Mensaje del Secretario de Estado
Hon. Kenneth McClintock Hernández
En representación del Gobernador de Puerto Rico
Primer Congreso Internacional Iberoamericano de Historia
de las Gobernaciones Atlánticas en el Nuevo Mundo
Universidad Interamericana-Recinto Metropolitano
11 de abril de 2011
En representación del Gobernador de Puerto Rico, Honorable Luis Fortuño, me complazco en ofrecerles nuestra más afectuosa bienvenida en la apertura de los trabajos del Primer Congreso Internacional Iberoamericano de Historia de las Gobernaciones Atlánticas en el Nuevo Mundo.
La hazaña épica del Descubrimiento de América fue el capítulo introductorio de una prolongada historia de cuatro siglos de gobierno colonial español que, junto a otros países europeos, dejó una imborrable huella de cultura, idioma, tradiciones, gobernanza y entramado legal que ha sido enriquecedora y fructífera para los descendientes de los pueblos colonizados en América.
El caso de Puerto Rico, cuyo cordón umbilical con la Madre Patria se cortó hace 113 años al darse un cambio drástico de la soberanía española a la soberanía de los Estados Unidos de América tras el resultado de la Guerra Hispanoamericana de 1898, dramatiza como ninguno otro el carácter imperecedero del trasplante de usanzas, costumbres, hábitos, conductas y tradiciones que nos ocurrió tras el segundo cruce atlántico del Almirante Cristóbal Colón.
En la historia colonial de Puerto Rico hay múltiples capítulos de lamentos y querellas por las decisiones de algunos de los capitanes generales que fungieron como gobernadores de la Isla durante los 405 años de soberanía española; como igualmente hay capítulos que hablan de hidalguía, valentía y sabiduría. Y así como es innato a la experiencia humana, de la huella que nos dejaron, tanto de sus errores como de sus aciertos, aprendimos.
Aprendimos a valorizar y adoptar lo más valioso y perdurable de la antigua vivencia europea. Aprendimos a sazonar aquella experiencia europea con el espíritu aventurero y rebelde que América suele inspirar en sus habitantes, hasta conformar una sociedad moderna que no se amilana frente a lo escabroso del camino nuevo que se tuvo que hacer, como dijo el poeta Machado — andando.
Es por eso que el Departamento de Estado de Puerto Rico, alentado a así hacerlo por el gobernador Fortuño, patrocina con gran entusiasmo este encuentro académico de intelectuales, profesores, historiadores y escritores de Europa y América, que hurga en el pasado con respeto al consejo filosófico de Santayana — "Los que no puedan recordar el pasado están condenados a repetirlo — sabiamente conscientes de que esas lecciones del pasado, nos alumbran el camino hacia un futuro mejor.
Quizás notarán durante el transcurso de este Congreso la total, o casi total, ausencia de miembros de los medios tradicionales de comunicación, periodistas cuyos editores le ha atado las manos con severas restricciones de espacio y tiempo que no les permite reseñar nada más que lo más taquillero o escandaloso de la amplia gama de eventos o informaciones a su disposición. Francamente, nuestra historia no puede adecuadamente relatarse en gráficas, calces de gráficas y titulares periodísticos redactados, en ocasiones, por personas que no cubrieron el evento reseñado. La historia de la institución de la gobernación requiere un análisis más profundo, un detalle más cuidadoso qyue el que los medios populares hoy pueden brindar, por lo que tomamos nota, pero no podemos realmente lamentar, su ausencia. Afortunadamente, sí contamos con la presencia de Universia, auspiciador y colaborador de la celebración de este Quinto Centenario, que recoge, reseña y difunde a todo el mundo en el medio más moderno y accesible de comunicación los detalles de este Congreso y de eta celebración.
Finalmente, amigas y amigos del Congreso, entiéndase por los que desde afuera puedan observar este evento con alguna indiferencia, que el análisis sobre la evolución de la gobernación desde su más remoto ejercicio histórico que hoy se acomete por este congreso, ha de ser valiosa herramienta de labor intelectual de ciencia política para beneficio de los países participantes y de sus nuevas generaciones, por lo que a nombre del Gobierno de Puerto Rico y del Gobernador Luis Fortuño, les deseo el mayor de los éxitos.
Muchas gracias.
lunes, 11 de abril de 2011
McClintock le da bienvenida al Congreso de Historia de las Gobernaciones Atlánticas
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Kenneth McClintock
La Verdad del ELA “Mejorado”
Por: Eduardo A. Náter Ramos
Estudiante de Maestría en Ingeniería de Transportación, RUM
Publicado: 10 de abril de 2011, El Vocero, pág. 31
El Partido Popular Democrático se ha encargado de mantener a sus seguidores soñando con el Estado Libre Asociado “mejorado”. Los líderes de este partido ocultan la realidad de sus reclamos. El concepto del ELA “mejorado” es filfa, como dijo una vez el Senador Eduardo Bhatia.
El 26 de junio de 2000, el Rep. Doolittle de California, sometió el H.R. 4751 ante la consideración de la Cámara de Representantes federal. En términos generales, este proyecto establecería el ELA “mejorado” mediante un pacto bilateral inalterable entre Puerto Rico y Estados Unidos. Entre otras cosas, Puerto Rico mantendría el dólar americano, la participación en todos los programas federales de asistencia a individuos y la ciudadanía americana. Para todos los efectos prácticos, tendríamos independencia fiscal y nos consideraríamos una nación fuera de cualquier condición territorial o colonial. Además, se convocaría a una convención constituyente para establecer el nuevo estatus, en unión permanente pero con capitulaciones con los Estados Unidos.
El proyecto fue enviado a la Comisión de Recursos de la Cámara federal en donde se celebraron vistas públicas el 4 de octubre de 2000. Aquí les presento varias citas tomadas de la transcripción de esta vista pública.
Rep. Don Young, de Alaska: “La definición del ELA mejorado y la fórmula presentada en el H.R. 4751 es la propuesta formal por parte del Partido Popular Democrático de Puerto Rico, aprobada por el partido el 15 de octubre de 1998.”
