Por Josean Feliciano
Vicepresidente de YDA-PR y profesor universitario
En una columna anterior iniciamos la discusión de la economía de la creatividad, la cual está compuesta por una amplia gama de actividades económicas dirigidas a la generación o la explotación del conocimiento y la información.
En el 2003, en una reunión celebrada en Memphis, se creó un manifiesto sobre la economía de la creatividad, que a su vez se convirtió en un llamado a la acción para (1) cultivar y recompensar la creatividad; (2) invertir en el ecosistema creativo, que incluya el arte y la cultura, la vida nocturna, la música, los restaurantes, los artistas, diseñadores, innovadores, emprendedores, la espiritualidad, la educación, entre otros sectores. También (3) abrazar la diversidad; (4) cuidar de las personas creativas; (5) valorar la asunción de riesgos, desafiando la sabiduría convencional; (6) ser auténtico, atreverse a ser diferente y resistirse a la m o n o cu lt u ra .
En el manifiesto también se insta a (7) invertir en calidad de ubicación y fomentar espacios abiertos y espacios verdes; (8) eliminar las barreras a la creatividad como la mediocridad, la intolerancia y el crecimiento urbano desenfrenado.
IMPACTO ECONÓMICO De acuerdo al Informe sobre la Economía de la Creatividad 2010, publicado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, las exportaciones mundiales de bienes y servicios creativos (productos como piezas artísticas y artesanales, el material audiovisual, los libros, las obras de diseñadores, las películas, los nuevos medios de comunicación y la prensa escrita, entre otros, se duplicaron entre 2002 y 2008. El valor total de estas exportaciones alcanzó los $592,000 millones en 2008 y, en promedio, la tasa de crecimiento de la industria durante esos años se cifró en un 14%.
En el informe también se destaca que las industrias creativas tienen un gran potencial para los países en desarrollo que pretenden diversificar sus economías y participar en uno de los sectores más dinámicos del comercio mundial.
También sostiene que la producción y el comercio de bienes creativos, con un apoyo adecuado por parte de los gobiernos y las alianzas público-privadas, podrán diversificar las economías de los países en desarrollo, crear una amplia variedad de puestos de trabajo y alentar la innovación. Añade el informe que es preciso disponer de marcos institucionales y reglamentarios apropiados para establecer un "lazo creativo" que atraiga a inversores, tecnología y empresas.
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lunes, 29 de agosto de 2011
El valor de la economía de la creatividad
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domingo, 24 de julio de 2011
Vía Verde y la Tasa de Inflación
Por Kenneth D. McClintock
Un servicio de noticias de negocios por internet ha reportado que el índice de precios bajó 0.1% entre mayo y junio del 2011, pero que la tasa de inflación interanual de 3.3% se mantiene alta debido al precio de productos derivados del petróleo.
Las tasas de inflación reducen el valor adquisitivo del dólar en Puerto Rico. Con una tasa de 3.3%, Si alguien se gana $1,000 en enero y compra $1,000 en bienes y servicios, para diciembre, con los mismos $1,000 solo puede comprar bienes y servicios que le costaban $967 en enero. Se quedó sin poder adquirir $33 de los bienes y servicios que pudo haber comprado en enero.
Una de las razones es que los aumentos en el precio del petróleo impactan al consumidor puertorriqueño más severamente que a nuestros conciudadanos del norte. Cuando el precio del barril sube, en los estados aumenta el precio de la gasolina pero no aumenta necesariamente el precio de la electricidad.
En Puerto Rico, cuando el precio del barril del petróleo sube, no tan solo sube el precio de la gasolina sino que sube también el precio de la electricidad.
A nivel nacional, solo dos tercios del uno por ciento (0.68%) de la electricidad se genera mediante la quema de petróleo. En Puerto Rico, el 70% de la electricidad que consumimos se genera con la quema de petróleo.
El proyecto Vía Verde propone reducir de 70% a 15% la proporción de electricidad en Puerto Rico que se genera mediante la quema de petróleo, y elevar de 15% a 70% la cantidad de electricidad generada por el uso de gas natural. Además de todos los beneficios que Vía Verde representa en términos de reducir en dos terceras partes la contaminación atmosférica que genera la AEE, reducir la dependencia en los países productores de petróleo, reducir el monto de nuestras facturas mensuales, entre otros, Vía Verde ayudará a reducir la tasa de inflación en Puerto Rico.
