lunes, 24 de septiembre de 2012

ELA Soberano es independencia


Por José M. Saldaña, Expresidente UPR
24 de Septiembre de 2012 - Opinión Política / Vocero.com

Amigos Populares y Estadolibristas, llegó el momento de desprenderse de lo que por años el liderato del PPD te hizo creer: que no tenías necesidad de considerar ni de resolver el estatus de Puerto Rico porque ya este estaba resuelto. Te dijeron que el estatus “no estaba en ‘issue’” pues con la creación del Estado Libre Asociado habíamos logrado una fórmula política y de gobierno, única en el mundo, que garantizaba el progreso constante del País. Por años esto aparentó ser cierto y creímos vivir en el mejor de dos mundos. Hasta que la revolución en la tecnología de las comunicaciones y la transportación movió el planeta hacia la globalización. Esa nueva realidad hizo que se derrumbaran las barreras que impedían el comercio abierto entre los distintos países. Lo que nos brindaba unas ventajas competitivas frente al resto del mundo por la relación política y comercial única que tenemos con los Estados Unidos se derrumbó y con ella la sensación de progreso que vivíamos.

La realidad es que hoy –al cabo de seis décadas del presente estatus– nos mantenemos muy por debajo del desarrollo económico que han experimentado los demás estados y territorios de los Estados Unidos. Tan es así que recientemente en un evento histórico, en su plataforma política, el Partido Demócrata de los Estados Unidos nos ha llamado la atención de que en lugar de progreso, lo que hemos experimentado ha sido atraso. Nos ha advertido sobre la necesidad de resolver el estatus de Puerto Rico con la mayor premura posible señalando: “El estatus político de Puerto Rico permanece como un asunto de extrema importancia, pero la falta de una resolución respecto al estatus ha mantenido a la isla atrasada”. Señala además: “El éxito económico de Puerto Rico está íntimamente ligado a una rápida solución del asunto del estatus así como a esfuerzos consistentes enfocados en mejorar la vida del pueblo de Puerto Rico”.

Señala también: “Si los esfuerzos en la isla no ofrecen un resultado claro a corto plazo, el presidente debe apoyar y el Congreso debe aprobar legislación autoejecutable que especifique por adelantado para el pueblo de Puerto Rico un conjunto claro de opciones de estatus, como las recomendadas en el Informe de Casa Blanca que Estados Unidos está comprometido políticamente a llevar a cabo en su totalidad”.
El plebiscito del 6 de noviembre quizás sea la última iniciativa diseñada y auspiciada localmente que tendremos para expresarnos con claridad sobre nuestra preferencia de estatus.

Alejandro García Padilla ha expresado que este plebiscito es un embeleco. Te ha dicho que la posición oficial del PPD es que en la primera pregunta del plebiscito votes ‘Sí’ para decirle ‘No’ a Fortuño. Eso es un engaño al pueblo porque en esa pregunta lo que se desea saber es si tú prefieres quedarte en el actual estatus que nos mantiene atrasados o si prefieres un cambio de estatus.

Te ha dicho también que no votes en la segunda pregunta, que es para escoger una de tres opciones de estatus, la Estadidad, Independencia o ELA Soberano. Pero eso también es un engaño, ya que por lo bajo lo que hacen los soberanistas/independentistas del PPD como Charlie Hernández, ‘Willito’ Miranda, Carmen Yulín Cruz y otros que no le prestan ninguna atención ni respetan a su presidente (que no es su líder), es promover el que se vote por el ELA Soberano que es la independencia.

Amigos Populares, no se dejen engañar: Ese ELA Soberano por el que quieren que votes no es el que Muñoz creó y respaldó. No es el ELA con unión permanente por el que tradicionalmente los Populares y muchos puertorriqueños han votado en el pasado. Este no es un ELA a desarrollarse ni un nuevo ELA, ninguno de los cuales tiene cabida bajo la Constitución de los Estados Unidos. El ELA Soberano es la libre asociación que es la independencia.Los Populares soberanistas/independentistas–-que son el liderato del PPD– lo saben pero lo disfrazan para confundirte de manera que votes por él, pues su interés es llevarnos hacia la independencia.