Rep. Jim Saxton, de New Jersey: “Pero si algo parece un territorio, actúa como una nación y camina como un estado, creo que sabemos lo que es también. Es inconstitucional y legislativamente inalcanzable. El plan del ELA mejorado parece ser nada más que un intento de obtener ventaja política al inducir a error al pueblo de Puerto Rico en la creencia de que se pueden tener todos los privilegios y beneficios que quieran sin los deberes, responsabilidades y obligaciones que van junto con ellos.”
Rep. John Doolitle, autor del H.R. 4751: “Yo mismo votaría en contra de este proyecto de ley, pero lo introduje con el fin de provocar esta discusión... en mi opinión, esta propuesta que se refleja en el proyecto de ley, que es la propuesta del PPD, es absurda e inconstitucional…”
Sr. Walter Dellinger, profesor de leyes en Duke University: “Pero, la razón por la cual estas promesas son tan engañosas, y me temo que falsas, es que simplemente proponen algo que no se puede hacer frente a la autoridad permanente constitucional del Congreso. Mientras el área de Puerto Rico no sea un estado ni una nación independiente, el Congreso tiene autoridad plena para legislar como guste y ninguna de las garantías o provisiones podrán ser forzadas sobre un nuevo Congreso.”
Para muestra, un botón. El ELA “mejorado” es constitucionalmente imposible, dicho por representantes y constitucionalistas. El PPD se ha encargado de enterrar lo sucedido ese día y continúa vendiendo sueños inalcanzables. El ELA “mejorado” murió y fue enterrado hace más de una década.
Hermanos puertorriqueños, la verdad es una sola. La única alternativa que nos provee y nos garantiza la unión permanente es la estadidad.
domingo, 10 de abril de 2011
La despolitización: La Ruta Correcta Hacia un Mejor Gobierno
Por: Anthony Carrillo Filomeno,MPA
Secretario General de la Juventud Demócrata de Puerto Rico
“Se dice que la política es el deporte nacional de Puerto Rico pero será realmente este un deporte digno de jugar en Puerto Rico?” –Anthony Carrillo- 2011
¿Y qué es eso de politizar? Podemos decir que cuando los políticos meten las manos en algo que no les corresponde, los mismos amplían y extienden su poder de dominación política hacia algún área que no debiera estar sometida como lo es la justicia por ejemplo. Así cuando decimos que se politiza la justicia, nos referimos a que los jueces se comprometen con los políticos y con la política.
En esta reflexión quiero plantear la despolitización como un elemento fundamental para lograr mejores modelos de gobierno incluyendo el de Puerto Rico.
En nuestra pasada columna hablábamos de la importancia que tiene la continuidad en la política para lograr que el Gobierno y los Políticos sirvan de facilitadores para lograr una mejor calidad de vida para todos sin agendas individuales sino con una agenda de País. (Aquí la columna)
En Puerto Rico prácticamente todo está politizado; la economía, la justicia, las universidades, en fin hasta las congregaciones religiosas, pero y como logramos despolitizar y para que?
Si bien es cierto que la política es necesaria como instrumento para provocar cambios en la sociedad, el exceso de la misma provocar una crisis profunda dentro de las estructuras sociales y organizacionales.
Ya desde 1975 con Ley de Personal de Servicio Público en la isla comenzamos a reflexionar sobre probablemente uno de los elementos cruciales para atacar la despolitización: El Principio de Mérito.
La ley define este principio como el concepto por el cual todos los empleados deben ser seleccionados, adiestrados, ascendidos y retenidos en su empleo en consideración al merito y la capacidad, sin discrimen por razón de raza, color, sexo, nacimiento, edad, origen o condición social, incapacidad física, mental, condición de veterano, ni por sus ideas o afiliación política o religiosa.
Por otro lado este principio es contrapuesto por los nombramientos de confianza a quienes la misma ley provee una discreción administrativa y hasta cierto punto política para disponer de los mismos en cualquier momento. Un fenómeno interesante relacionado a esto se dio en los Estados Unidos bajo la presidencia de Andrew Jackson entre 1829 y 1837 el cual se denomino "sistema de despojos" (spoils system) en donde se practicaba ( y se practica aun de manera sutil) de considerar a los cargos públicos y sus beneficios como botín que había que quitar al partido derrotado y distribuirlo entre miembros del partido vencedor.
Ante esto la creación de estructuras apolíticas dentro de nuestro sistema de gobierno o que fomenten la continuidad y el principio de merito son definitivamente un paso en la dirección correcta hacia la despolitización para un mejor gobierno.
Estas estructuras programáticas dentro del gobierno como lo son el departamento de educación, el departamento de salud, las estructuras de seguridad como la policia de Puerto Rico y su superintendencia entre otros proveen los servicios fundamentales para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.
Varias propuestas legislativas han sido presentadas a los fines de extender por periodos prolongados como por ejemplo 10 años el término del secretario de educación así como lo es el de la Oficina del Contralor y Ética Gubernamental para que estas dependencias programáticas garanticen una continuidad en las políticas públicas propuestas.
La bola esta en nuestra cancha y entonces nos podemos preguntar: ¿Sera que despolitizar al gobierno va en contra de los principios de nuestros gobernantes por su propia naturaleza o simplemente desean mantener el status quo?
El autor es asesor en el area de Política Publica y Gobierno egresado del Departamento de Ciencia Politica de la UPRRP y de la Escuela Graduada de Administración Publica del mismo Recinto. Actualmente cursa su segundo año en la Escuela de Derecho de la Pontifica Universidad Catolica de Puerto Rico y su segunda maestria , esta en Adminsitracion de Empresas con concentracion en Finzanzas (MBA) en el Recinto de Rio Piedras .En el próximo escrito hablaremos sobre la política pública y la política partidista y como debemos atender ambos conceptos para lograr un mejor gobierno para todos.
Secretario General de la Juventud Demócrata de Puerto Rico
“Se dice que la política es el deporte nacional de Puerto Rico pero será realmente este un deporte digno de jugar en Puerto Rico?” –Anthony Carrillo- 2011
¿Y qué es eso de politizar? Podemos decir que cuando los políticos meten las manos en algo que no les corresponde, los mismos amplían y extienden su poder de dominación política hacia algún área que no debiera estar sometida como lo es la justicia por ejemplo. Así cuando decimos que se politiza la justicia, nos referimos a que los jueces se comprometen con los políticos y con la política.
