo los estudios ambientales y arqueológicos, la compra de terrenos y el diseño necesario para poder solicitar los permisos estatales y federales. Y todo el mundo sabe que la contratación de dichos servicios preliminares no se subasta; lo que se subasta es la construcción de la obra, lo cual no ha ocurrido todavía.

Se ha cuestionado por qué la AEE contrató una prestigiosa firma de ingeniería local, la cual a su vez subcontrató a expertos de Texas para hacer el diseño. Bien sencillo: localmente no existe el peritaje técnico para hacer el diseño de una obra como ésta que nunca se ha hecho aquí. Sin embargo, la Ley Numero 7 de 1985 requiere que ingenieros con licencia en Puerto Rico sean los que sometan este tipo de proyectos de construcción ante la consideración de las agencias que emiten los permisos. Esta es una práctica común en Puerto Rico y en todo el mundo: una firma local establece una alianza con una firma de afuera y cada una aporta el peritaje que tiene para llevar a cabo el diseño y someter el mismo ante las autoridades reglamentarias.

Otros han alegado que la firma de ingeniería local obtuvo dicho contrato por amistas conmigo. Eso es totalmente falso. Nunca he intervenido, ni intervendré solicitando la contratación de nadie para ningún proyecto específico. Es falso también que en años recientes haya vacacionado con el jefe de esa firma y su familia. Desde que soy funcionario electo (6 años) voy de vacaciones exclusivamente son mi familia inmediata precisamente para evitar comentarios e inuendos de este tipo. Y, contrario a otros que nos precedieron, nadie paga por nuestras vacaciones no compra nuestra ropa.

Finalmente, de cara a la eventual subasta para la contratación de la construcción de Vía Verde, he solicitado al director ejecutivo de la AEE y a la presidenta de su Junta de Directores que se aseguren que dicho proceso se lleva a cabo con la mayor trasparencia. Aunque no es requisito, les he solicitado que inviten a reconocidos expertos, independientes del gobierno, para que sirvan de observadores. Además, he solicitado que utilicen la Internet para proveer información al público en general sobre los procesos de licitación, como lo estamos haciendo con las Alianzas Público Privadas.

Estoy convencido de que en Puerto Rico no vamos a progresar mientras tengamos que seguir pagando más del doble en la luz de lo que pagan nuestros conciudadanos en los estados. Tenemos que movernos rápidamente a fuentes alternas al petróleo. Mi compromiso contigo ha sido, y segura siendo siempre, lograr estos proyectos con total transparencia para bajarte el costo de la luz de forma segura, saludable y en armonía con el ambiente.

jueves, 17 de febrero de 2011

El costo de energía estrangula la economía de PR

Urge reducir costo de energía

Hernán Padilla

El derrame de petróleo en el Golfo de Méjico trae a la discusión pública lo indefensa que está nuestra economía cuando un desastre puede paralizar el suministro de petróleo.


El país depende del suplido consistente y a bajo costo de la energía eléctrica para el desarrollo económico. Es innegable que muchos de los cierres de fábricas y farmacéuticas se deben a los problemas que han tenido con el alto costo de la energía que está socavando la economía en Puerto Rico.

La AEE domina la política pública de energía eléctrica. Es una corporación publica, controlada por personas en posiciones claves y bajo la influencia de la UTIER, que ahoga al ciudadano consumidor residencial y al sector empresarial con las tarifas de energía eléctrica más altas de la nación. La Comisión de Servicio Publico no tiene fuerza para obligar a la AEE a ser más eficiente y que no transfiera los aumentos en costos a los usuarios. La Autoridad continúa operando sin supervisión o reglamentación externa. No tiene incentivo para mejorar la eficiencia de sus operaciones. Hace falta un regulador independiente que solo se dedique a regular la energía eléctrica.

El rendimiento y la eficiencia de la AEE son inferiores a compañías similares en los EU en gastos operacionales y de mantenimiento. La AEE tiene la tarifa mas alta, más empleados por número de usuarios y genera mucha menos energía (Mwh) por empleado que todas las comparables en Estados Unidos.

Para colmo, se pierde o no se cobra el 15% de la energía generada, equivalente a casi $700 millones en el 2009. Se pierde más energía en Puerto Rico que la producción total de energía en 91 países en el mundo; 3.7 veces más que el promedio de pérdida en facilidades similares en los Estados Unidos.

La Administración de Asuntos Energéticos tiene el mandato de velar por el cumplimiento de la política energética, pero no existe voluntad política para darle los recursos necesarios. Debe contar con el apoyo y participación de una base amplia del pueblo para que la política pública energética sea respetada y efectiva para ayudar a la Isla a resolver nuestros problemas energéticos.

Las observaciones y recomendaciones del Centro para la Nueva Economía sobre las finanzas y operaciones de la AEE merecen consideración objetiva. Puerto Rico debe diversificar las fuentes de energía más rápidamente que la AEE. Actualmente, el 69% de la energía se produce del petróleo y 16% del carbón. La Legislatura debe ordenar metas realistas y agresivas para aumentar las fuentes de energía renovable y el uso de gas natural para generar energía para el 2020. El Ejecutivo debe requerir que la AEE no construya capacidad adicional para generar energía. Estudios de la UPR-Mayagüez muestran que Puerto Rico cuenta con suficientes recursos renovables para compensar por el crecimiento en demanda. Llegó el momento de crear una empresa independiente de la AEE que solo se dedique a producir energía de fuentes renovables.

Toda nueva iniciativa para renovar y sustituir las plantas viejas e ineficientes de aceite debe ser mediante inversión y operación por la empresa privada. El modelo existe. El 31% de la venta de energía viene de dos productores privados que tienen contratos a largo plazo, AES y Eco Eléctrica.

A menos que haya un cambio radical en la estructura y operaciones de la AEE será casi imposible invertir $1.7 Billones para sustituir plantas y unidades antiguas e ineficientes, facilidades de transmisión y redistribución, y adquirir equipos adicionales requeridos en los próximos 5 años. La propuesta Alianza Público Privada para convertir cuatro unidades de petróleo a gas natural en Costa Sur reducirá efectivamente los costos de operación, las emisiones de CO2 y dramáticamente las tarifas de energía en Puerto Rico.