Votar mayoritariamente por ese ELA Soberano sería decirle al presidente de los Estados Unidos y al Congreso que queremos la independencia con todas las fatales consecuencias que esta conllevaría. El elector tiene que tener claro que bajo la independencia o libre asociación, Puerto Rico renunciaría a recibir las ayudas económicas que hoy tenemos como las becas Pell, las ayudas sociales para salud, vivienda y nutrición (WIC, PAN). Es decirles que queremos que todas las instituciones federales –fiscalía federal, el Tribunal federal, el FBI, la Guardia Costera, etc. se vayan del país. Es decirles también que no queremos ser ciudadanos americanos ya que “la ciudadanía sigue a la soberanía”.

Amigo Popular, el 6 de noviembre debes votar ‘NO’ en la primera pregunta del plebiscito y por la Estadidad en la segunda si quieres frenar la Independencia por la cocina, salir del atraso y progresar.


- Nota del Editor:


sábado, 30 de junio de 2012

La esencia de la estadidad


Por Dr. Hernán Padilla

Desde el 1898, el pueblo puertorriqueño no ha podido desprenderse del conflicto sobre su identidad sociopolítica y lograr una relación política permanente con Estados Unidos como estado de la unión.


Para comprender la esencia de la estadidad es necesario conocer el concepto del federalismo. James Madison defendió al pueblo sobre los líderes gubernamentales y enfatizaba que el poder no era del gobierno sobre el pueblo, sino del pueblo sobre el gobierno.

El federalismo plasmado en la Constitución de Estados Unidos le da vida, permanencia y estabilidad al derecho, a la ley, al orden, al predominio del poder del pueblo sobre los gobiernos, a la garantía de la libertad de expresión y de prensa y a la responsabilidad ciudadana que son la esencia del ideal de estadidad.

El prócer puertorriqueño José Celso Barbosa predicaba que la estadidad es un ideal y como tal viven en el corazón, la emoción, la fe, la esperanza y las aspiraciones de igualdad del pueblo puertorriqueño.

Creemos que la “Carta de Derechos” de la Constitución americana es el pilar fundamental que sostiene la aspiraciones del pueblo puertorriqueño: la libertad, la democracia, el respeto a los derechos humanos y ciudadanos y los derechos civiles, privilegios e inmunidades de los ciudadanos de Estados Unidos, incluyendo el derecho a la libre expresión, a protestar sin perjuicio, a practicar las creencias y la religión de preferencia, el voto libre para seleccionar gobernantes, la libertad de movimientos dentro de los estados y entre ellos e internacionalmente y la libertad de los ciudadanos para tomar decisiones y asumir sus propias responsabilidades.

El estado de Puerto Rico tendrá todos los poderes incluidos en la Constitución de Puerto Rico y además todos los poderes de un estado de la unión, como los define y garantiza la Décima Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, con los mismos derechos, privilegios, deberes y progreso económico que tienen los ciudadanos de los otros cincuenta estados.

Disfrutaremos plenamente de la soberanía compartida dentro de la nación americana sin que el Congreso, a su antojo y unilateralmente, pueda restringir los poderes autonómicos del estado. Nos convertiremos en socios, de igualdad de rango, de la federación de estados de una nación multiétnica y multicultural, y del segundo país del mundo con más ciudadanos con raíces hispanas del mundo. Puerto Rico  sería reconocido mundialmente como uno de los estados de  Estados Unidos y será el estado hispano con más poder e  influencia  en  el mundo.

La estadidad garantiza la igualdad ciudadana y será beneficiosa para todo el pueblo puertorriqueño. Es la mejor herramienta para poder lograr todas las garantías constitucionales como ciudadanos americanos y nacionales de Estados Unidos. La estadidad es el único status que nos preserva y garantiza la ciudadanía de Estados Unidos.

La estadidad nos permite votar en las elecciones federales nacionales; elegir cinco representantes y dos senadores al Congreso; el voto presidencial; representación en el Colegio Electoral, y nos daría amplia influencia y poder político dentro de la nación americana.

El estado de Puerto Rico hará realidad el compromiso del preámbulo de la Constitución puertorriqueña: “La lealtad a los postulados de la Constitución federal” y “la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano”.