En esta reflexión quiero plantear la despolitización como un elemento fundamental para lograr mejores modelos de gobierno incluyendo el de Puerto Rico.
En nuestra pasada columna hablábamos de la importancia que tiene la continuidad en la política para lograr que el Gobierno y los Políticos sirvan de facilitadores para lograr una mejor calidad de vida para todos sin agendas individuales sino con una agenda de País. (Aquí la columna)
En Puerto Rico prácticamente todo está politizado; la economía, la justicia, las universidades, en fin hasta las congregaciones religiosas, pero y como logramos despolitizar y para que?
Si bien es cierto que la política es necesaria como instrumento para provocar cambios en la sociedad, el exceso de la misma provocar una crisis profunda dentro de las estructuras sociales y organizacionales.
Ya desde 1975 con Ley de Personal de Servicio Público en la isla comenzamos a reflexionar sobre probablemente uno de los elementos cruciales para atacar la despolitización: El Principio de Mérito.
La ley define este principio como el concepto por el cual todos los empleados deben ser seleccionados, adiestrados, ascendidos y retenidos en su empleo en consideración al merito y la capacidad, sin discrimen por razón de raza, color, sexo, nacimiento, edad, origen o condición social, incapacidad física, mental, condición de veterano, ni por sus ideas o afiliación política o religiosa.
Por otro lado este principio es contrapuesto por los nombramientos de confianza a quienes la misma ley provee una discreción administrativa y hasta cierto punto política para disponer de los mismos en cualquier momento. Un fenómeno interesante relacionado a esto se dio en los Estados Unidos bajo la presidencia de Andrew Jackson entre 1829 y 1837 el cual se denomino "sistema de despojos" (spoils system) en donde se practicaba ( y se practica aun de manera sutil) de considerar a los cargos públicos y sus beneficios como botín que había que quitar al partido derrotado y distribuirlo entre miembros del partido vencedor.
Ante esto la creación de estructuras apolíticas dentro de nuestro sistema de gobierno o que fomenten la continuidad y el principio de merito son definitivamente un paso en la dirección correcta hacia la despolitización para un mejor gobierno.
Estas estructuras programáticas dentro del gobierno como lo son el departamento de educación, el departamento de salud, las estructuras de seguridad como la policia de Puerto Rico y su superintendencia entre otros proveen los servicios fundamentales para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.
Varias propuestas legislativas han sido presentadas a los fines de extender por periodos prolongados como por ejemplo 10 años el término del secretario de educación así como lo es el de la Oficina del Contralor y Ética Gubernamental para que estas dependencias programáticas garanticen una continuidad en las políticas públicas propuestas.
La bola esta en nuestra cancha y entonces nos podemos preguntar: ¿Sera que despolitizar al gobierno va en contra de los principios de nuestros gobernantes por su propia naturaleza o simplemente desean mantener el status quo?
El autor es asesor en el area de Política Publica y Gobierno egresado del Departamento de Ciencia Politica de la UPRRP y de la Escuela Graduada de Administración Publica del mismo Recinto. Actualmente cursa su segundo año en la Escuela de Derecho de la Pontifica Universidad Catolica de Puerto Rico y su segunda maestria , esta en Adminsitracion de Empresas con concentracion en Finzanzas (MBA) en el Recinto de Rio Piedras .En el próximo escrito hablaremos sobre la política pública y la política partidista y como debemos atender ambos conceptos para lograr un mejor gobierno para todos.
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viernes, 8 de abril de 2011
Declaraciones de Pedro Pierluisi ante el posible cierre del gobierno federal
WASHINGTON, DC- “Desafortunadamente continúa la incertidumbre en Washington en cuanto al posible cierre del gobierno federal. Aunque la Cámara federal acaba de aprobar un proyecto de resolución que permitiría que el gobierno federal permanezca abierto una semana adicional con el fin de tratar de llegar a un acuerdo en cuanto a las asignaciones presupuestarias pendientes para este año fiscal, queda por verse si el Senado le dará paso a la misma y si el Presidente le imparte su firma.
No es probable que el Senado le dé paso a la medida y menos aún que el Presidente le imparta su firma. Y la razón principal para el tranque es que el liderato en la Cámara no sólo ha incluido unos nuevos recortes de $12,000 millones de dólares en el proyecto, sino también ha entrado en materia que no tiene que ver con el presupuesto.
Parece mentira que veamos seriamente afectados el buen nombre del gobierno de los Estados Unidos, los servicios que le ofrece al pueblo y el bienestar de cientos de miles de sus empleados, incluyendo los que laboran en Puerto Rico.
Esperemos que el sentido de responsabilidad y la sensibilidad predominen en las negociaciones que se llevarán a cabo en las próximas horas.
En lo que respecta a mi oficina, al igual que en la de la gran mayoría de mis colegas demócratas, todo el personal se mantendrá cumpliendo su misión en los próximos días".
No es probable que el Senado le dé paso a la medida y menos aún que el Presidente le imparta su firma. Y la razón principal para el tranque es que el liderato en la Cámara no sólo ha incluido unos nuevos recortes de $12,000 millones de dólares en el proyecto, sino también ha entrado en materia que no tiene que ver con el presupuesto.
Parece mentira que veamos seriamente afectados el buen nombre del gobierno de los Estados Unidos, los servicios que le ofrece al pueblo y el bienestar de cientos de miles de sus empleados, incluyendo los que laboran en Puerto Rico.
Esperemos que el sentido de responsabilidad y la sensibilidad predominen en las negociaciones que se llevarán a cabo en las próximas horas.
En lo que respecta a mi oficina, al igual que en la de la gran mayoría de mis colegas demócratas, todo el personal se mantendrá cumpliendo su misión en los próximos días".