Al reducir dramáticamente el petróleo que Puerto Rico consume en generación eléctrica, se reducirá dramáticamente el impacto que las continuas alzas en el precio del barril de petróleo tienen sobre la tasa de inflación y el bolsillo del consumidor boruca.
Más aún, eventualmente, através de Vía Verde, podrán proliferar los vehículos que, en vez de usar gasolina derivada del petróleo, puedan discurrir por nuestras calles y carreteras usando gas natural, a un costo menor, generando menos contaminación atmosférica, y reduciendo aún más nuestra dependencia en el petróleo.
A corto plazo, Vía Verde reduce nuestra factura eléctrica. A mediano y largo plazo, esa iniciativa de la Administración Fortuño nos ayudará a reducir a un mínimo nuestra dependencia en el petróleo, sea para electrificarnos o para transportarnos. Cuando ese día llegue, el precio del barril de petróleo será un factor mínimo en la tasa de inflación y en el Indice de Precios al Consumidor.
Un servicio de noticias de negocios por internet ha reportado que el índice de precios bajó 0.1% entre mayo y junio del 2011, pero que la tasa de inflación interanual de 3.3% se mantiene alta debido al precio de productos derivados del petróleo.
Las tasas de inflación reducen el valor adquisitivo del dólar en Puerto Rico. Con una tasa de 3.3%, Si alguien se gana $1,000 en enero y compra $1,000 en bienes y servicios, para diciembre, con los mismos $1,000 solo puede comprar bienes y servicios que le costaban $967 en enero. Se quedó sin poder adquirir $33 de los bienes y servicios que pudo haber comprado en enero.
Una de las razones es que los aumentos en el precio del petróleo impactan al consumidor puertorriqueño más severamente que a nuestros conciudadanos del norte. Cuando el precio del barril sube, en los estados aumenta el precio de la gasolina pero no aumenta necesariamente el precio de la electricidad.
En Puerto Rico, cuando el precio del barril del petróleo sube, no tan solo sube el precio de la gasolina sino que sube también el precio de la electricidad.
A nivel nacional, solo dos tercios del uno por ciento (0.68%) de la electricidad se genera mediante la quema de petróleo. En Puerto Rico, el 70% de la electricidad que consumimos se genera con la quema de petróleo.
El proyecto Vía Verde propone reducir de 70% a 15% la proporción de electricidad en Puerto Rico que se genera mediante la quema de petróleo, y elevar de 15% a 70% la cantidad de electricidad generada por el uso de gas natural. Además de todos los beneficios que Vía Verde representa en términos de reducir en dos terceras partes la contaminación atmosférica que genera la AEE, reducir la dependencia en los países productores de petróleo, reducir el monto de nuestras facturas mensuales, entre otros, Vía Verde ayudará a reducir la tasa de inflación en Puerto Rico.
Al reducir dramáticamente el petróleo que Puerto Rico consume en generación eléctrica, se reducirá dramáticamente el impacto que las continuas alzas en el precio del barril de petróleo tienen sobre la tasa de inflación y el bolsillo del consumidor boruca.
Más aún, eventualmente, através de Vía Verde, podrán proliferar los vehículos que, en vez de usar gasolina derivada del petróleo, puedan discurrir por nuestras calles y carreteras usando gas natural, a un costo menor, generando menos contaminación atmosférica, y reduciendo aún más nuestra dependencia en el petróleo.
A corto plazo, Vía Verde reduce nuestra factura eléctrica. A mediano y largo plazo, esa iniciativa de la Administración Fortuño nos ayudará a reducir a un mínimo nuestra dependencia en el petróleo, sea para electrificarnos o para transportarnos. Cuando ese día llegue, el precio del barril de petróleo será un factor mínimo en la tasa de inflación y en el Indice de Precios al Consumidor.
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viernes, 7 de enero de 2011
Nuestra fuerza laboral, nuestro mayor recurso
Pedro R. Pierluisi – Comisionado Residente
Publicado Originalmente en El Vocero
La clase trabajadora de Puerto Rico es uno de los mayores activos que tenemos como pueblo. Nuestra gente es capaz, responsable, leal y en muchos casos bilingüe, y esto es clave para que Puerto Rico atraiga inversión local y extranjera que genere más y mejores empleos en la isla.
No hay duda de que la creación de empleos es el reto más importante que enfrentamos como pueblo. Las estadísticas son claras. Seis de cada diez personas hábiles para trabajar en Puerto Rico han desistido de buscar empleo o se mantienen fuera de nuestra economía formal. Más aún, en la isla no hay suficientes empleos disponibles para los puertorriqueños que pueden trabajar.
