viernes, 23 de marzo de 2012

La realidad del “Ellos no nos quieren”


La realidad del “Ellos no nos quieren”

Por Raúl R. Vidal

Desde que tengo uso de razón, uno de los argumentos más utilizados por estadolibristas e independentistas es que aunque el pueblo quiera la unión con los Estados Unidos, “ellos” no nos quieren. Muchos de mis compañeros estadistas se han topado con este argumento. Sin duda alguna, se han sentido frustrados ante tal aseveración. Por su beneficio y el de todo aquel interesado, analizaremos el argumento. Éste se divide en tres partes: 1) La aceptación de los opositores de la estadidad de que el pueblo ya no está con ellos; 2) La presunción que nosotros somos diferentes a los llamados “ellos”; y 3) Que nuestros conciudadanos no nos quieren.

El creciente uso de este argumento es significativo, ya que indica que los enemigos de la estadidad han aceptado la opinión del puertorriqueño sobre el tema. Ningún otro movimiento político en Puerto Rico ha crecido tanto en tan poco tiempo. Cierto que no se ha certificado aún en un plebiscito federal o estatal, pero sin duda alguna, la proyección que lleva desde 1967 indica que la estadidad será la preferencia mayoritaria permanente. La oposición concede este punto al usar su argumento preferido – y aunque no lo admita, su argumento le traiciona.

La segunda premisa del argumento es la distinción entre nosotros y “ellos.” Ahora bien, ¿a quién se refieren al decir “ellos”? Claro, dirían, a los americanos, pero ¿a cuáles americanos se refieren? No es posible que se basen en ciudadanía, ya que nosotros, desde Luis Fortuño Burset hasta Filiberto Ojeda Ríos, somos ciudadanos Americanos. Hasta ese punto, el “ellos” no tiene mucho sentido. Tal vez se refieren a los ciudadanos que viven en los estados de la Unión. De referirse a éstos, estarían incluyendo a todos nuestros hermanos hispanos de la nación, esos 45.5 millones. Los hispanos componemos un 15% de la población (un 44% de la población de Nuevo México, y un 35% de la población en California y Tejas). Por definición, también incluyen a los más de 4.5 millones de puertorriqueños que viven en el resto de la nación. Dudo mucho que éstos estén en contra de nuestra estadidad de nosotros optar por ella, y mucho menos creo que esos 45.5 millones de hispanos se distingan tanto de nosotros como la oposición nos distingue de los misteriosos “ellos.” Siendo justos, tal vez la oposición se refiere a esos “anglos,” esos “blanquitos” del norte, pero hasta eso es insensato por dos razones. Primero, los ciudadanos de la mayoría racial no están en su mayoría en contra de nuestra estadidad (cosa en la que elaboraré más adelante). Segundo, ninguna medida en nuestra nación es decidida por un solo sector. Todas las medidas son discutidas y decididas por el entero de nuestra nación, esto incluye a todas las razas y todas las tradiciones culturales que habitan en el país. En fin, si bien es cierto que no podemos distinguirnos del resto de la ciudadanía, el “ellos” no existe. De hecho, al decir “ellos,” también nos estamos incluyendo.

La tercera premisa se basa en que, sea quien sea que tenga que tomar el último paso de nuestra estadidad, no nos querrá como estado. Esto no es cierto, y de hecho solo existe evidencia de lo contrario. Sería fácil descartar este argumento citando el abrumador apoyo – 185 coauspiciadores – que el más reciente proyecto de status (Puerto Rico Democracy Act ó HR 2499) disfruta en la Cámara de Representantes federal, pero prefiero indagar un poco más profundamente citando datos y experiencias que he tenido en la capital, Washington, DC.[1] Cuando el pueblo de Puerto Rico vote en su mayoría por la estadidad, el Congreso federal (quienes tal vez son los “ellos”) tendrá la responsabilidad de decidir el asunto a través de legislación. De inmediato, y sin contar doble, uno puede estar seguro del apoyo de todos los congresistas hispanos (25), más los congresistas no hispanos con distritos nutridos de hispanos (70), más los congresistas no-hispanos que han apoyado tradicionalmente nuestra integración (30), más sus aliados y miembros del Congreso que ya se han comprometido a respetar la decisión del pueblo (90), más uno que otro congresista en la periferia (20+/-), nos da un total de 235 +/-. Una pieza de legislación se aprueba con 218. En el Senado podríamos contar con alrededor de 55 votos al momento – teniendo en cuenta las mismas consideraciones que en la Cámara baja.