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Inestabilidad total con “shock absorbers”
Ricardo Roselló Nevares (abril 6, 2011)
Vocero.com
Estos días es difícil abrir la página de un rotativo, o cambiar el canal, sin ver algún país en revuelta. Egipto, Libia, y Túnez son sólo ejemplos de pueblos que se levantan para ser escuchados y cambiar su status quo. La razón primordial citada por estas revueltas es la búsqueda de la “democracia”. Y aunque estoy parcialmente de acuerdo con esta premisa, también pienso que hay otro elemento fundamental -hasta más importante- que está en juego: la búsqueda de la estabilidad.
Podemos citar miles de factores que generan la estabilidad de un pueblo, pero entiendo que hay dos elementos esenciales: Trabajos y Producción. Si no hay producción, no hay trabajos. Si no tienes trabajo, en general, no tienes cómo mantenerte a ti y a tu familia. Si no puedes mantenerte, vives en ansiedad ante el reto de sobrevivir día a día.
Entiendo que algunos duden de la premisa, pero sólo hay que tomar países democráticos, como Estados Unidos, Japón, Colombia y el Congo, para ver cómo los primeros dos permanecen estables por su producción y desarrollo de trabajos, mientras que los últimos dos viven en constante revuelta e inestabilidad, caracterizados por la baja producción y la falta de trabajos para un gran segmento de la población. De la misma forma, podemos tomar países no democráticos, como China y Libia, donde observamos la misma diferencia en estabilidad, dada la producción y los trabajos.
Entonces, hay una clara distinción entre países estables e inestables. Dado esto, ¿dónde cae Puerto Rico en el espectro de la estabilidad e inestabilidad? Si tomamos los números de manera objetiva, Puerto Rico no produce trabajos nuevos y es uno de 5 países/territorios en el mundo que está en contracción económica. Es decir, tenemos una de las peores economías de producción en el mundo, y prácticamente sólo 1 de cada 4 personas trabaja.
Otros parámetros son menos alentadores. La educación del sistema público es de las peores en calidad del mundo y le falla a la gran mayoría de sus estudiantes. La criminalidad está rampante, cobrando vidas a niveles nunca antes vistos, y afectando la fibra de nuestra familia. Y como éstos, nos afectan muchos otros factores que hemos tocado en esta serie de columnas.
Estrictamente hablando, estamos peor que Egipto, Libia, Colombia, y Túnez ¿Por qué entonces no vemos una revolución en la Isla? La razón es sencilla. Aunque todas las condiciones están maduras para que la inestabilidad económica se transforme en una inestabilidad social, hay dos grandes amortiguadores, o “shock absorbers”, que evitan este evento:
* Veintidós mil millones de dólares ($22,000,000,000) anuales, cortesía de EE.UU.
* El pasaporte americano (y el pasaje de avión que lo acompaña)
Para que tengan una idea de cuánto dinero es despachado a Puerto Rico por los Estados Unidos, Egipto recibía $1,500 millones; el segundo país en el mundo que más ayuda recibe de EE.UU. (después de Israel). La población de Egipto es de 80 millones, mientras que la de Puerto Rico es de 4 millones. Es decir, recibimos más de 15 veces lo que recibe Egipto, y tenemos una población 20 veces menor. El neto por persona que recibimos es más de 300 veces la “ayuda” por persona de los egipcios.

Con esos $22 mil millones se mantiene un gobierno burocrático e ineficiente, y se le provee un mínimo para sobrevivir a los que no tienen empleo. Así es que se mantiene a un pueblo inestable sin desatar una revolución -dándole lo mínimo, para que se quede ahí, estancado y sin progresar, pero con lo suficiente para sobrevivir, y siendo dependiente del gobierno.
¿Y aquellos que no están felices con su condición al no tener trabajos o ganar 3 veces menos que sus conciudadanos americanos en los estados? Pueden sencillamente tomar un avión en cualquier momento, y mudarse a una jurisdicción donde existan trabajos, y donde se puede ganar $3,000 por el mismo tipo de empleo que aquí pagaría $1,000. La decisión no es fácil para la gran mayoría, pero las necesidades de producir para los suyos, los obligan a tomar esa decisión, ya que en su patria, no hay oportunidades.
Podemos concluir entonces que el status quo del ELA-Colonial tiene que acabar. Es un sistema totalmente inestable, donde cerca de la mitad de sus ciudadanos viven bajo el nivel de pobreza (>50%), donde carecen los trabajos y la producción, donde la educación es deficiente y se depende al extremo de un gobierno paternalista. En sí, es un status quo colonial que promueve el éxodo de sus mentes más hábiles y productivas hacia otras jurisdicciones.
Hay quienes dirán que, a pesar de nuestros grandes problemas, con los “amortiguadores” nos mantenemos y “sobrevivimos”, mientras que en otros países no. La cuestión es que venimos acarreando el yugo colonial por demasiado tiempo ya, y venimos sintiendo cada vez más las implicaciones negativas de esto, sobre todo en los últimos 10 años. De no cambiar nuestro curso, pronto veremos problemas aún mayores, que no habrá amortiguador alguno que los aguante.
¿Cuáles son esos problemas? ¿Qué soluciones propongo? Esto será tema para la próxima columna… Pero algo es claro: la colonia es, y seguirá siendo, el principal impedimento a nuestro crecimiento, progreso y estabilidad. El ELA-colonial esta expirado.
Y la decisión fundamental para Puerto Rico en el Siglo XXI será: Estadidad o Independencia.
*Pueden contactar al autor en facebook.com/rossello.nevares
Podemos citar miles de factores que generan la estabilidad de un pueblo, pero entiendo que hay dos elementos esenciales: Trabajos y Producción. Si no hay producción, no hay trabajos. Si no tienes trabajo, en general, no tienes cómo mantenerte a ti y a tu familia. Si no puedes mantenerte, vives en ansiedad ante el reto de sobrevivir día a día.
Entiendo que algunos duden de la premisa, pero sólo hay que tomar países democráticos, como Estados Unidos, Japón, Colombia y el Congo, para ver cómo los primeros dos permanecen estables por su producción y desarrollo de trabajos, mientras que los últimos dos viven en constante revuelta e inestabilidad, caracterizados por la baja producción y la falta de trabajos para un gran segmento de la población. De la misma forma, podemos tomar países no democráticos, como China y Libia, donde observamos la misma diferencia en estabilidad, dada la producción y los trabajos.