La estadidad fortalece y garantiza nuestra identidad que nace de desarrollarnos en dos culturas, la puertorriqueña y la americana y sentará una pauta como un estado multicultural e hispano de los Estados Unidos de America. Será la culminación de la lucha por la igualdad que representa la soberanía del pueblo: el derecho a votar y elegir a los líderes políticos toman las decisiones  que afectan al pueblo de Puerto Rico. Eso, en esencia, es el arreglo constitucional que conlleva la estadidad.

lunes, 16 de abril de 2012

De la colonia a la estadidad (Parte I)


De la colonia a la estadidad (Parte I)
16 de abril de 2012
Opinión- José Garriga Picó, Profesor de Ciencia Política UPR-RP
Parte 3 de la serie ‘La Nueva Escuelita Estadista’.

Dedicada a los educadores voluntarios de la estadidad.

Visto en la columna anterior (‘La estadidad que queremos’) qué es la estadidad, vamos entonces a retrotraernos a los orígenes de nuestra presente condición para, en esta y próximas columnas, indagar sobre cómo llegamos aquí y cómo vamos a movernos hacia la estadidad. De hecho, la estadidad, como ya he dicho, está mucho más cerca de lo que nos damos cuenta. Estamos en lo que podemos llamar una ‘etapa pre-estadidad’.

Desde que se asentó el dominio de las tropas americanas sobre Puerto Rico en 1899, los puertorriqueños demandaron la anexión de la Isla a Estados Unidos. Tanto el Partido Republicano que fundó don José Celso Barbosa, como el Partido Federal que fundó don Luis Muñoz Rivera favorecían que Puerto Rico se convirtiera en estado. Desgraciadamente, ese deseo fue descarrilado por la respuesta del Gobierno federal. Esa fue una época en la que las ambiciones imperialistas y las nociones racistas de gobernantes y jueces del Tribunal Supremo federal impidieron que los puertorriqueños lográramos esa meta política de la misma manera que las mujeres, los afroamericanos, los méxicoamericanos, los chinos y otros grupos étnicos veían frustrados sus deseos de respeto e igualdad.

El Gobierno federal nos definió una condición política, la condición territorial, distinta a la estadidad que queríamos. Lo hizo a través de un tratado, unas leyes y la jurisprudencia asociada que definieron la posición de la Isla y sus habitantes en el sistema federal americano. Estos son: el Tratado de París de 1898-1899; la Cláusula Territorial de la Constitución de Estados Unidos de América; El Acta Foraker de 1900; Caso Downes v. Bidwell; el Acta Jones de 1917; el Caso de Balzac v. El Pueblo de Puerto Rico. En esta columna vamos a discutir los primeros tres de estos y en una próxima, los demás.

El Tratado de París se concretó entre Estados Unidos y España en 1898 al finalizar la Guerra Hispanoamericana y entra en vigor en 1899. En el Art. 2, España le cede a Estados Unidos las colonias que le quedaban: Puerto Rico, Filipinas, las Islas Marianas y Guam. En el Art. 9, el Congreso recibió de manera explícita la soberanía última sobre Puerto Rico y los puertorriqueños: el poder para decidir sus “derechos civiles y status político”. Desde entonces, el Congreso ejerce ese poder explícitamente y sin ambages. Nunca lo ha renunciado y lo habrá de seguir ejerciendo. Lo que nosotros queremos es que lo ejerza de manera definitiva y final al hacernos el estado 51.

La Constitución de Estados Unidos es el próximo documento importante. Viene a regir sobre Puerto Rico en virtud de las disposiciones del Tratado de París. De la Constitución nos interesa aquí (el 1-2-3-4) la primera oración del segundo párrafo, de la tercera sección del cuarto artículo, es decir, la llamada Cláusula Territorial. Esta autoriza al Congreso a ejercer aquellos poderes que le concede el Tratado de París. Dice esta cláusula: “El Congreso podrá disponer de, o promulgar todas las reglas y reglamentos necesarios en relación con, el territorio o cualquier propiedad perteneciente a los Estados Unidos”.