Por ello, todo el liderato gubernamental, empresarial y cívico tiene que aunar esfuerzos para fomentar una cultura de trabajo en nuestro pueblo a la vez que propicia las condiciones favorables en nuestra economía para aumentar el número de empleos disponibles.
Puerto Rico necesita que todos sus residentes estén motivados a contribuir a su desarrollo socio-económico. Todo puertorriqueño hábil puede aportar mediante su esfuerzo laboral y el que gana suficiente también puede aportar con sus contribuciones al fisco. Es importantísimo que exista un compromiso colectivo para aumentar la productividad de nuestro pueblo.
Todo empleo es bueno y digno, venga de donde venga, ya sea del sector público, de la empresa privada o de las entidades sin fines de lucro. Mucho se habla de que nuestro gobierno es muy grande. Sin embargo, el problema no es que tengamos demasiados empleados públicos sino que tengamos más empleados de los que podemos pagar. De hecho, el promedio nacional del número de empleados públicos per cápita en los estados—incluyendo en sus gobiernos estatales y municipales—es de aproximadamente un 6.4% mientras que en Puerto Rico es de un 7%. Y los números en estados de población similar a la nuestra son muy parecidos; por ejemplo, Connecticut y Kentucky con un 6.5%, y Oregon y Oklahoma con 7.9% y 7%, respectivamente. Lo que es indispensable es tener los recursos necesarios para asumir el costo de todo empleo público.
Por muchos años y por culpa de malas administraciones anteriores, el Gobierno de Puerto Rico gastó desmedidamente y llegó al borde de la quiebra. Por consiguiente, al Gobernador Fortuño le tocó la difícil y controversial tarea de enderezar nuestras finanzas públicas, y de hacer en nuestro gobierno lo que todo buen padre de familia debe hacer en su hogar—evitar gastar más de lo que genera en ingresos.
Ante la difícil situación fiscal que enfrenta nuestro gobierno es evidente que el sector privado debe ser la fuente principal de nuevos empleos en la isla y que su fortalecimiento debe tener la mayor prioridad. La administración del Gobernador Fortuño ha estado tomando las medidas necesarias para crear un ambiente favorable para hacer negocios y crear más empleos en nuestra isla.
En primer orden había que reducir la burocracia y los obstáculos innecesarios para el establecimiento de nuevas empresas así como la expansión de compañías existentes. El gobierno creó la nueva Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) para que el proceso de evaluación y otorgamiento de permisos y endosos fluya de forma expedita, integrada y ordenada entre las distintas agencias concernidas.
Asimismo, la reforma contributiva viene a balancear justamente la carga económica que tienen los individuos y las empresas en la isla. Nuestra práctica contributiva desde los años 50 había sido favorecer a algunos sectores y oprimir a otros. La manufactura y el turismo, entre otros sectores, se han beneficiado de esta práctica, mientras los individuos y el resto de las empresas han sido asfixiados con contribuciones. Ahora tendremos un sistema contributivo justo que premie la productividad, la creación de empleos y el éxito. De igual forma, nos pondremos a la par con el resto de los Estados Unidos y los países desarrollados, incentivando el sector de servicios sin menospreciar el de la manufactura. Y esta reforma también incentivará los donativos a instituciones sin fines de lucro, propiciando que se conviertan en otra alternativa de servicio y oportunidad de empleo.
Por otro lado, la presente administración ha sentado las bases para reducir los costos energéticos que tanto afectan al sector empresarial. Los esfuerzos para aumentar las fuentes alternas de energía, la conversión de las plantas de la Autoridad de Energía Eléctrica a gas natural y los nuevos reglamentos para la generación y distribución de energía generada por el sector privado son medidas que ayudarán a reducir la factura de luz, tanto a las empresas como a los individuos, lo que tendrá un efecto multiplicador en nuestra economía.
Los retos están claros. Hay que bajar el desempleo, aumentar la tasa de participación laboral y fomentar el crecimiento económico empresarial para aumentar el número de buenos empleos en la isla. Y con unidad de propósito todos debemos y podemos lograrlo ya que nuestra fuerza laboral es nuestro mayor recurso.
Publicado Originalmente en El Vocero
La clase trabajadora de Puerto Rico es uno de los mayores activos que tenemos como pueblo. Nuestra gente es capaz, responsable, leal y en muchos casos bilingüe, y esto es clave para que Puerto Rico atraiga inversión local y extranjera que genere más y mejores empleos en la isla.