Entonces, hay una clara distinción entre países estables e inestables. Dado esto, ¿dónde cae Puerto Rico en el espectro de la estabilidad e inestabilidad? Si tomamos los números de manera objetiva, Puerto Rico no produce trabajos nuevos y es uno de 5 países/territorios en el mundo que está en contracción económica. Es decir, tenemos una de las peores economías de producción en el mundo, y prácticamente sólo 1 de cada 4 personas trabaja.
Otros parámetros son menos alentadores. La educación del sistema público es de las peores en calidad del mundo y le falla a la gran mayoría de sus estudiantes. La criminalidad está rampante, cobrando vidas a niveles nunca antes vistos, y afectando la fibra de nuestra familia. Y como éstos, nos afectan muchos otros factores que hemos tocado en esta serie de columnas.
Estrictamente hablando, estamos peor que Egipto, Libia, Colombia, y Túnez ¿Por qué entonces no vemos una revolución en la Isla? La razón es sencilla. Aunque todas las condiciones están maduras para que la inestabilidad económica se transforme en una inestabilidad social, hay dos grandes amortiguadores, o “shock absorbers”, que evitan este evento:
* Veintidós mil millones de dólares ($22,000,000,000) anuales, cortesía de EE.UU.
* El pasaporte americano (y el pasaje de avión que lo acompaña)
Para que tengan una idea de cuánto dinero es despachado a Puerto Rico por los Estados Unidos, Egipto recibía $1,500 millones; el segundo país en el mundo que más ayuda recibe de EE.UU. (después de Israel). La población de Egipto es de 80 millones, mientras que la de Puerto Rico es de 4 millones. Es decir, recibimos más de 15 veces lo que recibe Egipto, y tenemos una población 20 veces menor. El neto por persona que recibimos es más de 300 veces la “ayuda” por persona de los egipcios.
Con esos $22 mil millones se mantiene un gobierno burocrático e ineficiente, y se le provee un mínimo para sobrevivir a los que no tienen empleo. Así es que se mantiene a un pueblo inestable sin desatar una revolución -dándole lo mínimo, para que se quede ahí, estancado y sin progresar, pero con lo suficiente para sobrevivir, y siendo dependiente del gobierno.
¿Y aquellos que no están felices con su condición al no tener trabajos o ganar 3 veces menos que sus conciudadanos americanos en los estados? Pueden sencillamente tomar un avión en cualquier momento, y mudarse a una jurisdicción donde existan trabajos, y donde se puede ganar $3,000 por el mismo tipo de empleo que aquí pagaría $1,000. La decisión no es fácil para la gran mayoría, pero las necesidades de producir para los suyos, los obligan a tomar esa decisión, ya que en su patria, no hay oportunidades.
Podemos concluir entonces que el status quo del ELA-Colonial tiene que acabar. Es un sistema totalmente inestable, donde cerca de la mitad de sus ciudadanos viven bajo el nivel de pobreza (>50%), donde carecen los trabajos y la producción, donde la educación es deficiente y se depende al extremo de un gobierno paternalista. En sí, es un status quo colonial que promueve el éxodo de sus mentes más hábiles y productivas hacia otras jurisdicciones.
Hay quienes dirán que, a pesar de nuestros grandes problemas, con los “amortiguadores” nos mantenemos y “sobrevivimos”, mientras que en otros países no. La cuestión es que venimos acarreando el yugo colonial por demasiado tiempo ya, y venimos sintiendo cada vez más las implicaciones negativas de esto, sobre todo en los últimos 10 años. De no cambiar nuestro curso, pronto veremos problemas aún mayores, que no habrá amortiguador alguno que los aguante.
¿Cuáles son esos problemas? ¿Qué soluciones propongo? Esto será tema para la próxima columna… Pero algo es claro: la colonia es, y seguirá siendo, el principal impedimento a nuestro crecimiento, progreso y estabilidad. El ELA-colonial esta expirado.
Y la decisión fundamental para Puerto Rico en el Siglo XXI será: Estadidad o Independencia.
*Pueden contactar al autor en facebook.com/rossello.nevares
jueves, 7 de abril de 2011
McClintock remarks on E3 Summit
Remarks by
Kenneth D. McClintock
Secretary of State of Puerto Rico
(as prepared for delivery)
E3 Summit
Puerto Rico Chamber of Commerce
San Juan, Puerto Rico
April 7, 2011
Thank you Edgardo for the introduction… I would also like to express my appreciation to the Chairman of the Board of the Puerto Rico Chamber of Commerce, Raúl Gayá-Nigaglioni… and its Chairman-Elect, Salvador Calaf-Legrand, …as well Pablo Figueroa, Chairman of the Summit for the kind invitation to join you this morning, as well as the invitation you have extended to Governor Fortuño to address you later on today..
On behalf of the Government of Puerto Rico I am very pleased to welcome the many distinguished speakers, panelists and guests who have come to the Islands to participate in the First E3 Summit of the Americas 2011.
This Summit is an initiative for which the Puerto Rico Chamber of Commerce deserves to be praised and commended… it demonstrates the keen awareness of the business sector to provide a forum to discuss the path that Puerto Rico should take to global competitiveness.
Trade is a proven engine for economic growth… and if Puerto Rico is to develop an export economy it is clear by now that we should do much more than enact laws to make investment easier and more attractive.
An entrepreneurial spirit can be stifled by the wrong laws but the Legislative Assembly cannot create an entrepreneurial spirit by enacting the right laws.
There is no silver bullet… whether in life, in business or in government. You cannot think or will change… change takes effort… and the results do not happen overnight.
Developing a true export economy is likely to require a profound change in the way that we think… and in how we see ourselves individually and collectively as a society.
And that will certainly take a different kind of education than that which, for decades, we have been providing in our schools and universities… For starters, it will require a civic education curriculum… one in which students learn that a truly free society cannot exist without a market economy… and that individual liberties and economic freedom are an integral part of the fabric of democracy.