El Tratado de París y la Cláusula Territorial siguen hoy vigentes sobre Puerto Rico y además de autorizar al Congreso a decidir nuestro status en momentos cruciales, día a día, le da el poder de gobernar la Isla con “poderes plenarios”. Decir que tiene “poderes plenarios” significa que el Congreso puede ejercer sobre Puerto Rico (1) todos los poderes que de ordinario tiene sobre los estados y sus ciudadanos; y, (2) además, todos los poderes que la Constitución le reserva a los estados para que solo estos puedan ejercerlos sobre sus ciudadanos. De hecho, si el Gobierno de Puerto Rico tiene ahora mismo poder para legislar, es solo en virtud de que el Congreso le ha delegado esos poderes. (Véase el Acta Foraker Secc. 32 y el Acta Jones o de Relaciones Federales, Secc. 37)

Volviendo a 1900, blandiendo el poder plenario que le da el Tratado de París y la Cláusula Territorial, el Congreso hace caso omiso de los deseos de estadidad de los puertorriqueños y aprueba el Acta Foraker. Esta ley es el fundamento definitorio del status de Puerto Rico. Contiene dos tipos de disposiciones: unas establecen las instituciones civiles de gobierno interno, como el gobernador, las cámaras legislativas y las cortes locales, de las cuales no me voy a ocupar aquí. Las que nos interesan por ahora son las que determinan condición de Puerto Rico dentro del sistema federal.

Para empezar, los hago notar que el Acta Foraker de 1900 estableció tres de lo que luego los Populares llamarán: ‘los cuatro pilares del ELA’: (1) El mercado común, (2) La moneda común y (3) La común defensa.

Pero la ley Foraker hizo mucho más: (1) no solo nos permitió el comercio libre, nos incluyó dentro de la zona aduanera de Estado Unidos; (2) prohibió cobrar arbitrios por los bienes del comercio entre Puerto Rico y los estados (con excepciones); (3) estableció normas diferentes a las de los estados para cobrar otras contribuciones federales; (4) estableció que el Gobierno interno de Puerto Rico tendrá que ser pagado por los puertorriqueños y tendría, por lo tanto, autonomía fiscal; (5) hizo a los puertorriqueños, “Ciudadanos de Puerto Rico”, y como tal, parte de la población que está bajo la protección y las leyes de Estados Unidos (es decir, eran ‘nacionales’ de Estados Unidos aunque no fueran ‘ciudadanos’ americanos); (6) dio vigencia en Puerto Rico a todas las leyes de Estados Unidos ya aprobadas o por aprobarse (excepto las que el propio Congreso dijera que no eran aplicables); (7) extendió a Puerto Rico la jurisdicción de todos los departamentos y agencias del poder ejecutivo; (8) integró a los puertorriqueños de manera incompleta al poder legislativo al crear la posición de Comisionado Residente; (9) puso la Isla bajo la jurisdicción del Tribunal Supremo federal y estableció el Tribunal de Distrito para Puerto Rico.

De lo anterior debe quedarle claro que el acta Foraker, aprobada y puesta en vigencia hace establecida hace 112 años, estableció casi todos los aspectos de la condición política o status actual. Pero hay todavía muchas aclaraciones que tendré que hacer en mis próximas columnas.

Solo resta concluir por hoy que es ya tiempo de cambiar unas condiciones ignominiosas que, a partir de lo que he dicho, hemos tenido que vivir desde el siglo pasado. Es hora de pasar de la colonia a la estadidad.

Comentarios a: GarrigaPico@Yahoo.com

sábado, 14 de abril de 2012

El Costo de la Luz


Por John E. Mudd
Abogado

Luis Dávila Colón nos pregunta en el foro sobre la responsabilidad del alto costo de la energía eléctrica. La respuesta, como muchos asuntos en Puerto Rico, tiene su origen histórico. Aquí http://www.aeepr.com/HISTORIA.ASP pueden ver en más detalle la historia del sistema de energía eléctrica en P.R. Para nuestro análisis, basta con señalar que el 2 de mayo de 1941, bajo la égida del PPD, se crea la Autoridad de Fuentes Fluviales y para 1945, se monopoliza el sistema de producción de electricidad para P.R. Todo esto ocurrió bajo la gobernación de Rexford G. Tugwell, el gobernador norteamericano más socialista en la historia de P.R. Ver, Amity Schlaes, “The Forgotten Man”. Este proceso fue largo y acabó en los Tribunales, siendo victorioso el gobierno de P.R., ver, el libro de Tugwell, “The Stricken Land”.