Algunos dirían que estas son cifras altamente optimistas, pero al aplicar un carácter humano, uno se da cuenta de su veracidad. Por ejemplo, uno de los detractores más grandes del proyecto HR2499 es el Representante Broun de Georgia, aun así, el congresista ha dicho en el record que si un 56% del pueblo de Puerto Rico apoya la estadidad, el también la apoyará. Lo mismo han dicho varios otros congresistas con cuyo apoyo típicamente no contamos los estadistas. Es importante notar que la falta de apoyo por un referéndum que requiere mayoría simple, no es sinónimo a que no nos quieren como Estado. De la misma forma, ser republicano o conservador en los Estados Unidos no es sinónimo de ser anti-estadista – contrario al argumento de los independentistas y estadolibristas sobre los “ellos.” Como ejemplo, comparto esta anécdota: Durante una cena con el conocido congresista conservador, Joe Wilson – a quien recordarán por ser el congresista que le gritó al Presidente Obama “¡Mientes!” durante un discurso en el Congreso –, el representante compartió con todos en la mesa su adoración por Puerto Rico, añadiendo que no hay un ciudadano más americano que el puertorriqueño. No tengo que mencionar que el congresista Wilson es un fierro partidario de la estadidad. Lo mismo puedo decir de famosos líderes del movimiento conservador con quienes he podido compartir y, para incredulidad de los proponentes del “ellos,” reclutar para nuestra causa. Personalidades como el Gobernador Jeb Bush, Michael Steele (líder del Partido Republicano), David Keene (presidente de la Unión Conservadora), los congresistas Chris Smith, Dan Burton, Rob Bishop, John Mica, Mike Pence, Doc Hastings y muchos más.

Enumerando todos nuestros partidarios, me vuelvo a preguntar la validez del argumento colonialista – “ellos no nos quieren.” Si los “ellos” no puede ser el pueblo americano, ni puede ser el Congreso de los Estados Unidos, ni tampoco el movimiento conservador, ¿quiénes serán? Tal vez “ellos” son nada más y nada menos que los estadolibristas e independentistas que se oponen recalcitrantemente a la igualdad y pretenden arriesgar la permanencia de nuestra ciudadanía.

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Raúl R. Vidal es el pasado Presidente del Puerto Rico Statehood Students Association y Co-Presidente de los Young Republican of Puerto Rico. PRSSA es una organización sin fines de lucro con la meta de adelantar el debate académico y político sobre la libre determinación de Puerto Rico al igual que su posible admisión como Estado de la Unión.

[1] Para el estudio formal, visite nuestra página Web, www.statehoodpr.org

miércoles, 21 de marzo de 2012

Dear Compay Santorum


Por  Dr. Pablo A. Jiménez

Dear compay Santorum

I write this open letter in response to your recent visit to Puerto Rico. / Escribo esta carta abierta en reacción a su reciente visita a Puerto Rico. Y le escribo de manera bilingüe porque usted no habla español.

In an interview given to a local newspaper, you said: "Like any other state, there has to be compliance with this and any other federal law. And that is that English has to be the principal language. There are other states with more than one language such as Hawaii but to be a state of the United States, English has to be the principal language." / En una entrevista, reseñada en un periódico local, usted dijo:

Your remarks were understood as a insult, summarized in two words: "Learn English". / Sus expresiones fueron interpretadas como un insulto, resumido en dos palabras: "Aprendan inglés".

Let's deconstruct your remarks, shall we? Your observations betray two suppositions: first, that federal law establishes English as the official language of the United States; and, second, that Puerto Ricans do not speak English. / Permítame deconstruir sus expresiones. Sus observaciones delatan dos supuestos: primero, que la ley federal establece el inglés como el idioma oficial de los Estados Unidos; y, segundo, que los puertorriqueños no hablamos inglés.

The problem is that both suppositions are false. On the one hand, the United States has no official language; there is no law establishing English as the official language. On the other hand, most Puerto Ricans speak some English, and millions of us are fully bilingual, speaking both languages with ease. / El problema es que ambos supuestos son falsos. Por un lado, los Estados Unidos no tienen un lenguaje oficial; no hay ley que establezca el inglés como su lenguaje oficial. Por otro lado, la mayor parte de los puertorriqueños habla algo de inglés, y millones de puertorriqueños somos bilingües.



The question is why you made these unfortunate remarks. Did you know your premises are false? If you didn't know, then you spoke out of ignorance. If you did now, then you twisted the truth. One way or the other, your remarks are not worthy of a presidential candidate. / La pregunta es por qué hizo usted estas expresiones tan desafortunadas. ¿Sabía usted que eran falsas? Si no lo sabía, hablo motivado por la ignorancia. Si lo sabía, tergiversó la verdad. De cualquier manera, sus expresiones no son dignas de un candidato presidencial.

I know that you have tried to backtrack, in an effort to explain the unexplainable. But a "clarification" is not an apology, and that is what the people of Puerto Rico deserve. And such an apology should be addressed not only to the 3.7 millions Puerto Ricans who live in the Island, but also to the 3.9 millions who live on the Mainland. / Sé que ha tratado de retractarse, tratando de defender lo indefendible. Empero, una "clarificación" no es una disculpa. Y usted debe pedirles excusas tanto a los 3.7 de millones de puertorriqueños que viven en la Isla como a los 3.9 millones que viven en los Estados Unidos continentales.