Entrepreneurship cannot thrive in a society that does not value the role of the business sector in achieving a better quality of life… and much less in a society that distrusts the business sector and believes that the interests of the business sector are in opposition to the welfare of society.
What kind of beliefs and values are being instilled in our students? What kind of society is being developed in our schools and universities…?
Having the right kind of education is crucial… but we would be somewhat naive if we believed that education alone would be sufficient to achieve the kind of society we intend to build. The change that Puerto Rico needs will require strong and continued support for the policies that will take us where we need to go… and that means that the private sector must be fully involved in the public policy debate.
The E3 Summit of the Americas is an important step in the right direction.
The potential for a future of growth and prosperity is before us. I am confident that together —government, the business sector, and the academia— we can make that potential a bright reality.
Thank you for being here.
Kenneth D. McClintock
Secretary of State of Puerto Rico
(as prepared for delivery)
E3 Summit
Puerto Rico Chamber of Commerce
San Juan, Puerto Rico
April 7, 2011
Thank you Edgardo for the introduction… I would also like to express my appreciation to the Chairman of the Board of the Puerto Rico Chamber of Commerce, Raúl Gayá-Nigaglioni… and its Chairman-Elect, Salvador Calaf-Legrand, …as well Pablo Figueroa, Chairman of the Summit for the kind invitation to join you this morning, as well as the invitation you have extended to Governor Fortuño to address you later on today..
On behalf of the Government of Puerto Rico I am very pleased to welcome the many distinguished speakers, panelists and guests who have come to the Islands to participate in the First E3 Summit of the Americas 2011.
This Summit is an initiative for which the Puerto Rico Chamber of Commerce deserves to be praised and commended… it demonstrates the keen awareness of the business sector to provide a forum to discuss the path that Puerto Rico should take to global competitiveness.
Trade is a proven engine for economic growth… and if Puerto Rico is to develop an export economy it is clear by now that we should do much more than enact laws to make investment easier and more attractive.
An entrepreneurial spirit can be stifled by the wrong laws but the Legislative Assembly cannot create an entrepreneurial spirit by enacting the right laws.
There is no silver bullet… whether in life, in business or in government. You cannot think or will change… change takes effort… and the results do not happen overnight.
Developing a true export economy is likely to require a profound change in the way that we think… and in how we see ourselves individually and collectively as a society.
And that will certainly take a different kind of education than that which, for decades, we have been providing in our schools and universities… For starters, it will require a civic education curriculum… one in which students learn that a truly free society cannot exist without a market economy… and that individual liberties and economic freedom are an integral part of the fabric of democracy.
Entrepreneurship cannot thrive in a society that does not value the role of the business sector in achieving a better quality of life… and much less in a society that distrusts the business sector and believes that the interests of the business sector are in opposition to the welfare of society.
What kind of beliefs and values are being instilled in our students? What kind of society is being developed in our schools and universities…?
Having the right kind of education is crucial… but we would be somewhat naive if we believed that education alone would be sufficient to achieve the kind of society we intend to build. The change that Puerto Rico needs will require strong and continued support for the policies that will take us where we need to go… and that means that the private sector must be fully involved in the public policy debate.
The E3 Summit of the Americas is an important step in the right direction.
The potential for a future of growth and prosperity is before us. I am confident that together —government, the business sector, and the academia— we can make that potential a bright reality.
Thank you for being here.
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Kenneth McClintock,
Puerto Rico
miércoles, 6 de abril de 2011
McClintock remarks before the Black Agency Executives
Remarks by the
Hon. Kenneth D. McClintock
Secretary of State of Puerto Rico
Black Agency Executives Retreat
Río Grande, Puerto Rico
(as prepared for delivery)
April 6, 2011
We are very pleased that you have chosen Puerto Rico to hold your retreat.
I can only look with support and solidarity at the effort that Black Agency Executives is carrying-out to empower black communities in New York.
It is certainly easier to find solidarity in shared experiences… in historical events to which one can relate… and Puerto Ricans are now engaged in a struggle that African Americans took on and won in the Supreme Court and in Congress many years ago —and that is the struggle for equality… the struggle to be recognized as part of “We the People”.
Let me explain what I am referring to…
Not long ago a regular contributor to an influential conservative publication proclaimed Puerto Rico —a community of 3.7 million American citizens— to be a foreign country and proposed that Congress dispose of the Islands on the grounds that the American citizens of Puerto Rico are a distinct people with their own history, culture and language.
It would seem that he has not been to Texas —where my father was born. With the criteria that he used to call for Puerto Rico’s independence, he may consider supporting the Texas secessionist movement because Texas, as the tourism slogan so aptly describes, “It’s like a whole other country.”
The fact that natural-born American citizens may be denied today as true Americans only on the basis of their origin reminds me of the U.S. Supreme court cases of Dred Scott v. Sanford, decided in 1857, and Balzac v. People of Porto Rico, decided in 1922.
In the Dred Scott case, the Supreme Court ruled that persons of African descent, whether or not they had been emancipated, were not citizens or constituent members of the people of the United States and therefore had no political rights under the Constitution because they were “a subordinate and inferior class of beings.”
After Congress granted American citizenship to Puerto Ricans in 1917 it was understood that Puerto Rico had been incorporated into the United States. But five years later, in an act of judicial legislation, the U.S. Supreme Court disavowed Congress and departed from the precedents of Alaska and the Louisiana Purchase in which granting citizenship to its inhabitants resulted in incorporation.
The opinion of the Court was written by Chief Justice Taft —the same William Howard Taft that had held the office of President of the United States.
This is how Taft set aside the precedents of Alaska and Louisiana.
“It is true that, in the absence of other and countervailing evidence, a law of Congress or a provision in a treaty acquiring territory, declaring an intention to confer political and civil rights on the inhabitants of the new lands as American citizens, may be properly interpreted to mean an incorporation of it into the Union, as in the case of Louisiana and Alaska. This was one of the chief grounds upon which this court placed its conclusion that Alaska had been incorporated in the Union… But Alaska was a very different case from that of Porto Rico. It was an enormous territory, very sparsely settled and offering opportunity for immigration and settlement by American citizens. It was on the American Continent and within easy reach of the then United States. It involved none of the difficulties which incorporation of the Philippines and Porto Rico presents.”