A medida que el crecimiento económico de P.R. continuó, se necesito más que la fuerza de las represas y se pasó a utilizar el petróleo para generar vapor y mover las turbinas de las plantas. Debemos recordar que el petróleo era barato hasta 1973 con el embargo y 1978 con al Revolución Islámica de Irán. Poco a poco los costos de compra del petróleo fueron aumentando.

Al mismo tiempo, la AEE, al ser una corporación pública se encontró con uniones tongoneadas por el PPD que exigían más y mejores salarios y beneficios y más empleados para fortalecer sus finanzas. Todo estuvo bien hasta la crisis del petróleo de los 70’s, que forzaron medidas de austeridad para el gobierno de Hernández Colón de esa época que desembocó en huelgas que duraron hasta la administración de Romero. Si recuerdan el Cerro Maravilla, los muchachos asesinados fueron allí para tumbar, con fósforos, torres del tendido eléctrico.

Ahora podemos acercarnos a la década del 90, cuando al final de la misma, la EPA demandó a la AEE por exceso de azufre en sus emisiones y ganó el caso. Para el año 2000, la AEE fue forzada a tres grandes cambios; (1) modificar una de sus plantas para quemar Fuel no. 2 (diesel) en vez de Fuel no. 6 (bunker fuel); comprar este último con menos contenido de azufre y (3) debido a la ley federal conocida como PURPA, http://energy.gov/oe/services/electricity-policy-coordination-and-implementation/other-regulatory-efforts/public comprar energía de dos cogeneradoras, una que produce electricidad con gas natural y otra con carbón.

Debido a estos cambios, la AEE se vio forzada a solicitar un aumento de tarifas y pasó por las vistas públicas provistas por ley. El resultado fue un sistema tarifario nuevo, http://www.aeepr.com/DOCS/manuales/LibroTarifas02.pdf
Este sistema divide la factura de electricidad en dos; tarifa básica y fórmula de ajuste de combustible y compra de energía. La fórmula de ajuste de combustible es para que la AEE recupere el costo de la compra del Fuel no. 2 y Fuel no. 6. La fórmula de compra de energía persigue lo mismo. Estas fórmulas son las siguientes:

Compra de combustible:

FCC ($/kWh)= $BBL x BBLS ± Ajústese_______________
                        0.89 x Generación Neta Estimada x Ei


Compra de Energía:

FCE($/kWh)= Costo Estimado de la Energía Comprada ± Ajústese
                             0.89 x Generación Neta Estimada x Ei

            Si desean más información sobre la formula, el manual de la AEE que señalo anteriormente la explica. Sin embargo, notarán que ambas tienen un 1/.89 en el denominador (la parte de abajo de la fracción) de la fórmula. Esto hace que su factura por ambos factores aumente en un 12.3595%. La AEE lo justifica diciendo que esto es para pagar el 11% a los municipios requerido por ley. Hay dos problemas con esta justificación. Primero, si el aumento de su factura es de 12.3595% y el impuesto es 11%, de todas formas hay un exceso de 1.3595%. Segundo, la AEE no paga el 11% en todo o en parte, hace varios años. Además, sabemos por la prensa que la AEE paga tarde a sus suplidores y les pasa a los consumidores el costo adicional.

            ¿A dónde, entonces, va ese exceso de facturación, cuyo costo aumenta con el costo del petróleo? A los sueldos fabulosos de los empleados, sindicatos, gerenciales, y los gastos alegres de la Junta de Directores. Si alguien tiene duda de lo que digo, mire su facture y verá que el costo de compra de energía (la que la AEE compra de las cogeneradoras) fluctúa entre 4-6 centavos kilovatio/hora mientras que el de la AEE fluctúa entre 18-21 centavos kilovatio/hora.