No hay duda de que la creación de empleos es el reto más importante que enfrentamos como pueblo. Las estadísticas son claras. Seis de cada diez personas hábiles para trabajar en Puerto Rico han desistido de buscar empleo o se mantienen fuera de nuestra economía formal. Más aún, en la isla no hay suficientes empleos disponibles para los puertorriqueños que pueden trabajar.
Por ello, todo el liderato gubernamental, empresarial y cívico tiene que aunar esfuerzos para fomentar una cultura de trabajo en nuestro pueblo a la vez que propicia las condiciones favorables en nuestra economía para aumentar el número de empleos disponibles.
Puerto Rico necesita que todos sus residentes estén motivados a contribuir a su desarrollo socio-económico. Todo puertorriqueño hábil puede aportar mediante su esfuerzo laboral y el que gana suficiente también puede aportar con sus contribuciones al fisco. Es importantísimo que exista un compromiso colectivo para aumentar la productividad de nuestro pueblo.
Todo empleo es bueno y digno, venga de donde venga, ya sea del sector público, de la empresa privada o de las entidades sin fines de lucro. Mucho se habla de que nuestro gobierno es muy grande. Sin embargo, el problema no es que tengamos demasiados empleados públicos sino que tengamos más empleados de los que podemos pagar. De hecho, el promedio nacional del número de empleados públicos per cápita en los estados—incluyendo en sus gobiernos estatales y municipales—es de aproximadamente un 6.4% mientras que en Puerto Rico es de un 7%. Y los números en estados de población similar a la nuestra son muy parecidos; por ejemplo, Connecticut y Kentucky con un 6.5%, y Oregon y Oklahoma con 7.9% y 7%, respectivamente. Lo que es indispensable es tener los recursos necesarios para asumir el costo de todo empleo público.
Por muchos años y por culpa de malas administraciones anteriores, el Gobierno de Puerto Rico gastó desmedidamente y llegó al borde de la quiebra. Por consiguiente, al Gobernador Fortuño le tocó la difícil y controversial tarea de enderezar nuestras finanzas públicas, y de hacer en nuestro gobierno lo que todo buen padre de familia debe hacer en su hogar—evitar gastar más de lo que genera en ingresos.
Ante la difícil situación fiscal que enfrenta nuestro gobierno es evidente que el sector privado debe ser la fuente principal de nuevos empleos en la isla y que su fortalecimiento debe tener la mayor prioridad. La administración del Gobernador Fortuño ha estado tomando las medidas necesarias para crear un ambiente favorable para hacer negocios y crear más empleos en nuestra isla.
En primer orden había que reducir la burocracia y los obstáculos innecesarios para el establecimiento de nuevas empresas así como la expansión de compañías existentes. El gobierno creó la nueva Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) para que el proceso de evaluación y otorgamiento de permisos y endosos fluya de forma expedita, integrada y ordenada entre las distintas agencias concernidas.
Asimismo, la reforma contributiva viene a balancear justamente la carga económica que tienen los individuos y las empresas en la isla. Nuestra práctica contributiva desde los años 50 había sido favorecer a algunos sectores y oprimir a otros. La manufactura y el turismo, entre otros sectores, se han beneficiado de esta práctica, mientras los individuos y el resto de las empresas han sido asfixiados con contribuciones. Ahora tendremos un sistema contributivo justo que premie la productividad, la creación de empleos y el éxito. De igual forma, nos pondremos a la par con el resto de los Estados Unidos y los países desarrollados, incentivando el sector de servicios sin menospreciar el de la manufactura. Y esta reforma también incentivará los donativos a instituciones sin fines de lucro, propiciando que se conviertan en otra alternativa de servicio y oportunidad de empleo.
Por otro lado, la presente administración ha sentado las bases para reducir los costos energéticos que tanto afectan al sector empresarial. Los esfuerzos para aumentar las fuentes alternas de energía, la conversión de las plantas de la Autoridad de Energía Eléctrica a gas natural y los nuevos reglamentos para la generación y distribución de energía generada por el sector privado son medidas que ayudarán a reducir la factura de luz, tanto a las empresas como a los individuos, lo que tendrá un efecto multiplicador en nuestra economía.
Los retos están claros. Hay que bajar el desempleo, aumentar la tasa de participación laboral y fomentar el crecimiento económico empresarial para aumentar el número de buenos empleos en la isla. Y con unidad de propósito todos debemos y podemos lograrlo ya que nuestra fuerza laboral es nuestro mayor recurso.
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