Then Taft went on to write: “We need not dwell on another consideration which requires us not lightly to infer, from acts thus easily explained on other grounds, an intention to incorporate in the Union these distant ocean communities of a different origin and language from those of our continental people.”
What Taft meant by different origin and language can be better understood by his view of the Philippines to which he made reference in his opinion together with Puerto Rico.
Taft, who was once Governor of the Philippine Islands, at one time said to President McKinley that "our little brown brothers" would need "fifty or one hundred years" of close supervision "to develop anything resembling Anglo-Saxon political principles and skills."
And thus, the Supreme Court decided that Congress could determine which parts of the Constitution were applicable to Puerto Rico because Puerto Rico was a property belonging to the United States rather than a part of the United States.
Going back to the regular contributor to the conservative publication, he went on to attack the character of Puerto Ricans by stating that “Puerto Ricans don’t want independence at this point, because it would end the gravy train”.
I was reminded of those who in 1899 attached the character of blacks in the South describing them as “lazy, devoid of ambition, slow to learn, and prone to lie” —and I am quoting from a New York Times article— in the same way that the call to give independence to Puerto Rico reminded me of those who after the Emancipation Proclamation proposed to “ship the negroes back to Africa” because they saw free blacks as a threat to their communities.
No editor would publish such abhorrent expressions of racial intolerance today and yet an attack on the character of a community of American citizens based on their origin passed unnoticed demonstrating that the chauvinistic “us” v. “them” mentality, which was at the heart of the Balzac decision, is not only good law today but can still find expression in modern political debate.
The American citizens of Puerto Rico are separated from their counterparts in the States by a wall of political inequality built upon the foundation of Balzac v. Porto Rico which, by virtue of the Territory Clause, allows Congress to treat the American citizens of Puerto Rico differently on the interpretation that Puerto Rico is not a part of the United States but an appurtenance thereof.
In his book The Supreme Court and Puerto Rico: The Doctrine of Separate and Unequal, U.S. Circuit Judge Juan Torruella pointed-out that the U.S. Supreme Court decision in Balzac is the reason why we face a problem with Puerto Rico’s political status today.
Puerto Rico’s political status is an anomaly of the U.S. Constitutional system. America should not accept a lesser class of American citizenship for Puerto Ricans as it was once acceptable to have a lesser class of American citizenship for African Americans and women.
A judicial decision that, departing from law and precedent, was guided by prejudice should find no further recognition in American jurisprudence and have no application by our government. Balzac v People of Porto Rico is bad law. The Territory Clause cannot be the Constitution’s escape clause. Puerto Rico is a part of the United States and must be treated as such. And if America is to be true to its values, Congress must tear down that wall of Balzac in the same way that it tore down the walls of Dred Scott and Plessy v. Fergurson.
The only way to do it would be for Congress to allow Puerto Rico becoming a State.
It should not come to anyone’s surprise that the person to first champion the cause of political equality for Puerto Ricans was a man of African descent: Dr. Jose Celso Barbosa.
He was the first black man to attend the Jesuit seminary in Puerto Rico. In 1875, he went to New York City and learned English. After being rejected from the College of Physicians and Surgeons, which became Columbia University Medical School, because of his race, Barbosa enrolled at the University of Michigan in 1877.
In 1880 he graduated with a degree in medicine, first in his class and valedictorian of a very distinguished group of graduates that included one of the Mayo brothers who went on to found the Mayo Clinic.
Upon graduation Barbosa returned to Puerto Rico but not to become a wealthy man practicing medicine but to help the less advantaged to which he charged nothing. In 1893, Barbosa founded the second cooperative in the Americas (the first being founded in Canada): the Ahorro Colectivo to provide financing to people with limited means. And, in 1899, Barbosa founded the Puerto Rico Republican Party which advocated that Puerto Rico become a State of the Union.
Barbosa died in 1921 believing that with the achievement of American citizenship in 1917 Puerto Rico had been incorporated into the United States and on the path to become a State.
This past Monday, in remarks given at a university in Bayamón, I reminded the audience that 43 years before another of my three heroes at the time had been shot down by an assassin, a hero who was cut down 105 years after Lincoln’s Emancipation Proclamation, still attempting to make Lincoln’s promise a practical reality.
In our case, almost 113 years after the Star-Spalgled Banner reached our shores we are still struggling to make the implicit promise that the stars and stripes represent a practical reality in our lives.
African Americans and Puerto Ricans may have different cultural identities but share the experience of inequality and the struggle to find our place in “We the People”.
With that said, welcome to Puerto Rico, which I consider a part of the United States and not simply a property appurtenant to the nation of which we’ve been citizens for over 94 years.
Thank you.
Hon. Kenneth D. McClintock
Secretary of State of Puerto Rico
Black Agency Executives Retreat
Río Grande, Puerto Rico
(as prepared for delivery)
April 6, 2011
We are very pleased that you have chosen Puerto Rico to hold your retreat.
I can only look with support and solidarity at the effort that Black Agency Executives is carrying-out to empower black communities in New York.
It is certainly easier to find solidarity in shared experiences… in historical events to which one can relate… and Puerto Ricans are now engaged in a struggle that African Americans took on and won in the Supreme Court and in Congress many years ago —and that is the struggle for equality… the struggle to be recognized as part of “We the People”.
Let me explain what I am referring to…
Not long ago a regular contributor to an influential conservative publication proclaimed Puerto Rico —a community of 3.7 million American citizens— to be a foreign country and proposed that Congress dispose of the Islands on the grounds that the American citizens of Puerto Rico are a distinct people with their own history, culture and language.
It would seem that he has not been to Texas —where my father was born. With the criteria that he used to call for Puerto Rico’s independence, he may consider supporting the Texas secessionist movement because Texas, as the tourism slogan so aptly describes, “It’s like a whole other country.”
The fact that natural-born American citizens may be denied today as true Americans only on the basis of their origin reminds me of the U.S. Supreme court cases of Dred Scott v. Sanford, decided in 1857, and Balzac v. People of Porto Rico, decided in 1922.