            Además, la AEE no usa su propio dinero para financiar sus gastos, lo toma prestado y según su acuerdo con los bonistas, les tiene que pagar a ellos primero. El Centro para la Nueva Economía en su informe sobre la AEE del 2010, nos dice que está en efecto, insolvente, http://grupocne.org/2010/06/27/darkness-visible-a-financial-analysis-of-the-puerto-rico-electric-power-authority/ . Por eso el asalto al consumidor.

            Y esto se pone peor. Cabe preguntarse si el aumento del costo del petróleo comenzó hace casi 40 años, por que la AEE no ha decidido cambiar a otros combustibles. La respuesta, por lo menos desde el año 2000, es clara. Los costos fijos de la AEE tienen que ser cubiertos por la tarifa básica, que no ha cambiado desde entonces. Todos sabemos que los costos han aumentado y es con la fórmula que la AEE empata la pelea. Si cambia a un combustible más barato, sus ingresos por esa avenida bajarían. Recuerden que TODOS los gastos de la AEE los pagan los consumidores, incluyendo su ineficiencia. Sin embargo, la AEE tiene que cumplir para diciembre de 2014, con nuevas regulaciones de la EPA para reducir sus emisiones de azufre. O cambia sus plantas a diesel, lo cual va a ser bien caro, o lo cambia a gas natural, lo cual es más barato PERO reduciría sus ingresos. Eso se llama en buen español, un Catch-22. Y esta es la razón por la cual nadie puede decir que la facture de la luz va a bajar.

martes, 3 de abril de 2012

La nueva escuelita de la estadidad


Por José Garriga Picó, Profesor de Ciencia Política en la UPR-RP
Lunes, 2 de abril de 2012

Me encanta escribir para ustedes estas columnas.  Las horas que cada semana le dedico a la tarea de investigar, pensar y escribir éstas, las disfruto intensamente.  Tanto porque me deleita el oficio de escribir, como porque me da la oportunidad de expresar mis ideas.  Antes de escribir, sin embargo, tengo que, por así decirlo, “meterme en su mente” para averiguar sobre qué quieren ustedes leer.  Esta semana esta tarea se me hizo fácil. Estoy seguro que para mis lectores asiduos, en este momento el tema más apremiante es el plebiscito.  Muchos me han enviado mensajes a GarrigaPico@yahoo.com o me han abordado personalmente para darme su opinión de que educar el electorado es la tarea más importante que tenemos en este momento.  También me previenen de que se ha ido creando una confusión sobre cómo votar en el plebiscito.  

Así que, en respuesta a ese clamor, y en ejercicio de mi deber como profesor, a partir de esta columna voy comenzaré una serie, "La Nueva Escuelita de la Estadidad", dedicada a educar sobre el tema.  En ella explicaré de la manera más sencilla posible diversos aspectos de este asunto.  Revisaré una serie de temas sobre los que usted pudiera necesitar información para aclararle a sus familiares, amigos y vecinos lo que conlleva que Puerto Rico se convierta en estado; el proceso en el Congreso para llegar a serlo; las luchas políticas que hay que dar para obtenerla; el impacto que va a tener la estadidad sobre la economía, la sociedad y la cultura de Puerto Rico; y muchos otros aspectos más. La agenda es larga y los adversarios muchos así que, basta de preámbulos, vamos a comenzar.

¿Cómo debemos votar en el plebiscito?

Comencemos con esto que es lo más apremiante debido a la confusión que se ha creado.  Debemos estar claros: ningún estadista debe tener dudas de que la manera correcta de votar es: NO (a la colonia en la primera parte de la papeleta) y ESTADIDAD (entre las opciones de cambio que aparecen en la segunda parte de la papeleta).  Votar de otra manera debilita la lucha por la estadidad y lleva a resultados absurdos, como veremos en detalle adelante.  En eso está de acuerdo TODO el liderato del PNP y todos los grupos de educación estadista.  

Sin embargo, han surgido voces que, de buena fe pero equivocadamente, promueven que los estadistas voten SI al ELA colonial en la primera parte de la papeleta.  Su argumento se puede resumir de la siguiente manera: "como la presión internacional (léase, Fidel Castro) puede forzar a Estados Unidos a tener que darnos la independencia si rechazamos la colonia, entonces votemos SI para continuar la colonia".   Los populares y sus aliados antiamericanos e izquierdosos están súper deleitados de que estadistas confundidos estén considerando votar a favor del SI.