Of course, you will not apologize, given that your remarks were addressed to your conservative supporters in the States. Your aim was to throw "red meat" to the extreme right wing of your party. You did not mean to offend Puerto Ricans. You simply used the audience as a prop to demonstrate how conservative you are. / Por supuesto, usted no va a pedir perdón, dado que sus expresiones estaban dirigidas a sus correligionarios conservadores en los Estados Unidos. Su objetivo era complacer a la extrema derecha de su partido. Usted no deseaba ofender al pueblo de Puerto Rico. Simplemente, usted usó a la audiencia como una excusa para hacer alarde de cuán conservador es usted.

Good bye, compay Rick Santorum. Good bye and good riddance. / Adiós, compay Rick Santorum. Adiós y hasta nunca.

¿Qué opina usted? Le invito a compartir su opinión, comentando tanto el contenido de esta columna como los comentarios de otros lectores y de otras lectoras.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado, PR. http://www.drpablojimenez.com . Publicado Originalmente en El Nuevo Día, el 20 de Marzo de 2012 en la columna de Estilos de vida: Vicios, virtudes y valores. 

lunes, 19 de marzo de 2012

"US Commonwealth of Puerto Rico"


Por Dr. Hernán Padilla
19 de Marzo de 2012

Aunque el nombre de “Estado Libre Asociado” es una contradicción política y jurídica, la Ley Pública 600, la Constitución de Puerto Rico y el “US Commonwealth of Puerto Rico” viabilizan la transición de Puerto Rico a la estadidad.

La Ley Pública 600, aprobada por el Congreso en 1950, autorizó a Puerto Rico a adoptar su propia Constitución para crear un gobierno que rigiera sobre cuestiones locales, al igual que las otras constituciones estatales

El entonces gobernador Luis Muñoz Marín, la Asamblea Constituyente, y el pueblo de Puerto Rico aceptaron las condiciones fundamentales impuestas por el Congreso: (1) que incluyese una carta de derechos; (2) que crease un gobierno de forma republicana; (3) que estuviese de acuerdo y sujeta a las disposiciones de la Constitución de Estados Unidos, y (4) que estuviese de acuerdo con la Ley Pública 600.

La intención primordial de estos requisitos es la de asemejar y hacer viable que todo territorio pueda ser un estado de la Unión en un futuro.

De tal forma, la constitución de un territorio puede permanecer vigente cuando sea admitido como un estado de la Unión, como sería en el caso de Puerto Rico.

Obviamente, la Constitución de Puerto Rico tenía que subordinarse a la Constitución nacional, ya que ésta prevalece y es de mayor rango que cualquier ley o constitución estatal o territorial.

De la misma manera, la Constitución de Puerto Rico cumple con el requisito de ser un territorio organizado políticamente como un estado para poder ser admitido a la Unión.

El Preámbulo de nuestra Constitución sostiene: “Consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América y la aspiración a continuamente enriquecer nuestro acervo democrático en el disfrute colectivo de sus derechos y prerrogativas... la lealtad a los postulados de la Constitución federal... la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano”. Estos postulados son la base del camino hacia la estadidad.

No cabe duda, la Constitución que se aprobó en 1952 es la antesala a la estadidad. En esencia, la comunidad política creada por virtud de la Constitución de Puerto Rico es como un estado no admitido, pero en proceso de ser admitido.

En el 1901 la Corte Suprema de Estados Unidos creó la diferencia entre un “territorio incorporado” en vías de convertirse en estado y otro “no incorporado”, con otras opciones. En el 1922, en el histórico y famoso caso Balzac vs. Porto Rico, la Corte Suprema efectivamente “legisló” que Puerto Rico era un “territorio no incorporado” aunque sus residentes fueran nacionales y ciudadanos americanos”. Por suerte, parece que cuando el Congreso aprobó la Ley 600 y la Constitución de Puerto Rico, tuvo el efecto revocar el caso Balzac “en silencio”.

A pesar de ese desatino jurídico-constitucional, parece que el proceso de Puerto Rico como territorio incorporado comenzó en 1917 a través de la concesión de la ciudadanía americana. Aunque no fue la intención del Congreso cambiar la relación política de Puerto Rico con Estados Unidos, sino meramente disponer sobre su gobierno interno, la Ley 600 y la Constitución del 1952 se convierten en la antesala del “territorio colonial incorporado”  en ruta a la estadidad.

De hecho, durante décadas nos han considerado como si fuéramos un estado llamado “the Commonwealth of Puerto Rico” y nos incluyen en muchos de los programas nacionales, como transportación, agricultura, justicia, ambiente, educación, vivienda, asistencia médica y asistencia nutricional, entre otros.