In the Dred Scott case, the Supreme Court ruled that persons of African descent, whether or not they had been emancipated, were not citizens or constituent members of the people of the United States and therefore had no political rights under the Constitution because they were “a subordinate and inferior class of beings.”
After Congress granted American citizenship to Puerto Ricans in 1917 it was understood that Puerto Rico had been incorporated into the United States. But five years later, in an act of judicial legislation, the U.S. Supreme Court disavowed Congress and departed from the precedents of Alaska and the Louisiana Purchase in which granting citizenship to its inhabitants resulted in incorporation.
The opinion of the Court was written by Chief Justice Taft —the same William Howard Taft that had held the office of President of the United States.
This is how Taft set aside the precedents of Alaska and Louisiana.
“It is true that, in the absence of other and countervailing evidence, a law of Congress or a provision in a treaty acquiring territory, declaring an intention to confer political and civil rights on the inhabitants of the new lands as American citizens, may be properly interpreted to mean an incorporation of it into the Union, as in the case of Louisiana and Alaska. This was one of the chief grounds upon which this court placed its conclusion that Alaska had been incorporated in the Union… But Alaska was a very different case from that of Porto Rico. It was an enormous territory, very sparsely settled and offering opportunity for immigration and settlement by American citizens. It was on the American Continent and within easy reach of the then United States. It involved none of the difficulties which incorporation of the Philippines and Porto Rico presents.”
Then Taft went on to write: “We need not dwell on another consideration which requires us not lightly to infer, from acts thus easily explained on other grounds, an intention to incorporate in the Union these distant ocean communities of a different origin and language from those of our continental people.”
What Taft meant by different origin and language can be better understood by his view of the Philippines to which he made reference in his opinion together with Puerto Rico.
Taft, who was once Governor of the Philippine Islands, at one time said to President McKinley that "our little brown brothers" would need "fifty or one hundred years" of close supervision "to develop anything resembling Anglo-Saxon political principles and skills."
And thus, the Supreme Court decided that Congress could determine which parts of the Constitution were applicable to Puerto Rico because Puerto Rico was a property belonging to the United States rather than a part of the United States.
Going back to the regular contributor to the conservative publication, he went on to attack the character of Puerto Ricans by stating that “Puerto Ricans don’t want independence at this point, because it would end the gravy train”.
I was reminded of those who in 1899 attached the character of blacks in the South describing them as “lazy, devoid of ambition, slow to learn, and prone to lie” —and I am quoting from a New York Times article— in the same way that the call to give independence to Puerto Rico reminded me of those who after the Emancipation Proclamation proposed to “ship the negroes back to Africa” because they saw free blacks as a threat to their communities.
No editor would publish such abhorrent expressions of racial intolerance today and yet an attack on the character of a community of American citizens based on their origin passed unnoticed demonstrating that the chauvinistic “us” v. “them” mentality, which was at the heart of the Balzac decision, is not only good law today but can still find expression in modern political debate.
The American citizens of Puerto Rico are separated from their counterparts in the States by a wall of political inequality built upon the foundation of Balzac v. Porto Rico which, by virtue of the Territory Clause, allows Congress to treat the American citizens of Puerto Rico differently on the interpretation that Puerto Rico is not a part of the United States but an appurtenance thereof.
In his book The Supreme Court and Puerto Rico: The Doctrine of Separate and Unequal, U.S. Circuit Judge Juan Torruella pointed-out that the U.S. Supreme Court decision in Balzac is the reason why we face a problem with Puerto Rico’s political status today.
Puerto Rico’s political status is an anomaly of the U.S. Constitutional system. America should not accept a lesser class of American citizenship for Puerto Ricans as it was once acceptable to have a lesser class of American citizenship for African Americans and women.
A judicial decision that, departing from law and precedent, was guided by prejudice should find no further recognition in American jurisprudence and have no application by our government. Balzac v People of Porto Rico is bad law. The Territory Clause cannot be the Constitution’s escape clause. Puerto Rico is a part of the United States and must be treated as such. And if America is to be true to its values, Congress must tear down that wall of Balzac in the same way that it tore down the walls of Dred Scott and Plessy v. Fergurson.
The only way to do it would be for Congress to allow Puerto Rico becoming a State.
It should not come to anyone’s surprise that the person to first champion the cause of political equality for Puerto Ricans was a man of African descent: Dr. Jose Celso Barbosa.
He was the first black man to attend the Jesuit seminary in Puerto Rico. In 1875, he went to New York City and learned English. After being rejected from the College of Physicians and Surgeons, which became Columbia University Medical School, because of his race, Barbosa enrolled at the University of Michigan in 1877.
In 1880 he graduated with a degree in medicine, first in his class and valedictorian of a very distinguished group of graduates that included one of the Mayo brothers who went on to found the Mayo Clinic.
Upon graduation Barbosa returned to Puerto Rico but not to become a wealthy man practicing medicine but to help the less advantaged to which he charged nothing. In 1893, Barbosa founded the second cooperative in the Americas (the first being founded in Canada): the Ahorro Colectivo to provide financing to people with limited means. And, in 1899, Barbosa founded the Puerto Rico Republican Party which advocated that Puerto Rico become a State of the Union.
Barbosa died in 1921 believing that with the achievement of American citizenship in 1917 Puerto Rico had been incorporated into the United States and on the path to become a State.
This past Monday, in remarks given at a university in Bayamón, I reminded the audience that 43 years before another of my three heroes at the time had been shot down by an assassin, a hero who was cut down 105 years after Lincoln’s Emancipation Proclamation, still attempting to make Lincoln’s promise a practical reality.
In our case, almost 113 years after the Star-Spalgled Banner reached our shores we are still struggling to make the implicit promise that the stars and stripes represent a practical reality in our lives.
African Americans and Puerto Ricans may have different cultural identities but share the experience of inequality and the struggle to find our place in “We the People”.
With that said, welcome to Puerto Rico, which I consider a part of the United States and not simply a property appurtenant to the nation of which we’ve been citizens for over 94 years.
Thank you.
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