Vamos al grano: ¿tienen Fidel o Raúl Castro, Hugo Chávez, el Presidente de la China, Hu Yingtao (锦涛), las Naciones Unidas, o, todos estos juntos, poder para obligar a Estados Unidos a separarnos de la unión? La contestación clara y definitiva es NO.

Mire, todo el que entiende el sistema político americano sabe que los Estados Unidos sólo le darían la independencia a Puerto Rico si se dieran concomitantemente dos condiciones: primero, que los puertorriqueños votaran mayoritariamente por esa opción (esa es la manera en que se deciden los asuntos domésticos en EE.UU.); y, segundo, si en el balance geoestratégico a Estados Unidos le conviniera que fuéramos una república (así se deciden los asuntos de política exterior en el Departamento de Estado, en el de Defensa y en el Congreso federal).  Ninguna de esas condiciones se va a dar y nadie ni ningún organismo externo al Congreso pueden obligar a éste a hacer nada, incluyendo imponerle la independencia a Puerto Rico contra nuestra voluntad.  Esa es la realidad, lo demás son fantasías.

Por lo tanto, ningún estadista debe votar que SI a la colonia para combatir el fantasma de la independencia pues los puertorriqueños no la queremos y a la nación americana no le conviene política, económica o geoestratégicamente abandonar esta bendita isla que, como detallaré en próximas columnas de esta serie, ya es parte integral e inextricable de la política, la economía y la fibra social de la nación americana. Proponer votar por la colonia para matar un fantasma es absurdo.

Volviendo entonces al aspecto de estrategia electoral, debo recalcar que no ayuda a la victoria de la  estadidad plantear alternativas sobre cómo votar en la primera parte de la papeleta suponiendo que la estadidad va a perder frente a las otras fórmulas.  En Puerto Rico llamamos a esa actitud derrotismo.  Para nosotros, el derrotismo engendra precisamente eso, la derrota. Allá los independentistas y libre asociacionistas que planeen su estrategia pensando cómo van a reclamar, como siempre, que ganaron cuando pierdan.  Los Estadistas vamos a ganar y con ese convencimiento vamos a elaborar nuestra estrategia electoral.

Sin embargo, con el solo fin de redondear el argumento lógico, supongamos que gracias al voto de los estadistas gana el SI, y, veamos entonces las consecuencias de esa victoria suponiendo: primero, que la ESTADIDAD pierde; y, segundo, que gana.  Si para la desgracia de Puerto Rico, la ESTADIDAD perdiera y el SI ganara, todos los estadistas que hayan votado por el SI habrían perdido la oportunidad de rechazar la colonia y nos habrán condenado a soportar la colonia, no la independencia, por varias décadas.  Pedirle a un estadista que contribuya a que se perpetúe la colonia con su voto por el SI es absurdo. Más absurdo aún para un estadista es contribuir a que surja una situación en que gane la ESTADIDAD y el SI.  Aparte de que esos dos votos son contradictorios, una victoria del SI lo que lograría es invalidar la victoria de la estadidad dando efectivamente un voto por la colonia.  En ambos casos, gane o pierda la ESTADIDAD el referéndum, el voto por el SI es un voto por la colonia y es absurdo.

En suma, la lógica no falla, las especulaciones sobre escenarios fantásticos sí falla.  He demostrado con toda la exactitud que nos facilita la lógica que para un estadista no hay ninguna circunstancia real en la que le convenga votar SÍ; sólo es racional votar NO. Ha llegado el momento de dejar las especulaciones ociosas y movernos a la unidad que nos da la victoria tanto al NO a la colonia como a la ESTADIDAD en el próximo plebiscito.  Así invito a todos los estadistas a que lo hagan.


viernes, 30 de marzo de 2012

McClintock calls for elimination of trade barriers between Puerto Rico and US mainland

Honorable Kenneth D. McClintock
Secretary of State of Puerto Rico
 Welcoming Remarks
Domestic Trade Roundtable Summit 2012
Puerto Rican Chamber of Commerce of Florida
Ponce, Puerto Rico
March 29, 2012


First, I would like to thank Elizabeth Cuevas-Neunder, Founder and CEO of the Puerto Rican Chamber of Commerce of Florida for having invited me to appear before you this evening. I am honored by the invitation and quite pleased to see among you so many friends…

Congratulations are also in order to Elizabeth who has done such a great job in developing the Chamber into an important tool for opening and developing trade between Florida and Puerto Rico.