Por tanto, no podemos negar que la federalización de jure y de facto del “US Commonwealth of Puerto Rico” tratando a Puerto Rico como si fuera territorio nacional incorporado, es otro paso irreversible y el preludio político-jurídico a la estadidad.

jueves, 15 de marzo de 2012

La realidad lógica y simple del idioma oficial



Por: José F. Rovira- Ortíz
Ex- Presidente de PRSSA- UPR Río Piedras 
Estudiante de Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara
15 de marzo de 2012

Recientemente se ha vuelto a mencionar el llamado “English Only” referente a la posibilidad de Puerto Rico convertirse el estado 51 de los Estados Unidos de América. Claro que no podía faltar el escándalo y bullicio que acompaña dicho comentario cada vez que es sonado en los medios, específicamente cuando proviene de un pre candidato a la presidencia, como lo es Rick Santorum. Este asunto a los propios estadistas se les ha salido de las manos. Esto ya que los líderes de dicho movimiento no han tenido la capacidad de aclarar el asunto de una vez y por todas. Pero esta situación se puede explicar de manera lógica y simple, utilizando como referencia hechos reales.

Primeramente, es de conocimiento general que en los Estados Unidos  no existe ley de idioma oficial.  El mismo periódico cibernético “The Blaze”,  que de hecho es conservador fundamentalista y apoya a Rick Santorum ha expresado este 15 de marzo de 2012 que el pre candidato se equivoca en sus comentarios hechos referentes a la estadidad para Puerto Rico al citar a Reuters en su segundo párrafo:
 “un planteamiento que pone en duda la constitución”, reportando que no se estipula que un estado debe oficialmente adoptar  el Ingles. “La Constitución de los Estados Unidos no  designa idioma oficial y no existe como requerimiento  que un territorio adopte el Ingles como lengua primaria para poder volverse un estado.”(http://www.theblaze.com/stories/constitutional-santorum-says-puerto-rico-must-adopt-english-to-become-u-s-state/)

Al esto no estar presente en la Constitución Federal, el asunto cae en manos del gobierno estatal. Tan es así que estados adoptan muchísimos idiomas oficiales, para proteger su cultura e identidad. Nuevo México y Alaska son ejemplos de estas situaciones. Al no estar en la constitución Federal, y por ende no ser requerido a los estados, debe aplicársele a todos por igual. Sería un trato desigual si solo se aplica a uno solo. Si hay algo que distingue la Constitución Federal es que protege y recae sobre todos los ciudadanos de los estados por igual. La Constitución Federal existe para que los ciudadanos americanos estén cubiertos por leyes y derechos básicos en cualquier estado o territorio que se encuentren. Por lo tanto un ciudadano de Nuevo México que visita a Puerto Rico estaría sujeto a esas leyes, por ende no haría sentido que por ley federal este ciudadano pueda hablar español en su estado y no en Puerto Rico. De surgir el caso de que a Puerto Rico se le obligue adoptar un solo idioma oficial como exigencia para convertirse en estado el deber está, nosotros los puertorriqueños tendríamos que acudir a la corte federal y buscar que ese trato desigual se invalide.

¿Y si el Congreso aprueba el English Only? Pues, el tiempo dirá, pero hay que tener en consideración el grupo minoritario que somos. Los latinos serán la minoría más grande para el 2025 por lo tanto no duden que estados “superconservadores” y con poca población hispana se preocupen por este hecho. Estamos hablando de gente que le teme al cambio, pero los cambios son inevitables. Una ley como la propuesta hace un tiempo por un congresista de Iowa donde la población latina no llega ni a 10% jamás será aprobada cuando existen estados con mucho mas poder político como Nueva York, California, Texas, Florida etc. Estos son estados, con poblaciones significativas de latinos que representan votos para sus políticos. Esa es la lógica simple del asunto y lo que los políticos de Puerto Rico no han podido llevar a los puertorriqueños. No tenemos porque caer en lenguajes de miedo, porque mientras reconozcamos nuestra importancia a nivel nacional no seremos tocados. Yo les apuesto que si mañana 100,000 latinos ciudadanos americanos se mudan a un distrito congresional representado por un exponente del “English Only” este retirara su apoyo en cuanto comience a perder en las encuestas.

Cabe aclarar que mi escrito no es uno que va en contra del idioma ingles, sino en contra de la idea del “English Only”. Como puertorriqueños buscando convertirnos en un estado  entendemos que si queremos formar parte de dicha unión debemos aprender a comunicarnos en ingles ya que en una corte federal o  sesión congresional ese es el idioma que te van a hablar. Por otra parte es imposible que dejemos de hablar español así porque si. Llevamos poco más de 500 años hablando español, aun más tiempo de lo que los 50 estados llevan hablando ingles. Estados Unidos con 114 años de presencia en la isla no ha podido imponerle dicha condición a un territorio sujeto a sus poderes plenarios, ¿como podrá hacerlo con un estado que posee voz y voto dentro de dicha unión? En Puerto Rico se debe fomentar la enseñanza de ambos idiomas y no por cuestiones políticas, sino por cuestiones de enriquecimiento intelectual y social. Así que les digo: ¿Por qué creerle a Santorum? Este 18 de marzo demostremos como todos esos latinos en los 50 estados el poder que tenemos cuando se nos amenaza con trato desigual.