Judging from the approximately 850,000 Puerto Ricans living in Florida one could say that the island is colonizing the American peninsula… and who could be surprised if, after all, Florida and the United States was discovered by a Puerto Rican…

I guess that chapter was not included in your history book… But I am speaking, of course, of Juan Ponce De León who, while being Governor of Puerto Rico, set out from the Island an expedition in search for the Fountain of Youth.

            To those of you who are looking at me in disbelief, you are right… Ponce De León was born in Spain, just as I was born in London. But… should place of birth disqualify Ponce De León or McClintock as a Puerto Rican? Of course not! He was, after all, the first Governor of Puerto Rico as I am its 22nd Secretary of State…

Not convinced? Think of California… Of the 38 governors of California, 29 were born in other states and two were born in Europe… Who would say that Arnold Schwarzenegger is not a “real citizen” of “Cahl-ifoh-nia”?

            There you have it… a historical tidbit that you may not have known about Florida and that you can proudly pass to your friends and business partners when you return home.
            When I address business and professional organizations that visit the Island, I usually extoll on the many attributes that make Puerto Rico such a great place to invest and do business... in sum, on why Puerto Rico Does it Better. But I was to do that with you, I would be preaching to the choir.

            One of the key reasons why the Puerto Rico consumer market is so attractive to Florida businesses is that Puerto Rico is the only U.S. territory which is included in the customs area of the United States together with the 50 States of the Union and the District of Columbia.

            There is, however, a barrier to the free flow of trade between Puerto Rico and the rest of the United States which hurts both Florida and Puerto Rico. And that is the requirement of filing Electronic Export Information (EEI) —previously known as the Shipper’s Export Declaration— for shipments between the States and Puerto Rico which is contained in the Foreign Trade Statistics Regulations (FTSR) and administered by the U.S. Census Bureau.

Inasmuch as commerce between Puerto Rico and the States is interstate rather than foreign commerce, it is unwarranted to impose a requirement that is designed to enable the Census Bureau to compile foreign trade statistics and various federal agencies to enforce laws relating to exporting. Moreover, continuing to impose the EEI requirement would make Puerto Rico’s participation in the U.S. Customs area and the application of the Constitution’s Commerce Clause to Puerto Rico virtually meaningless.

Among the key purposes of the Commerce Clause is to promote an American common market system and thereby foster economic growth. However, requiring EEI filings is tantamount to placing a boundary that separates Puerto Rico from the rest of the nation to the detriment of the Islands’ economic well-being.

Complying with that requirement not only adds a cost that increases the price of many goods, but also imposes an unnecessary burden on interstate commerce that restricts the flow of trade within the U.S.

The EEI barrier also impedes some businesses —particularly, shipping companies— from affording Puerto Rico shipping rates that are comparable to those offered for other U.S. destinations.


Moreover, consumers in Puerto Rico should be entitled to receive from the businesses that benefit from the American common market —including the protection provided by the Commerce Clause against discrimination by States— the same treatment as consumers in the States and D.C.

            By means of your participation in the election of the President and your representation in the House and the Senate, as residents of Florida you have the means to influence federal policy-making in ways that are not available to the American citizens of Puerto Rico.

            My plea to you this evening is that you exert that influence so that the U.S. Commerce Department takes the necessary steps to amend the Foreign Trade Statistics Regulations so that EEI is no longer required for goods shipped between the States and Puerto Rico.

            Trade is not a zero-sum game… It is a win-win relationship were both parties to a transaction benefit. And by doing away with the EEI requirement for shipments to the Island, both Florida and Puerto Rico will benefit.

Thank you very much.