sábado, 21 de enero de 2012

Paridad versus Igualdad

Por Kenneth McClintock Hernández,
Secretario de Estado de Puerto Rico y 1er. Presidente de PRSSA

Hace unos días se suscitó una controversia en torno a unas expresiones del Secretario de Salud, doctor Lorenzo González, en torno a los niveles de fondos que se reciben en Puerto Rico para atender las condiciones de SIDA/HIV en las que, esencialmente, éste señaló que solo bajo la Estadidad podría disfrutar igualdad en los programas federales para atender estas condiciones.  Lorenzo tenía razón.

Hay una gran diferencia entre “paridad” e “igualdad”.

Cuando el territorio de Puerto Rico recibe  exactamente la misma cantidad de recursos en un programa federal a lo que recibiría si fuéramos estado, se alcanza una condición de “paridad”, pero no de igualdad.

A principios de la década del ’70, se extendió a Puerto Rico el programa de cupones de alimentos y comenzamos a recibir exactamente la misma cantidad de fondos que los que recibiríamos bajo ese programa federal si fuéramos un estado.  Alcanzamos la paridad numérica.  Sin embargo, acontecimientos subsiguientes demostraron que no habíamos alcanzado la “igualdad”.

Poco después que asumió el mando, el Presidente Ronald Reagan comenzó a buscar dónde recortar gastos federales.  Los senadores y congresistas de estados con grandes cantidades de beneficiarios de los cupones de alimentos, al iguakl que de los estados productores de alimentos impidieron que se recortara el programa de cupones de alimentos.  Sin embargo, accedieron a que se hicieran recortes a Puerto Rico.  No siendo un estado, Puerto Rico carecía de la protección de “igualdad”, que implica uniformidad.

Reagan no podia reducirle los cupones de alimentos a un estado sí y  a otros no pero, por ser un territorio, sí le podia quitar la “paridad” que gozaban los beneficiarios del programa de cupones en Puerto Rico.  Nos sacó del programa de cupones y creó el llamado Programa de Asistencia Nutricional en que puertorriqueños indigentes recibirían, no cupones, sino cheques.  Ah, y de paso, mucho menos en cheque que lo que recibían en cupones!

De igual manera, el territorio de Puerto Rico podría llegar a recibir los mismos fondos que un estado en determinado programa federal y alcanzar la paridad, la paridad pero no la igualdad.  Para ser iguales---mismos fondos, igual trato, protegidos de que nos quiten o reduzcan lo que no le quiten o reduzcan a otros---para eso hay que votar por y convertirnos en un estado.

El Secretario de Salud, en forma mucho más resumida, en un tono mucho más conversacional, así lo expresó esta semana. Y tiene razón.   No en ánimo de campaña sino en ánimo de aclarar una verdad: No hay igualdad sin estadidad.

domingo, 13 de noviembre de 2011

McClintock remarks at SOMOS Winter Conference 2011

 Keynote remarks
prepared for delivery by
Kenneth D. McClintock
Puerto Rico Secretary of State
SOMOS 2011 Winter Conference
San Juan, Puerto Rico
Veterans Day 2011

Amigas y amigos puertorriqueños... hermanas y hermanos hispanos.  Although I could continue speaking in Spanish, for the benefit of the “culturally-impaired”, I’ll continue in English!

First, I would like to thank SOMOS for their kind invitation… I am very pleased to have been asked to speak at the Puerto Rican/Hispanic Task Force Winter Conference. But I do not want to speak long…

Rather than having you listen to my concerns and my opinions, I would like this to be an opportunity to exchange views… to discuss issues… and to strengthen ties with the members of the larger Hispanic community in New York porque nosotros los puertorriqueños somos solidarios con nuestras hermanas y hermanos hispanos.

I would like this to become more of a town hall meeting than a dinner keynote because a town hall meeting helps to bring together the members of the community, however diverse the community is —and, let’s face it, it’s Friday night and who wants to listen to me talking for forty minutes on end…

Latinos are a diverse group, but whether we are from Mexico, Central America, Cuba, Puerto Rico, the Dominican Republic, or South America, we are bound together not only by our common history and cultural heritage but also by our concerns and interests… by the goals and objectives that we share.

By bringing together the members of the community, we raise awareness about our common concerns and interests and help foster Hispanic leadership in this great Nation of ours.

A town hall is also the seat of local government… and a town hall meeting is perhaps the best example of participatory and representative democracy in America… Therefore, it would be fitting to begin my remarks by talking about an issue that is at the heart of what representative democracy means…

Hispanics are taking an active part in all areas of endeavor and every institution of our democratic society.

Hispanics are having an ever growing influence in the arts and culture, and we are seeing more and more Hispanics in the national media.

Our purchasing power has also been increasing and we are in the marketing plan of every major company in the United States. In 2009, Hispanics accounted for more than 9% of total buying power, compared to less than 4% in 1980. The buying power of Hispanics exceeded $1 trillion in 2010, and the population includes a significant number of high-income households.

We are doing better in business. Hispanics in the United States have been opening businesses at a rate that is three times as fast as the national average. We are driving economic growth and creating jobs.

Make no mistake about it. Immigrants, and the sons and daughters of immigrants, helped to build this great Nation of ours and Hispanics will help to bring this Nation out of recession.

And, more Hispanics become appointed to key positions in the federal government such as the Director of the Office of Intergovernmental Affairs at The White House.

Cecilia Muñoz, the highest-ranking Hispanic in the Executive Office of The President, oversees the Obama Administration’s relationships with state and local governments. She has done an extraordinary job at keeping Puerto Rico issues at the top of the agendas of cabinet members. Not only does she lead and follow-through, but she is also available at all times. And I can tell you from my experience in government that finding all three is not a common sight at that high level.

Had it not been for her, President Obama probably wouyld not have broken last June 14th the 49 and a half year spell of Presidents not visiting Puerto Rico.  While she doesn’t have a pilot’s license, she was certainly the driving force when Air Force One flew over our skies five months ago!

But in the White House, she’s not only in charge of Puerto Rico-related issues although we like to see her that way here, but in charge of relations with all local governments and intergovernmental organizations, such as the National Governors Association, the National Conference of State Legislatures,  the Council of State Governments that I chaired 13 years ago and, among others, two I’m now active in, the National Lieutenant Governors Association as well as the National Association of Secretaries of State.   And they all speak highly of Cecilia.

Other Hispanics providing leadership in the Obama administration come to mind among which are: Ambassador Carlos Pascual, Special Envoy and Coordinator for International Energy Affairs at the State Department; Julissa Reynoso, Deputy Assistant Secretary of State for Western Hemisphere Affairs who was recently appointed as U.S. Ambassador to Paraguay; Anna Gómez, Deputy Assistant Secretary of Commerce for Communications and Information; Bill Ramos, Director of Intergovernmental Affairs at the Office of the Secretary of Commerce; and James Albino, Program Manager at the Office of National AIDS Policy of The White House.

Yet Hispanics, including Puerto Ricans, are still underrepresented in politics.  In the case of Puerto Ricans who live in the Islands it is not a question of under-representation, but rather of lack of representation.

The nearly 4 million American citizens that reside in Puerto Rico… 4 million Latinos… have no proportional or voting representation in the U.S. House of Representatives… no representation whatsoever in the U.S. Senate and no direct participation in the election of the President and Vice President.

While Congress adopts legislation that the American citizens of Puerto Rico must abide, our only representation in Congress is a Resident Commissioner in the House that cannot vote on the floor.  And our only participation in the election of the President is choosing the delegates to the national political party conventions. This is simply undemocratic.

I make no secret of the fact that I favor Puerto Rico becoming a State---if you didn’t get that in the panel discussion this afternoon, you must’ve been on the beach! But this is not about political status preferences or party politics. This goes to the heart of democracy. Let me quote from three lifelong advocates of Puerto Rico’s current political status known as “commonwealth” or “estado libre asociado”.

In February 2002 former Governor Sila Calderón was interviewed by the South Florida Sun-Sentinel about a voting registration drive the Government of Puerto Rico was conducting in the States and which she described as “an effort to empower Puerto Ricans politically so that they can be a voice in the issues that affect them.”

Regarding the situation of Puerto Ricans in the Islands, Governor Calderon said:
We need a solution to this problem of lack of representation.
Which particular solution at this point, I cannot tell you. But it is something we must deal with because there are so many (U.S.) laws that apply to Puerto Rico in which we have no representation and no participation.

Former Governor Aníbal Acevedo Vilá, in his remarks at Harvard University’s John F. Kennedy’s School of Government on April 26th 2002 —he was Resident Commissioner at the time— referred to “the problem of the current democratic asymmetry in the US-Puerto Rico relationship”, recognizing the existence of the same problem: that we have no participation in the decisions that are made in Washington.

Former Governor Rafael Hernández-Colón, published an article in the 1998 July/August edition of Foreign Affairs magazine entitled, “Doing Right by Puerto Rico: Congress Must Act.”  In that article, he made the following assertion: “All factions do agree on the need to end the present undemocratic arrangement, whereby Puerto Rico is subject to the laws of Congress but cannot vote in it [emphasis provided].”

At Harvard, Governor Acevedo Vilá spoke of building a new consensus, but it seems that we are already before a strong one. The current political status is unacceptable and we need to give the people a full self-government choice.

Has Congress lived-up to its responsibility in making possible that choice? No. On three occasions the U.S. Senate had the opportunity to take action on bills passed in the House —in 1998 with H.R. 856; in 2007 with H.R. 900; and in 2010 H.R. 2499— but didn’t.

And because Congress has failed to take action to solve Puerto Rico’s political status problem, Hispanics are losing the opportunity to have a larger and more powerful voice in our Nation’s Capital.  Think of this: if Puerto Rico were a State, Hispanics would have two more Senators and five more Representatives in Congress. And, would immigration reform be held-up in a Congress with a full delegation of Senators and Representatives from Puerto Rico? I don’t think so!

It is not that Congress has failed to give sufficient consideration to this question.  During the last 20 years Congress has devoted a prodigious amount of time to discuss the question Puerto Rico’s political status.  But the time spent on hearings did not translate into a law to provide the American citizens of Puerto Rico the opportunity to choose among status options that are constitutionally sound, politically viable, and involve a full measure of self-government.

In fact, during the one hundred and twelve years after the annexation of Puerto Rico, Congress did not sponsor a single plebiscite to resolve the Islands’ political status.

Let me quote once more from former Governor Hernández Colón’s article in FOREIGN AFFAIRS:
“It is morally unacceptable, unfair, and harmful to Puerto Rico and the United States for Congress to relegate the issue to business as usual —that is, do nothing, wait for a Puerto Rican initiative, play with it for a while but take no action, wait for the next initiative, and repeat the cycle.  Such insensitivity undermines Puerto Rico’s capacity for self-government, inflicts considerable hardship on its society, and drains the U.S. Treasury.”

We could not keep waiting for Congress. That is why the administration of Governor Fortuño has taken action to establish a two-step process by which the people of Puerto Rico can choose a final and permanent political status with full self-government.

The first step will be a referendum to be held on August 12, 2012. Voters will be asked whether they want to maintain the current status under the territorial clause of the U.S. Constitution or whether they prefer a non-territorial option.

If more voters choose a non-territorial option, a plebiscite would take place on the same day as the general election in November 6, 2012, giving voters the three status options recognized by the U.N. General Assembly as full-self-government choices: statehood, independence or free association.

At the heart of this issue is that the founders of this Nation meant for the citizenship of the United States to be a source of equal rights but that four million American citizens who reside in Puerto Rico do not have the same rights as those who live in the States.

If citizenship is to truly be a source of equal rights in America, Puerto Rico’s political status must change. The options are obvious: either the people of Puerto Rico continue to be American citizens with all its rights and responsibilities under statehood or they achieve separate sovereignty be it under complete independence or a compact of free association with the United States.

Some may ask, why am I addressing this? I’ll tell you… Because Puerto Ricans in the States and in the Islands need to stand together…

…because Puerto Ricans in the Islands and Latinos in the States are part of the same fabric…

…because Puerto Rico’s political status problem diminishes the political power of Hispanics in the States.

…and because the voting and representation rights that Puerto Rican’s in the Islands lack underscore the value of the exercising the rights that you have in the States.

To those Puerto Ricans who live in the States; I would like to ask: Do you feel boricua? Of course you do… You don’t feel any less boricua because you can vote.

Los boricuas en la Isla y en los estados ya estamos unidos por la identidad de la cultura; es hora que también estemos unidos por el poder del voto. Y, cuando todos los puertorriqueños —los de aquí y los de allá— tengamos el poder del voto, entonces sí que nadie podrá detenernos.

For now, Puerto Ricans who live in the Islands cannot vote to elect Senators or Representatives to Congress and cannot vote to elect the President but those of you who live in the States can and should vote.

Voting is not an option but a necessary and fundamental part of being a citizen in a democratic society and if you are registered to vote not only are you equipped to further you own goals and objectives… but can also be solidarios with the members of the community to which we belong —con nuestras hermanas y hermanos hispanos.

Can your vote make a difference? The answer is an unequivocal and resounding yes!

History provides many examples of how a single vote changed the course of entire nations.  Let me give you an example. Most of us would not conceive of this country without Texas being a part of it, but Texas may not have been admitted into the Union if it was not because of the vote of a farmer in the backwoods of Switzerland County, Indiana, named Freeman Clark.

On Election Day in 1844 Freeman Clark laid seriously ill in bed. He begged his sons to carry him to the county seat so he could vote for David Kelso, the Democratic candidate for the State Senate. Clark owed him. David Kelso had defended Clark on a murder charge and obtained his acquittal. The old farmer got to vote for Kelso but Clark died on his way back home. Guess what? Kelso won the election by one vote…

In 1844 when the new Indiana Senate convened, Democrats had a majority of one —counting, you guessed it, David Kelso. At that time, State senates had the task of electing the States' delegation to the U.S. Senate. The Indiana Senate Democrats held a caucus where a majority of the party delegation favored a man who would vote against the annexation of Texas if elected to the U.S. Senate. David Kelso refused to vote for the Democratic Party choice and a deadlock resulted between the Democratic and Whig candidates. The impasse continued for days. Finally, Kelso made his move. He proposed a new candidate: Edward A. Hannigan. In his party caucus, Kelso notified his Democratic colleagues he would bolt and vote with the Whigs —thus electing a Whig to the U.S. Senate— unless the Democrats supported Hannigan. The Democrats felt constrained to accept Hannigan who was then elected as U.S. Senator for the State of Indiana by one vote —that of David Kelso.

In 1845, Texas was admitted to the Union as a State by one vote —that of Edward A. Hannigan from Indiana. California too was admitted to the Union by a margin of one vote in 1850.

In the 1960 presidential election, one more vote per precinct in the states of Illinois, Missouri, New Jersey, and Texas may have altered the course of America's modern history by denying John F. Kennedy the presidency and placing Richard Nixon in the White House 8 years earlier.

In 1962, the governors of Maine, Rhode Island, and North Dakota were all elected by a margin of one vote per precinct.

Your vote makes a difference and registering to vote is easy.  What is most exciting is that Latinos are one of the fastest growing ethnic groups in the United States and they have the potential of transforming the electoral landscape of this country next November as the nation elects the next President of the United States.  In fact, many analysts predict that the presidential race in 2011 will turn on how Latinos vote in several key States.

If one vote can change the course of a nation’s history, just imagine the unrealized potential for change as millions of Hispanic men and women cast their votes.

However, Latinos will only realize their true political potential in this democratic society if you are registered to vote and go to polls. Your vote will make a difference in this country next November.

I will not take more time… As I said, I want to listen to your views.  I would like to close by thanking you for this extraordinary opportunity… gracias por la oportunidad de dirigirme a ustedes… and we look forward to strengthening our ties to Latinos in New York as we endeavor to increase and improve the participation of Hispanics in America.¡Juntos podemos alcanzar nuestras metas y juntos triunfaremos!

Ahora me gustaría escuchar sus comentarios y responder a sus preguntas.  Así que los que tengan preguntas o comentarios por favor levanten la mano.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Jovén democrata le sale al paso al Senador Federal Menendez

San Juan, PR- El joven lider democrata Phillip Arroyo, le salió ayer al paso al Senador de New Jersey Robert Menendez quién lanzó advertencias sobre el proyecto de plebiscito producto del consenso bipartita del PIP y el PNP. " " Con todo el respeto que se merece el Senador Menendez, erra en sus expresiones, ya que parece olvidar que 184 congresistas demócratas votaron a favor del HR 2499 y el mecanismo de plebiscito. Parece olvidar que 20 de 22 congresistas del caucus hispano del Congreso avalaron el mecanismo de plebiscito esbozado en el proyecto de plebiscito local, y parece olvidar que inclusive el informe de Casa Blanca respalda el plebiscito" expresó Arroyo. 


Arroyo es presidente de la Juventud Demócrata de Puerto Rico (YDA por sus siglas en inglés), e hizo sus expresiones en su carácter personal, toda vez que "algunos de los miembros de YDA aún no abrazan el ideal de la igualdad plena que representa la Estadidad"."Las posturas y las expresiones hechas ayer por el PPD y su candidato a la gobernación en rechazo al plebisicito local se respetan, pero la voz de la mayoria congresional es la que dicta los procesos politicos. 


Sus posturas no gozan de la aprobacion de la mayoria de los congresistas democratas como indica la lista de votacion del HR 2499", añadió. "Resulta increible y hasta bochornoso ver como algunos líderes en el PPD hacen alianzas con sectores ultra conservadores en el Congreso y contratan cabilderos republicanos como Charlie Black quien fue co-director de campaña de John McCain, con el unico fin de perpetuar el regimen colonial en Puerto Rico; John y Bobby Kennedy se tienen que estar revolcando en la tumba,"ripostó el joven lider. 


"El padre fundador del Partido Democrata Thomas Jefferson profesaba la reduccion del poder central y el empoderamiento del pueblo a traves de la participacion directa. Negarle al pueblo puertorriqueno el derecho a decidir directamente en las urnas su futuro politico como facilita el proyecto de status local es traicionar los principios de desarrollados por el fundador de nuestro glorioso Partido Demócrata", anadiò Arroyo. "Parece que a algunos se les olvidó que este es el "party of the people" , el partido del pueblo; dejemos que el pueblo decida directamente" finalizó. 


Arroyo radicó el jueves pasado una ponencia a favor del Proyecto de la camara 3648 que facilitaria dos plebiscitos en el 2012. La National Committeewoman de la Juventud Democrata Melissa Marzan quien es estadolibrista, radicó una ponencia en rechazo al proceso. Ambas ponencias están disponibles al publico y pueden ser accesadas en la Oficina de Trámites y Récord de la Camara de Representantes.